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Desocupado II

El profesor Antonio Las Heras acaba de renunciar como director de la Gazeta del Progreso. Ergo, solidariamente me alejo también yo de ese medio, para el que escribí sólo por amistad con Las Heras. Mis aportes publicados fueron dos biografías sobre Saint Exúpery y Salvador Dalí, y el micro relato ya mencionado, ahora dedicado a nosotros. Triple e impar placer, por cierto, más allá de cualquier diferencia de criterio. Los que escribimos, vivimos en la palabra dada. RGL, 12/10/17.


Desocupado

Microcuento by RGL traducido al inglés por Andrew Graham-Yooll. Puede leerse en la edición virtual de la Gazeta del Progreso de septiembre. Homenaje a todos los expulsados del régimen laboral y especialmente a nuestros colegas del Buenos Aires Herald, recientemente cerrado.

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Ceferino no se rinde

Anda en danza cierta posible adaptación de mi novela paródica “Ceferino, falsa vida de santo varón” al teatro. Iniciativa de un periodista que, asesorado por dramaturgos fogueados, podría poner sonrisas donde hubo lágrimas, y verdades donde hay mentiras. Sobre todo hoy, cuando mapuches y estudiantes son castigados por exigir la aparición de Santiago Maldonado. Atenti, pues.


Amigos son los amigos

“Un amigo es un regalo que uno se da a sí mismo” (Robert Louis Stevenson). “Un amigo ama en todos los momentos” (Proverbios 17:17). “Sólo un verdadero amigo te dirá cuándo tu cara esté sucia” (refrán siciliano). “Es más confiable el amigo que hiere que el enemigo que besa” (Proverbios 27:6). “Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío” (Alberto Cortés). Citas de todo tiempo y lugar, para reflexionar hoy, cuando la amistad se va reduciendo a compartir sólo intereses e ideas similares. De manera que perder a un amigo duele, pero más duele que suceda por sus faltas. Eso da vergüenza ajena.


Mimo que anima

El pueblo te ama, Raúl García Luna escritor. ¡Al balcón, al balcón!… By Juliana Moss, por Facebook, debido a nuestros intercambios con numerosos lectores en relación con la dura realidad que nos toca vivir. Gracias a todos, y a no aflojar, ¿eh?


Crítica: Teatro

Sur y después, de Vicente Muleiro

Por Raúl García Luna:

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Otra pesadilla…

Suelo soñar estas rarezas, últimamente. Una psicoanalista amiga dice que es porque me siento viejo y le temo a la muerte. Puede ser. Pero su interpretación es mecanicista, lugar común sin metáfora ni alivio racional. Por algo será que las musas mandan estos mensajes. Fíjense a qué me refiero en la entrada POESIA, arriba, y díganme qué sueñan ustedes. Abz.


“Sur y después”

Poema teatral de Vicente Muleiro, con Horacio Roca, Mario Alarcón, Daniela Katz, Sebastián Richard y el músico en vivo Fede Marrale, dirigidos por Hugo Urquijo. Sutil reflexión sobre el dolor de ya no ser en estos días aciagos que a todos nos dañan por igual. La belleza como tabla de salvación. Obra recomendable, en la sala Raúl González Tuñón, 1º piso del Centro Cultural de la Cooperación, los viernes a las 22 hs.

(Ver nota by RGL en la entrada PERIODISMO, también publicada en la revista virtual La Excéntrica, del poeta y editor Carlos Aldazábal.)


Un singani para Torres

Nuevo cuento de García Luna, que integrará una antología grupal sobre asesinatos políticos, ficcionalizados por narradores seleccionados por Vicente Battista.

(Texto completo del cuento en el área COLATERAL) >>

 


Escombros’ en EE.UU.

¡Alegría! La Walden Gallery de Los Ángeles está exponiendo fotografías de las performances corporales anti establishment del viejo Grupo Escombros. Serie ‘Pancartas’, de 1988. Honor y gratitud de sus compinches de entonces, y de hoy, al siempre asombroso artista conceptual & big líder creativo Luis Pazos.


Tremenda cita

“Mi vida es como una casa que me resulta ajena”. Werner Herzog en “Conquista de lo inútil (diario de filmación de Fitzcarraldo)”, Editorial Entropía, 2008. Y antes dice que se siente “el cauce de un arroyo vacío”. Y después jura “ay, voy a terminar esta película”. Si un genio tiene estos dilemas existenciales, ¿qué queda para nosotros, meros mirones de la magra realidad?…


Crímenes políticos

Entregado al Centro Cultural de la Cooperación hoy 10/9/17 mi flamante cuento “Un singani para Torres”, para integrar una antología grupal sobre asesinatos políticos, ficcionalizados por narradores seleccionados por Vicente Battista. Mi víctima elegida es J. J. Torres, ex presidente revolucionario de Bolivia, exiliado y matado en Buenos Aires en junio del ’76. Y quien narra es nada menos que su victimario, a su vez acosado por un posible vengador, treinta años después. Interesante, ¿no? Si recibo el visto bueno, compartiré un fragmento en estas páginas. Y si no, el cuento entero. El que avisa no es traidor.

 


RGL en GAZETA DEL PROGRESO

¿Papá Dalí?

Ya está disponible la edición de julio de la Gazeta del Progreso, publicación oficial del Club del Progreso, la entidad social más antigua de América del Sur, fundada en Buenos Aires el 1º de mayo de 1852. Esta vez, García Luna biografía al gran Salvador Dalí, a quien hoy cierta osada española reivindica como su padre, exigiendo un análisis de ADN. Oportuna revisión, titulada “El genio del bigote ardiente”

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El fin del mundo (mal sueño)

Toda herida deja de cicatrizar. Ya nadie puede cagar. Comer es suicida. El agua se vuelve orín. El hielo arde. El aire huele a azufre. Tocar al otro es infeccioso. No hay amor sexual, ni partos ni hijos ni nietos. Animales e insectos huyen de nosotros. La tecnología se apaga. La memoria cae. La palabra enmudece. Se extingue la voz ‘mamá’. La imaginación deviene en locura. Muere el arte. Matar no está mal visto. Y matarse es la solución final. De esta, ni dios nos salva.


La pura verdad

“Es más fácil engañar a la gente que convencerla de que ha sido engañada”, Mark Twain (1835-1910).


Sobre “El Principito” by RGL

Muy linda narración, querido Rauli.  Me gustó mucho. Especialmente, dado que conocí la pieza de St. Ex en Ostende y su casa de Concordia, que le han hecho algunos arreglos para dar alguna apariencia de recuperación. Bravo. Otro sí digo: en alguna parte leí, hace algún tiempo, que un piloto alemán confesó haber derribado el avión de St. Ex, explicando que vio el avión, pero no sabía quién lo piloteaba. Abrazo fuerte, Andrew Graham-Yooll, poeta y traductor, 20/6/17.

Hermosísimo y conmovedor relato Raúl, ¡una exquisitez!, mil gracias, abrazo, Claudio Mangifesta, artista conceptual, 20/6/17.

Dato extra que no puse en mi nota: se dice que Saint Ex era socialista, lo que le habría aparejado la antipatía del régimen gaullista en el exilio y sería la explicación de por qué su editor, Gallimard, tardó tanto en publicar “El Principito”. Injusticia mercantil y ética, mientras Saint Ex combatía en el aire contra el nazismo. RGL, 21/6/17.

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Más fotos de Samka ’76

 

Siguen llegándonos fotos rescatadas de los tiempos de “Samka-cancha” en Sao Paulo 1976. Bienvenidas, porque el pasado, si bueno, dos veces bueno. Si ese año no nos ganaba la ópera local “María María”, nos traíamos un Gran Premio para acá. No obstante, secundarla fue un orgullo. Nuestra temática indoamericana se mostró con éxito y fue invitada a otros festivales teatrales del mundo. Gracias a Eduardo Nachman, hijo mayor del enorme Gregorio, por estos entrañables envíos.



Tres jovatos

Graham-Yooll; Pazos; García Luna

Reunión cumbre en Almagro, 25/5/17. El traductor y poeta Andrew Graham-Yooll, el artista conceptual Luis Pazos y el escritor Raúl García Luna. Si bien se mira, tras cada cabeza hay algo que podría describir simbólicamente a cada quien: un marco cuadrado para Yooll, una ventana al mundo para Pazos, un poco de luz para García Luna. Pero sólo es un chiste, una caprichosa metáfora. No se culpe a nadie, salvo al propietario de esta página.

 

 

 


Nachman vive

 

Elenco de la Comedia Marplatense en Sao Paulo ’76, llevando al II Festival Internacional de Teatro la obra “Samka-cancha”, de García Luna & Acha, dirigida por Gregorio Nachman.


Frase súper actual
“En una sociedad perezosa, la tradición se queda en superstición, y se requiere el violento estímulo de lo novedoso.” T.S. Elliot en 1917. Como quien dice aquí y ahora, ¿no?


Primicia

(Ver comentario de RGL en la solapa de Periodismo)


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Mar de pañuelos 10/5/17

 

Nueva efemérides

 Hoy, 10 DE MAYO DE 2017, nace una nueva fecha patria: el día en que el pueblo argentino le dijo NO al perdón de este (des)gobierno a los milicos y curas genocidas que nos mataban en los ’70. Pañuelos blancos y una sola consigna: ¡NO PASARÁN! ¡Vivan las Madres, Abuelas, Hijos y nietos, junto a millares de ciudadanos de a pie, en nuestra más democrática, solidaria, amorosa y justa Plaza de Mayo!

 


 

Libro de Artista

Así se le llama en el medio artístico a un ejemplar único, hecho como objeto exponible pero no reproducible. De modo que ese tomo constituya un incunable impar, sin posibilidades de leerse a la manera usual. Y si se tratase de un libro masivo, es decir de librería, una última opción sería intervenirlo hasta convertirlo en algo diferente, especial, fuera de serie. En estos días entregué, a pedido, un ejemplar de “Fahrenheit ’55” mechado con frases redactadas a mano, dibujos, trazos, firuletes, manchas y hasta quemaduras adrede, al gran Archivo Arcimboldo del Libro de Artista. Quedan, pues, mis páginas intervenidas como un producto original e inexistente en ninguna otra biblioteca, en la impresionante compañía de 60 títulos de una colección sin parangones. Honor y gratitud, abril 2017.


El Principito nació en Argentina

Tal el título-afirmación de mi nota entregada el 10/4/17 a la Gazeta del Progreso, que saldrá este mes en su clásica publicación virtual. Muy bien editada en marzo, dicho sea de paso, mi encuesta sobre los 20 libros que nos marcaron, cultural y personalmente. Gracias, pues, a su director-mentor, el profesor Antonio Las Heras.

(Texto completo, en la entrada Periodismo.)


Mandamientos del Establishment

1: No pensar. 2: No soñar. 3: No sentir. 4: No comparar. 5: No protestar. 6: No moverse. 7 al 10: Olvidar, sonreír, criar, comprar.


Imaginar es la clave

La imagen es totalitaria. Ves lo que ella quiere que veas. O es parcial. Kubrick le llamaba “sueño dirigido” o “solamente una versión del sueño” en completa libertad, referiéndose a la vastedad de imágenes con que la ficción literaria nos permite “ver” con los “ojos del alma”. Para mí, el buen libro siempre superará al mejor film. Y a la televisión, ni hablar. Sí, siento que vivimos la dictadura de la imagen manipulada, para que el pensamiento de uno no entorpezca la “llegada” del “mensaje”. Precisamente, “no pensar”. Por algo vivo en el Fin del Mundo, entre animales y olas, lejos de pantallas invasoras. Excepto ésta, sólo para mandarte este mail, el 4/3/2017. Un abrazo de Nico Magallanes, anclado en Ushuaia.


Lección magistral

“Vivimos el siglo de la imagen. Pero la tarea del poeta es desanclar en nosotros esa materia que quiere soñar.” Gastón Bachelard (1884-1962), quien nos enseñó el concepto de la “imagen literaria”, peculiar tipo de imaginación que forma visiones interiores, no oculares, y cuando no lo logra sólo trasmite palabras, puro palabrerío miope, confuso o hueco.

 


Prólogo al inminente

“Imágenes paganas”

 

La publicación de este nuevo libro de Raúl Garcia Luna nos permite acceder a un mayor nivel de reflexión y de pensamiento crítico respecto de la producción que se crea a partir del cruce de lenguajes.

Esta área artística contemporánea, que nos genera un goce estético diferente al usual, se encuentra en estado de investigación permanente, y la combinación de lenguajes enriquece el objeto libro.

En los años ’80, un grupo de creadores, al que pertenece Raúl, generó el colectivo de arte conceptual “Escombros, artistas de lo que queda”. Colectivo que, desde su debut con performances en Buenos Aires hasta fijar su sede en la ciudad de La Plata, marcó más de dos décadas del cruce entre arte y política en la Argentina, además de exponer obras y manifiestos en numerosos ámbitos nacionales e internacionales.

Hoy, en este libro objeto titulado “Imágenes paganas (sólo para tus ojos)”, las artes visuales dialogan con la literatura que las generó como ilustraciones.

Agradecemos a García Luna y a la editorial Aurelia Rivera este verdadero regalo, que nos ayuda a comprender la profundidad de las obras representadas, y también la de las décadas aludidas.

 

*Pelusa Borthwick

 pelusaborthwick@gmail.com

 

*Creadora y directora de Arcimboldo Galería de Arte, y de FASE Arte y Tecnología. Creadora y curadora del Centro Argentino del Libro de Artista. Secretaria General de la Asociación Argentina de Galerías de Arte. Fundadora de la Asociación de Galerías Argentinas de Arte Contemporáneo. Miembro de la Fundación Luz Austral, creadores del Festival de La Luz. Curadora a nivel nacional e internacional. Docente universitaria y jurado de Arte. Dicta conferencias. Participa en libros sobre arte argentino.


Los libros que nos marcaron

En estos días, el bibliotecario e investigador literario Alejandro Abate está invitando a los lectores de Facebook a que le cuenten cuáles son sus 10 libros favoritos, esos que marcaron su cultura y su vida. Un antecedente puede verse en esta Página, en el rubro Periodismo. Gracias por leer.


Preparen las escarapelas

Malvinas argentinas. Gran expo en abril, en el Instituto Patria. Más de 60 artistas plásticos y afines. Curadora, Pelusa Borthwick. Convite ineludible, apuesta de alto vuelo. Volveremos.


Anónimo telefónico

Sabemos quién sos, qué hacés y qué pensás. ¿Te suena, zurdito? Dejate de boludeces y cuidate, pedazo de mierda (20/1/17 a las 9:15, por línea fija, rápido y a los gritos).


Gracias, Raúl, por brindarme tu amistad. He estado mirando. Maravillosa páginas. Maravillosa persona. Es un honor para mí que me cuentes entre tus amigos. Gran abrazo, Julyana Moss, defensora de los mapuches, la fauna autóctona y la democracia.


Mejor tarde que nunca

Hola, Raúl. Leí “Cangrejos”. Me gustó mucho. Felicitaciones. Nunca había leído nada tuyo. Veámonos y lo comentamos con la profundidad que la obra se merece. Besos para ustedes y afectuosos saludos. En enero 2016, Pelusa Borthwick (directora de la Galería de Arte Arcimboldo, Reconquista 761, 1º 14; curadora de León Ferrari, Osvaldo Borda, Charly Esquirru, Luis Pazos y otros grandes; conferencista y lectora de alto nivel).


De Piglia a RGL

-Raúl, fue un gusto verte la vez pasada en el Fondo de las Artes, muchas gracias. ¿Me mandás tus libros? Te anoto abajo la dirección de mi estudio. Fuerte abrazo, Ricardo (18/06/13 2:25 pm).

-Los recibí muy bien, Raúl. Muy buenos los dos, especialmente las “Discepolianas”, pero ese “Dos de miedo” es también muy original, y divertido además. Felicitaciones, Ricardo (02/07/13 8:26 pm).

-Querido Raúl, me diste una gran alegría, por la generosidad de sentarte a escribirme y contarme el efecto de mi “El camino de Ida” en vos. ¿Qué mejor cosa puede esperar uno? Una lectura cercana, llena de detalles y de hallazgos, muy literaria, y con conexiones múltiples. Así que me hiciste volver a los viejos tiempos, cuando nos sentábamos con los amigos en los bares a charlar de lo que estábamos leyendo. Justamente, estoy con ganas de juntarme cada tanto con un grupo de amigos a beber y charlar. Me encantaría que vinieras, te voy a avisar, ¿querrás? En estos días ando muy metido en la grabación de los cuatro programas sobre Borges que voy a hacer en Canal 7. En octubre voy a estar tranquilo, y ahí te aviso dónde nos vamos a ver, y con quiénes (escritores de toda clase y edad, cuatro o cinco en un bar), así me entero mejor de lo que estás haciendo y en qué andás trabajando. Estemos en contacto, ¿querés? Muchas gracias, ya sabés que la generosidad escasea. Afectuoso abrazo, Ricardo (17/08/13 11:44 am).

-Un abrazo y felicidades, Raúl. Tenés que escribir un relato con ese tono reo que veo andás curtiendo. Fijate en el capítulo 9 del Ulises, creo que es el 9, El ciudadano. El narrador -y Bloom- entra en un pub, y hay un tipo hablando con ese tono tan tuyo, guardando las distancias. Saludos, Ricardo (30/12/13 2:09 pm).

-Gracias, Raúl querido, siempre tan generoso. Recordá que tengo la gran ilusión de que vos seas el único lector de mi trabajo que sobrevive en Buenos Aires. No estaría mal tener un solo lector que sea un amigo y que cada tanto manda noticias sobre cómo va la cosa con esos textos que él lee y relee. Un abrazo, Ricardo (14/11/14 10:27 am).

-Querido Raúl, gracias por tu permanente afecto y recuerdo. Es recíproco. Otro abrazo y hasta siempre, Ricardo (24/11/16 3:36 pm).

 


El año que vivimos en peligro

2016 fue una completa porquería. El fracaso neoliberal de M & sus ineptos secuaces nos mintió, estafó, robó, excluyó, hambreó, reprimió e insultó como nunca nadie antes en tan poco tiempo. Todo llevó al desastre pro-gra-ma-do, nada casual, desde el boludísimo levantamiento del cepo cambiario hasta darles de comer a los buitres o aliviar impositivamente a los ricachones, en pro de pobres más pobres, pymes en bancarrota, inflación galopante, Malvinas for sale, fortunas of shore, presos políticos & medio mundo en contra. ¿Qué mierda es esto? ¿Podremos ponerle fin en 2017, con o sin dirigentes gremiales, acaso como en el 2001, ay, la boca se me haga a un láu? Coraje & avanti, pues, compagni. Que no se diga que somos un pueblo cagón (Raúl García Luna, 30/12/16).


Salió “Crímenes de arena”

crimenes-de-arena-coverYa está en venta la antología de cuentos policiales con fondo marino dirigida por Vicente Battista. Somos nueve “detectives” argentinos con dos “guardaespaldas” de lujo: Lovecraft y Chesterton. La mejor librería para adquirirlo es la del Fondo Movilizador de Fondos Cooperativos, Av. Corrientes 1543, CABA, justo frente al Teatro San Martín.


Maravillosa novedad

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Reedición de un gran libro de Isidoro Blaisten (1933-2004), publicado en 1986.


EL ARTE NO SE RINDE

del-silencio-como-miradaEnriquecedora presentación vespertina ayer, sábado 10/12/16, en la casa-museo platense del maestro Vigo, del libro “Del silencio como mirada”, segunda entrega conjunta de poesía visual made in los artistas conceptuales Luis Pazos & Claudio Mangifesta. Vayan, pues, nuestras felicitaciones, hoy libro en mano, más una fina distinción que sometemos ya a su inmediato acatamiento: el nombramiento de “Caballeros del Desorden Global en las Artes y en la Vida”. Y no, no se aceptan chascarrillos ni devoluciones. Arbitrariamente y/o/u en plena afasia ornamental, firman y confirman:
Angélica Converti & Raúl García Luna
cofundadores del Grupo Escombros
en Buenos Aires, domingo 11/12/16

22 de noviembre

Mi lady de cabecera, junto con Marilyn y la Kahlo. Mártir circa 230 en Roma, santa en 1594. No soy creyente, pero hoy querría serlo. La necesitamos tanto…

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Otro libro en ciernes

En estos días desolados, el autor negocia con la reconocida editorial de poesía “el suri porfiado” la publicación de parte de sus cientos de haikus, seleccionados para un fino libro de bolsillo que saldría el año que viene.


Sale en diciembre

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Antología policial donde figura un cuento de Raúl García Luna.

Chisme de ombligo

Para los que adoran espiar por el ojo de la cerradura & hasta polemizan acerca del origen de mi cuento “Otra tormenta”, ahora incurso en la antología “Crímenes de arena”: éste salió por primera vez en “Diez relatos cinematográficos” (Biblos, 1998) y luego en “El filo de la noche” (Atril, 1999), amén de haber sido anteriormente un guión nunca filmado para Fernando Spiner y de reaparecer muy renovado en la novela “El silencio del mar” (Aurelia Libros, 2015). Cuatro aproximaciones a un cuento-fetiche que amo al extremo de reescribirlo una y otra vez, siempre fiel a la historia original, que hoy llega a su formato ideal y definitivo, espero, a pedido de mis sabios colegas & lectores leales. Quinta versión, sí, que se leerá como si las demás no hubiesen existido. Inédita en todo sentido, tanto que hasta el habitual fisgón que considera al escritor un repetidor temático-serial se sorprenderá, para su bien y el mío. A leer, pues: RGL, 12/10/16.

 


Lennon alive!

“John had been in the bathroom for over an hour; they were well over fifteen minutes overdue on the stage where they should have been playing. A fact he was reminded of at every minute by the antics of an angry man coming and out of the room and panting in very bad English: Get on the stage, you twist! These beasts are going to burn the place down!”. Así empieza mi biografía novelada sobre John Lennon (9 de octubre 1940 – 8 de diciembre ’80) en la versión inglesa pirateada de la edición original en castellano (Visor 2005). Fuera queja de bandoneón y vaya nuestro homenaje al creador de los Beatles y de baladas como “Julia” (“the most beautiful name in the world”, el nombre de su madre), “Strawberry fields for ever” e “Imagine”. Así era de chico (ver foto). Hoy, y así concluye el libro robado, “As Lucy, John is in heaven, whit diamonds”.

young-john-lennon

Lennon


Hasta siempre, Dalmiro

dalmiro-saenzVaya un GRACIAS para nuestro querido DALMIRO SÁENZ (1926-2016), que nos instigó a escribir con el cuerpo, con humor y, sobre todo, con CORAJE. Pluma filosa y bestseller pop, provocador antiestablihsment y súper amable entre los suyos, no olvidaremos sus escándalos mediático-religiosos, ni sus grandes ni sus pequeños libros. Hasta siempre, AMIGO.

 


Piglia contraataca

Devorado que he el primero de los tres tomos que componen “Los diarios de Emilio Renzi”, subtitulado “Años de formación”, recomiendo ahora el segundo, subtitulado “Los años felices”. Un escritor que se narra a sí mismo, aunque se haga pasar por otro (Renzi), en rico memorial de una vida entregada a la literatura, o mejor, al acto de escribir como forma de vida. Piglia lo dice más claro: “Valorar el acto de contar (conversando), contra el simple acto de escribir”, y “ese aprendizaje lleva la vida entera”. Lecturas, hipótesis, dudas, amistades, amores, política, mudanzas, pistas de lo que alguna vez habrán de ser cuentos o novelas o ensayos, todo cabe en estos textos redactados día tras día, templando el “instrumento esencial” (uno mismo). Quizá no recomendable para el público en general, pero muy valioso para el lector teorizante y el escritor en inclaudicable lucha en defensa del lenguaje escrito (ficción incluida) como vía suprema de la comunicación humana.

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Laika for ever

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Laika

En ruso, su nombre quería decir “ladradora”. Su apellido era Kudryavka, “pequeña de pelo rizado”. Fue el primer ser viviente en orbitar la Tierra, en la nave Sputnik 2. Nacida en Moscú en 1954, sirvió a sus amos desde el 3 de octubre de 1957 hasta su adiós el 3 de noviembre del mismo año. En mi memoria infantil, el Eternauta la salvó a último momento. Y ahora Laika y él navegan el espacio interdimensional, nunca más solos.


Fotos que impresionan

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Recomendamos la muestra conceptual “República de Waires, la divina decadencia”, de Claudio Larrea, en la Galería Leku, Arenales 1239, Planta Alta “P”, hasta el 28 de octubre. Son 27 fotos de 20 x 30 cm en blanco y negro, inspiradas en la Alemania de los años ’20, antes de la caída de Weimar, y su paralelismo con la Buenos Aires de hoy. Impresionantes imágenes que pueden leerse como una invitación a la reflexión local, sin excluir la vigencia del mensaje global. Siempre a través del arte, la amplitud ética y el tradicional refinamiento de un fotógrafo impar.

 


Libro recomendado

america-alucinada-betina-gonzalezUna mujer escondida en un ropero ajeno. Ciervos que atacan a los humanos. Una droga de hippies en retirada. La burguesía abismada en su decadencia. Alucinante novela de Betina González (Tusquets 2016), a quien García Luna le dedicó su policial “Los perros”.

 

 

 

 

 

 

 


UN EXPERIMENTO GRÁFICO

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PROLOGO NEGRO

En Argentina, “negro de mierda” es una frase habitual. Un desgraciado insulto. Una porquería xenófoba, perpetrada ya no contra “afroamericanos”, sino contra cualquiera que a cualquiera se le antoje “despreciable”. Sin distinción de clases ni de limitaciones culturales. Mal, porque sí, y a granel. Desde un cartonero o un piquetero o un mendigo o pobre o desocupado o villero o “bolita” o “paragua”, hasta quienes por talento propio hayan ascendido desde el llano hasta la cumbre pecuniaria o popular, feos y sucios y chantas todos, sean o no sean “oscuros”. Un pálido roquero, un bailantero rubio, un níveo crac de fútbol, una gobernante morocha o un vecino del barrio conduciendo un auto demasiado caro, acá nadie zafa de la rencorosa volteada. Quien se considera “blanco”, séalo o no, se cree con divino derecho a putear a “estos negros de mierda”. Ah, país generoso…

Vil propensión que en esta impostura imaginaria tienta una interpretación nada agradable ni graciosa, basada en reciclar avisos que ciertos “argentos” desearían ver en la vía pública. Racismo “en defensa de los valores tradicionales”. ¿Qué valores? ¿Qué tradición? ¿O somos todos ricos acá? ¿O “europeos en el exilio”, sic Borges? Y si lo fuéramos, ¿qué? ¿Idiotez degenerativa, aires de grandeza, falso orgullo, intolerancia por complejo de inferioridad? No pretendemos gustar. Y mucho menos, diría un gran artista conceptual, confundir a nadie subrogando el pérfido ideario de los poderosos. Este es el límite. Ético y estético. ¿Nuestra ironía contestataria puede ofender? No esperamos aplausos. Tan sólo una reflexión sobre la necesidad de cambiar prejuicios impuestos por paradigmas más saludables e independientes. No jodamos. En este arrabal del mundo, todos somos negros.

© Raúl García Luna, 2016.

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García Luna en FM Radio Cultura

Con el Dr. Antonio Las Heras. Martes 16 de agosto a las 23 hs.

Entrevista

Para bajar el audio oprima el ícono

García Luna con el Dr. Antonio Las Heras en FM Radio Cultura


Entrega de premio

Raúl García Luna recibió una Mención Honorífica por el Concurso de Literatura de la Ciudad de Buenos Aires, Género Novela Edita, por su novela “El asesino piadoso”.

Premiado

Doble click para ver el vídeo


Otro premio para García Luna

Además de recibir hoy 10/8/16 un lauro de honor municipal por su novela “El asesino piadoso”, su cuento “Otra tormenta” acaba de ser elegido para integrar una importante antología policial que saldrá este mismo año. A continuación, sólo el comienzo:

Otra tormenta

En la orilla, apenas visible entre la niebla invernal, una silueta tiembla bajo los truenos y relámpagos de una tormenta en ciernes. Encorvado a contraviento, el desconocido parece apretar un bulto contra el pecho. Su avance es lento, vacilante, errático. Y de pronto el estallido de un rayo lo obliga a elevar el mentón hacia un cielo de plomo. Si no sacudiera la cabecita, se vería como un pescador solitario… (No sabe que hoy va a ser asesinado.)


En preparación

Tapa_Haikus sin almidón_Raúl García Luna___

Algunos ejemplos en la solapa de Poesía


García Luna premiado

Acabo de ganarme una Mención de Honor de Novela édita, en el marco del tradicional Premio Municipal de Literatura, bienio 2008-2009, con el policial “El asesino piadoso”. Los premios serán entregados en el Salón Dorado de la Casa de la Cultura porteña, Av. de Mayo 575, el 10 de agosto de 2016 a partir de las 18 hs. Es decir, siete años después. Vale, y síganme los buenos.

 

Felicitaciones

Alegría: recibí más de 130 felicitaciones, de las cuales, por falta de espacio, sólo reproduzco fragmentos de las siguientes:

Querido Raúl: qué bueno lo del premio. No importa cuándo llega, siempre vale. Este reconocimiento, y otros que vendrán, te tienen que dar más fuerzas para seguir adelante. El 10 de agosto estaremos allí con Silvia. Un gran abrazo. Luis Pazos, periodista, poeta, artista conceptual.

Felicitaciones, don Raúl, estaremos en el acto de entrega. Es posible que merecieras el primer premio, pero así son los concursos, para bien o para mal. Abrazos. Vicente Battista, escritor, Premio Planeta.

Y… los premios son así: en el momento menos pensado te ganaste el primer premio. Mientras tanto, vas arrimando. Está bien que vayas a recibirlo. Te mando un beso. Gustavo Nielsen, escritor, Premio Clarín..

¡Magnifica noticia, querido colega! ¡Allí estaremos! ¡Gran abrazo! Lic. Antonio Las Heras, investigador y escritor paranormal.

Felicitaciones, Raulo querido. Seguramente es otro de los grandes relatos a los que nos tenés tan bien acostumbrados. Porque sos un narrador extraordinario. Admiro tu constancia en la escritura y tu excepcional estatura como escritor (llevo tiempo deciéndotelo). Un gran abrazo. Carlos Algeri, periodista, escritor.

¡Felicidades, Raúl querido, tus amigos/as están contigo! Lástima que no haya alguno$ yaguareté$, pero igual vale el reconocimiento. Y merece, como dicen en la vecina orilla, porque “El asesino silencioso” es un broli delicioso. Alejandro Waksman, periodista.

Mis más cálidas felicitaciones. Estaremos como barra el 10 de agosto, alentando . Ya me pongo a crear un cantito. Un fuerte abrazo. Virgilio Tedín, economista, ex presidente del Fondo Nacional de las Artes.

Felicitaciónes por el premio con delay, maestro. Ojalá que esté el consorte de los Mitre y puedas decirle nuestras cosillas. Y a seguir creciendo, macho, no queda otra. Mi mejor abrazo. Julio Rudman, ex Radio Nacional Mendoza.


Sobre ‘Los perros’

Rauly, el mar te llama y los perros vuelven a esa playa de abandonos, de soledades, siempre soledades en tus relatos. Esa es, creo, la parte más íntima, más Rauly en este relato de perros de mar. Después hay cajitas dentro de cajitas, como hacía tu amigo Acha, como se puede ver en esta novela en donde un crimen doble esconde una novela doble, al menos, una novela de los humanos abandonados y otra para los perros abandonados, pero siempre el abandono en el centro. Entonces… (Texto completo, en la entrada Los perros).

Yoyi Diez, dramaturgo,

actor y director teatral,
junio 2016.

Perros pulgas tienen

Estimado Luna: su novela canina me ha hecho reír. De placer, le aclaro. Un sabio ese profesor-detective Juárez, divertidas las cavilaciones del aprendiz Denis, sabrosa la oficial Aráoz, que ya me gustaría que me arrestara. Noté, de paso, y a eso voy, que usted urdió este brioso policial criollo antes de las elecciones de noviembre de 2015. Y de ahí que sus oblicuas referencias a Nisman sean una apuesta tan arbitraria como osada. Fiscal suicidado, asegura usted y, sin más, sigue adelante con su entrañable ficción criminal. Mi pregunta es: ¿tiene las bolas de cristal, o se jugó a esa hipótesis por mera adhesión a CFK? Disculpe si lo incomodo, pero, como el viejo alfonsinista que soy, no resisto la tentación de destacar su audacia. Como verá, la realidad me estraga y condiciona. El caso está cerrado, y no obstante hay gobernantes of shore y, ay, nabos que tiran bolsones de dólares en monasterios. ¿Podría usted darle respuesta a semejante bodrio? Atte.: Ing. Hipólito Zelarayán, 17/6/16.

Sin pulgas, ingeniero

Estimado Zelarrayán: gracias por su lectura y apreciación, pero créame que yo no soy un augur político ni delictivo. En mi objetable opinión, Nisman se pegó un tiro, Macri es un demoledor transnacional, y el resto es pura paja. Soy apenas un narrador, y en mi vigilia ciudadana veo un país mal aspectado y mucho menos confortable que el de CFK. ¿Por qué? Eso, respóndaselo usted mismo. Atte.: RGL, 18/6/16.


Cambio de apellido III

¿Cynthia por Luna? Poco serio, galleguito, me chumban las malas lenguas. Ergo, ni Borges ni Luna en griego. Desde el 18/6/16 vuelvo a llamarme como me llamo y chau.


Cambio de apellido II

Me equivoqué. Borges no le dijo a Cynthia que en griego su apellido era Luna, sino su nombre. Ergo, vuelvo a mudar de apelativo y desde hoy 17/6/16 soy Raúl García Cynthia.


Cambio de apellido 

Si, como dice Cynthia Lejbowicz que le dijo Borges, su apellido judío significa Luna en griego antiguo, desde hoy 16/6/16 me llamo Raúl García Lejbowicz.


Ladridos por radio

García Luna presentó su novela ‘Los perros, un policial que trae cola’ (Aurelia Rivera Libros, marzo 2016) en el programa ‘Libros que muerden’ (domingos de 18 a 20 por AM 1110 Radio Ciudad), conducido por Guillermo Piro. Ocurrió el 22 de mayo de 2016, en compañía de una historiadora norteamericana erudita en nuestra Petrona C. de Gandulfo. Fueron dos horas de exposición conjunta, en las que obviamente no faltaron ni el hambre ni el crimen, como verá quien se anime a otorgarse el placer de escuchar esta larga, jugosa y sangrienta emisión. Enjoy, pues.

Derechos de autor violados

Otra vez vulnera el sello Visor toda ética editorial con el autor, republicando dos biografías noveladas de éste sin aviso previo, ahora EN INGLÉS. Ellas son las de JOHN LENNON y LEONARDO DA VINCI, cuyos originales en castellano pueden verse aquí, en la entrada Biografías. Maniobra pecuniaria que convierte al autor en un simple redactor, enajenando su investigación y creatividad literaria. Además, ni siquiera figura el nombre del traductor. Dos veces lamentable.

 El Jorobadito contraataca

Recomendamos “Jorobado, el encierro de un cornudo”, impresionante versión teatral del cuento “El Jorobadito” de Roberto Arlt.

Banner Los Perros

El flamante policial LOS PERROS y otros libros de García Luna están en el Stand 304, GANDHI GALERNA, Pabellón Azul, Feria del Libro 2016.

 


Un héroe cubano en Buenos Aires

García Luna estuvo presente en la recepción porteña al economista cubano Ramón Labañino, uno de los cinco funcionarios de su embajada en EE.UU. acusados de espías y presos durante más de una década. Lo hizo junto al Nobel de la Paz Pérez Esquivel, el amigo de juventud del Che don Carlos ‘Calica’ Ferrer e intelectuales argentinos como Vicente Battista y Stella Calloni, invitados todos por el director de la Federación de Asociaciones Gallegas local Francisco Lores, que ya en 1958 apoyaban la causa antidictatorial y antiimperialista de Fidel. Ocurrió el 8/4/16.

Ramón Labañino e intelectuales argentinos 2  Ramón Labañino e intelectuales argentinos 1

 


 

Raúl Oscar García Nieri

Mi padre, Raúl Oscar García Nieri, muy joven y con una criatura en brazos, que no soy yo. Sin fecha, recuperada este año por un familiar memorioso y lejano.


 

 

Los Perros

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FAVALORO SIN TXT

Dr. Favaloro (1923-2000), votado en 2007 “gen mayor de los argentinos”, más que Gardel y el Che, p.ej.

Calendario in progress

Lento pero seguro avanza la tarea interdisciplinaria del autor con el dibujante Claudio García, empeñados en gestar un calendario anual con doce argentos notables en el imaginario popular, desde Discepolín y Eva Perón hasta María Elena Walsh y el flaco Spinetta, entre otros. Valga este homenaje visual al Dr. René Favaloro para ejemplificar la sensibilidad del ilustrador. ¿Será muestra? ¿Será libro? Tiempo al tiempo…

Se viene:

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Editoriales Independientes

 


 Isidoro Blaisten (1933-2004)

El 12 de enero de 2016 hubiera cumplido 83 años. Inolvidable cuentista, académico y amigo. Imposible no recordarlo con una sonrisa. Compartió un haiku caprichoso:

dos Isidoros:
uno Cañones, otro
amable, Blaisten

____

  • ¡Gracias, Raúl! Es tal cual lo describís tan bien: gentil, inolvidable, ejemplar. Yo agregaría: muy sabio. Un abrazo enorme 🙂 Graciela Melgarejo, La Nación.
  • Fui y soy su lector permanente. Fue mi vecino –apenas media cuadra nos separaba–, y mucho nos divertimos jugando con las palabras en algún café del barrio y en mi entrevista de la revista Gente, que luego incluí en el book del 2000 “Así hablan los que escriben”. Como muchas veces sucede con los buenos, se nos van demasiado pronto. Gracias por tu recuerdo. Don Alfredo de las Calzas Cortas. Alfredo Serra, Atlántida-Televisa.
  • Creer o reventar. Pues entonces, reventar. Abrazos grasas.Julio Rudman, Radio Nacional Mendoza.
  • Adorable criatura y magnífico narrador, compañero de mi viejo de la escuela que se tiró con un paraguas del balcón para saber si podía volar (cuando niño, vale aclararlo). Un abrazo, Raúl.Mariana Rufino, Radio UBA.
  • “Blaisten alive!”.Sos un dulce, querido Raúl. Feliz (¿será posible?) 2016. María Encabo, correctora, editora.
  • Gracias por el recordatorio, querido amigo. Según su mujer, Isidoro siempre recordaba el cuento de cómo fue ir a tomar el té en mi casa en Londres. Se perdió en el camino, pero llegó y tomamos el té. Andrew Graham-Yooll, periodista, traductor, poeta.
  • Muy bueno lo tuyo. Lo recuerdo cuando lo conocimos allá por 1978, en el Taller de Roger Plá, con la grandeza de su sencillez. Lo recuerdo, también, cuando le fui a comprar “Dublín al sur” en su librería de San Juan y Boedo, en agosto de 1980, y me regaló un poster, meses antes de que la cerrara “por melancolía”. Un troesma del cuento. ¡Un grande! Alejandro Abate, bibliotecario.

Y continúan las adhesiones, otras 12, pero en un tono más confidencial, por lo que daremos por finalizado el intercambio Blaisten acá. Para muestra, baste esta media docenita. RGL, 18/1/16.


To be

Somos ñoquis
somos grasas
somos chorros

Somos la piel de Judas
en el bisel de un espejo
retrógrado y agrietado

Somos los reventados
que se lavaron las patas
en la histórica fuente

Los fusilados del ’55
los caídos en Malvinas
y ni hablar de los ’90

La bestia suelta en 2001
los ingenuos de anteayer
los engañados de ahora

Somos la mugre
somos los estafados
somos nosotros

El enemigo
la amenaza
lo que vendrá

RGL, 14/1/16.


Comienzo de ‘Tres troskos y una perra’

Ahora me toca a mí, Denis. Lo intuyo y lo acepto. Usted lo pondrá en palabras. Y si no le da el cuero, con Martelli. No sé a quién le importan las palabras en estos días, pero hay tantas preguntas que responder… ¿Por qué Juárez zafó del exilio a destiempo? ¿Qué hizo en las más de dos décadas que no nos vimos? ¿Qué hice yo, la perra, hasta enviudar en Madrid? ¿Cómo es que sé tanto de los amigos de Juárez? ¿Qué pasó después de aquel verano sangriento en que usted, su alumno dilecto, lo ayudó a resolver el caso de la tía rica y su toy muertos en el acantilado del Viejo Hotel del Sur? ¿Por qué volví a esta ciudad de espaldas al río, harta de cocinar para los españoles y soñando con juntar plata acá para pronto irme a renacer en mi costa ancestral? ¿Qué cuernos es esta puñetera fuerza que, a la vejez viruela, nos empuja contra arrecifes inescrutables e ineludibles? Usted ya no es tan joven, Denis. Ha madurado y, por lo tanto, está en condiciones de tomar las riendas de este relato. Solo o con ayuda, insisto. Lo que experimentó lo autoriza. Aparte, ¿por qué les gustan tanto los seudónimos, a los redactores? Cambió de nombre, no me lo niegue, lo sé por Lena. Largó la veterinaria y se metió a periodista. Cubrió el caso del cine cerrado. Conoce al narigón. Y es casi tan buen sabueso como yo. Pero nuestro imán, por así decirlo, es Juárez. Si no lo fuera, ¿por qué todo el mundo se siente atraído hacia él, en tanto él prefiere que el mundo deje de hincharle las pelotas? Lo que pasó en aquel verano salió en Los perros, sí, gracias por incluir mis notas. Lo siguiente se lo cuento yo. Y también lo ocurrido antes, y durante. Sí, claro que esto puede resultar un despelote, un revuelto Gramajo o un pastiche, como le llamaban al mix de textos los antiguos manuales de narrativa amateur. Pero es inevitable, ¿no cree? El puzzle de la existencia no es moco ’e pavo, y entender, lo que se dice entender, es un albur desabrido, inconsistente y frenador. Lo cual nos autoriza a extendernos libremente, sin prejuicios ni porqués, a como dé lugar… Si me sigue, vamos a revolver antipastos y platos de fondo, verdades y disparates, flan con vinagre. Ríase, es un chiste. Y apague un rato el grabador, que ahí vienen las entradas. Cóctel de langostinos con salsa golf, un clásico argentino. Para después, pedí unas milangas a la napolitana con fritas, si le caben. Resiliente, el Dora, ¿no? Hay que conservar el menú propio. ¿Sabía que acá cenaba Tato Bores? No importa, usted pruebe y registre. Pero a los postres, Denis, por favor. Hay tanto que contar…

Polémica por Fahrenheit ’55 en Facebook

Gracias, Pablo “Corto” Alessandrini, por editar estos libros increíbles. García Luna rescata los restos de uno de los libros emblemáticos de los primeros gobiernos peronistas, “El Hada Buena”, dedicado a convertir a Evita en una especie de personaje mitológico para niños. El libro fue tachado y casi destruido por alguien que evidentemente no tenía ninguna simpatía por el peronismo ni por Evita. Más allá de que García Luna hace una reivindicación sentimental del peronismo que da un poco de vergüenza ajena y que tiene párrafos como “¿A quién le molestaba que, emulando a Mussollini, el General  gestara sindicatos, planes de vivienda, clases medias incluso?”, donde relativiza hasta la exasperación (mía, al menos) el intento de ideologizar a los niños bajo un modelo netamente autoritario. La cuestión es que, aunque no coincido en nada con el autor, me parece una edición impecable y una contribución al debate sobre el impacto de la literatura infantil en los procesos sociales. Para mí, y contradiciendo al autor: una obra emblemática del fascismo que distinguió siempre al peronismo y que contribuyó a nuestra cultura política de “buenos y malos”… ¡Vale la pena leerlo, sin duda! Guillermo Rivas, vía Facebook.

 

Por varias razones, muchas gracias por el comentario. Por hacer público en esta red, por el reparo de leerlo y disentir. Siempre que hacemos acciones editoriales en Aurelia Libros tratamos de provocar algo en alguien, y que eso se multiplique. Hacemos los libros que nos gusta hacer -por el momento, tenemos esa posibilidad- y hacemos libros para conocer cada vez más a más personas. Raúl García Luna es un escritor genial, y haberlo conocido nos hizo crecer como editores. “Fahrenheit ’55” es un ejercicio de memoria política y educativa. Es también un trabajo colectivo entre varias personas, que incluye -sin saberlo- al furioso y desconocido propietario de “El hada buena”, y en ese intercambio se juegan las posiciones emotivas de esta reescritura. Gracias, Guillermo Rivas, por los comentarios y críticas. Te mando un gran abrazo y un lindo comienzo de año. Pablo Alessandrini.

 

Con la verdad no temo ni ofendo. Sin vergüenza ajena ni olvido. Hay que ser muy joven y/o poco informado para ignorar que ‘la grieta’ fue inventada por los depredadores del ’55. Fuera de eso, FELIZ NAVIDAD a todos, sentimental & democráticamente, ¿sí? Raúl García Luna.

 

Mis respetos al autor y me alegro de no haber ofendido, aunque asumo que las redes dan impunidad a las palabras, y no debería ser… Juventud no me sobra. Ignorancia, seguro. Igual digo: gracias por sus dichos, gracias por este libro que considero maravilloso. Guillermo Rivas, bis.

Diciembre 2015.

 


Presentación de Fahrenheit 55′

Vídeo de la disertación de García Luna presentando “Fahrenheit ’55” en Gandhi Soho el 6/11/15

 

RGL F

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Perfil. Cultura / Libros. Domingo 22 de noviembre 2015


A. Graham-Yooll; Pablo Alessandrini; Alejandro Abate; Matías Marini y Raúl García Luna

18 de noviembre, cena del equipo de “Fahrenheit ’55” en un restorán porteño.


 

Dos presentaciones de “Fahrenheit ’55”

  1. En la librería Gandhi de Palermo Soho, el viernes 6/11/15 a las 21 hs. Oradores: el editor Pablo Alessandini por Aurelia Libros; el periodista y traductor al italiano de “Fahrenheit ’55” Matías Marini; el bibliotecario y colaborador gráfico Alejandro Abate; y finalmente el autor. Además, se leyó un mensaje de su traductor al inglés, Andrew Graham-Yooll, ausente, y se recomendó al público no perderse el policial “El silencio del mar”, también de Raúl García Luna, publicado este mismo año. Temario: los libros quemados en 1955 por la ‘revolución fusiladora’ en la memoria infantil del autor, sindicando el verdadero e hipócrita origen de lo que hoy llaman ‘la grieta’ los vástagos de sus propios perpetradores.
  2. En la AM 870 Radio Nacional, programa ‘Vía Libro’, el sábado 7/11/15 de 12 a 13 hs. Larga e informativa exposición de la obra, desde su título remitiendo a la temperatura en que arde el papel en la gran novela futurista de Ray Bradbury, hasta las llamadas de los oyentes recordando cómo las nuevas maestras de ‘la fusiladora’ censuraban sus libros de lectura del previo gobierno peronista. Una amabilísima hora con el conductor Vicente Muleiro, subdirector de la radio, más el sorteo entre los oyentes de un ejemplar de “Fahrenheit ’55” y otro de “El silencio del mar”. Y de yapa, la habitual recomendación del entrevistado: en su caso, “Antigua luz” y/o “El mar”, del irlandés John Banville. Generosa difusión cultural argentina.

Corto hablando con dedo en el aire

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Presentación viernes 6 de noviembre a las 20.30 hs.

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Mientras se decide quién será el próximo Presidente, cinco electores convocan a la presentación de su libro ilustrado Fahrenheit ’55, un audaz aporte a la memoria en tres idiomas. Será el viernes 6 de noviembre a las 20:30, en la librería Gandhi de Malabia 1784, Palermo Soho. No te lo pierdas.


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Gacetilla de prensa

Adquiera su ejemplar también en Gandhi de Av. Corrientes 1694 (no figura en esta lista de librerías Galerna)


 

01 Tapa

El silencio del mar (Muerte en la costa)

Les recordamos que el policial “El silencio del mar” continúa en las librerías porteñas Galerna, Gandhi y otras del interior.


 AVISO 18/9/15

El autor comunica que, concluida su flamante nouvelle inédita “Los perros, un policial que trae cola”, acaba de iniciar su continuación en una novela aparte, otra, provisoriamente titulada “Tres troskos y una perra”. Esto, mientras se imprimen ya 100 ejemplares del libro virtual “Fahrenheit ’55”, para alentar su difusión en búsqueda de fondos para su reimpresión masiva y una mayor presencia en librerías. Se agradecerá cualquier ayuda. Garantía de vuestra generosidad, la labor del autor en, como verán, incesante producción literaria.

 ¡Se viene!

Fahrenheit '55 Tapa Final

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Felicitaciones por Fahrenheit ’55

¡¡¡Muy bueno, Raúl!!! Me parece muy creativo. ¡Da para hacer una obra de teatro! Me fui imaginando escena tras escena. Ingenioso, diría Luis (Pazos, poeta y artista conceptual). Lo leyó todo… y le gustó. Recordé tanto mi casa, a papá peronista, mamá conservadora… (Fijate que acá “peronista” sale subrayado en rojo, como mal escrito, pero “conservadora” no. ¡Je!, ¿será un tema de género?). Yo hice la primaria en la escuela de la universidad, y parece que no nos daban esos libros. Pero en mi casa estaba “La Razón de mi vida”, ejemplar que conservo. Después mi viejo me quemó “Los descamisados”, que yo había escondido en la casa de él, y mis fotos con el cura Mujica. Gracias por escribir y compartir “Fahrenheit ’55”. Lo pasaré entre amigos y compañeros. Un abrazo grande y beso a Angélica. Silvia Gascón, gerontóloga.

A) Fahrenheit ’55 es un García Luna auténtico, con mucha originalidad y laburo en serio. Como todos tus libros. ¿Me autorizás a pegarlo en mi muro? Dopo nos juntamos a cafetear y hablamos del broli. ¿Te parece? Muchas gracias, Raulo. Un abrazo. B) Se pegará en mi muro, y vamos a tramitar el de varios gomías. Está bien que lo difundas, ya aparecerá quien lo banque. Los tiempos (de edición) hoy son otros. Se impone un feca para seguir chamayundo. Abrazo grande, Raulo. Y gracias por ser uno de los tipos que más me ayudó en mi laburo como escritor. Simplemente, porque vos sos un crack de las letras. Y los cracks siempre le pasan la pelota a los compañeros. Carlos Algeri, periodista y dramaturgo.

Mi queridísimo Rauly: acabo de leerlo. No es mi taza de té. Te prefiero universal, y sabés a qué cuentos aludo. Tampoco me tomé el trabajo de leer las traducciones, salvo breves pasajes, porque el “tema” me aburre sobremanera y me he vuelto poco paciente. Además, hablando de universalidad, no siempre las traducciones pueden transformar un texto (que a mí me suena algo rancio) en una historia empática y condivisible (?) con un mundo que vive el Hoy. Por lo poco leído, tal vez la traducción en inglés proporcione cierta dinámica que rinda a la temática del peronismo (o de su recuerdo) menos pesada; en tano, francamente precipita. Pero ¿quién sabe? Pueda que en Italia o en los países anglófobos (?) haya lectores que se identifiquen con las memorias del joven relator, aunque lo veo improbable. Aquí, el Hada Buena no existe. Besos, disculpas y salud. Cristina López, Florencia, Italia.

Muy buenas y ciertas las palabras de Carlos (Ulanovsky, sobre “Fahrenheit ’55”, por Radio Nacional). Felicitaciones, Raúl. El libro bien lo merece. Tiraré líneas para ver si sale algo (Ref. publicarlo en papel). Abrazo. Vicente Battista, escritor.

Tío, me faltan tan sólo 5 páginas para terminar “F’55”. Quiero decirte que me encantó y que estoy en pleno disfrute del texto… Y sigo disfrutando de “F’55”, ¡ya llegando al cierre! ¡Genial ¡Felicitaciones y gran abrazo sobrinesco! Matías García, productor de teatro y espectáculos.

¡¡¡Bravo, giovanotto!!! ¡¡Molto bravo!! ¡¡Abracci, caro!! Fernando Spiner, director de cine.

¡Genial, Rauly! Felicitaciones a los cuatro, porque es un libro de a cuatro: uno que lo escribió, otro que hizo un libro de lo ya escrito, y otros dos que lo tradujeron, haciendo otro libro desde el idioma. Abrazo grande, entonces, por 4. Jorge Diez, actor, dramaturgo, docente. ->

<-Son unos capos los tres que escriben. El italiano es Marini, imagino que es un señor grande y muy gordo que siempre se dedicó a escribir cosas de chicos y desde chico. Y no me caben dudas de que debe escuchar a Cigliola Cinquetti. Y al inglés lo conozco muy poco (como a todo inglés) para saber de sus gustos. En cuanto al argentino que escribe en argentino, ya le dije que me encanta lo que escribe en sus “Dos de miedo” y en sus “Cangrejos”, en sus “Discepolianas” y en su “El silencio del mar”. Gracias a los tres, de nuevo. Abrazo grande. Yoyi Diez, 28/9/15.

Lo estaba leyendo, pero está tachado. ¡Tenés que cuidar mas los libros! Me acuerdo que en el ’55 vino un militar a la escuela y nos hizo abrir SIN MIRAR el libro, en cualquier hoja, ponerle goma de pegar (la que venía con un tapón de goma que servía para untar el pegamento), y pegar las hojas. Eso, dos veces. Yo, en casa, lo abrí para ver que tenía. ¡Y era todo sobre Néstor y Cristina!  Al libro lo perdí en uno de los viajes transtemporales. Andará por el neolítico. ¡Está bueno el Fahrenheit forty five! Y mejor aun la idea de googlebookearlo. Un abrazo. Daniel Choclín, dentista.

¡Muy bueno, Raúl! Increíble la idea de recuperar la tachadura como hecho histórico. Que yo sepa, a nadie se le había ocurrido, hasta ahora, conseguir una historiografía de la oposición recorriendo los caminos de la negación. Un trabajo delicado, sobrio y con enorme contenido. Ah, ¡y bello! ¡Muchísimas gracias! Gran abrazo. Marcos Zimmermann, el más célebre fotógrafo, explorador, paisajista, antropólogo y cronista visual argentino. Multipremiado y con obras en los grandes museos del país y del mundo, abunda información en Internet. Además de sus muchos libros de arte, acaba de publicar uno de relatos: “Historias de fotógrafos” (Sudamericana, 2015).

Maestro, ¿me ningunea usted? ¿Tengo que leer su blog para enterarme? ¡Joya “Fahrenheit ’55”! ¿Cómo se le ocurrió? ¿Tantos años tiene? ¿Todavía le duele la maldad de los buenos para nada, salvo para censurar y matar? ¿Y aún le queda un pedazo de paciencia para apiadarse de los malditos de hoy, sin nombrarlos, pero implícitos? Eso es humanismo, querido Luna: no temer ofender con la verdad y, para colmo de audacia, susurrarla plena de belleza. Visual y textualmente, “Fahrenheit ’55” es un aporte sincero, justo, entrañable, polémico y por demás hermoso. ¡Felicitaciones y abrazos! Nico Magallanes, Tierra del Fuego.

Excelente el tema, y el momento para el tema. Descuento el contenido, que conozco. Lo puse en mi muro de Facebook. ¿Habrá presentación? Espero. Abrazo. Mario Gallina, gran biógrafo de estrellas de teatro y cine argentino como Lolita Torres, Virginia Luque, Alfredo Alcón y otros/as.

He difundido tu encarecimiento (Fahrenheit ’55) y espero no abaratarlo. ¡Abrazo, compañero! Julio Rudman, Radio Nacional Mendoza.

¡Qué bueno quedó de aquel proyecto a esta concreción! ¡Felicitaciones! Mónica Fudín, psicóloga.

¡Pero qué bueno, Raúl! ¡¡Ya tengo algo nuevo para leer!! ¡Besos y felicitaciones por anticipado! Cariños. Carla Cambellotti, politóloga.

Querido Lulo, ¡¡felicitaciones!! Atrapante objeto de lectura, ¡y de alta estética a la vez! Lo voy a comprar ya. Me parece muy prometedor y viene como anillo al dedo en esta coyuntura nacional. ¡Un gran abrazo! Pablo Temes, creativo gráfico general de Editorial Perfil.

“El origen de la grieta”. ¡Inobjetable! Gran gancho, claro a tutti. Ya enciendo la máquina de reenviar. Matías Marini, traductor al italiano de “Fahrenheit ’55”.

¡Felicitaciones, Raúl! Avísame si lo vas a presentar, para acompañarte. Virgilio Tedín Uriburu, presidente del Fondo Nacional de las Artes.

¡Hola, hermano! Recibí tus correos y vi FB. Me parece genial lo que está pasando con “F’55”, ¡muy jugado de tu parte! Y me encantó la gacetilla. ¿Cómo va la reacción peroncha? “García Luna lo hizo de nuevo”, ¡eso me copó! Te mando un abrazote y la seguimos. Claudio García, dibujante y diseñador, con quien RGL prepara un calendario de natalicios de celebridades del imaginario popular (p.ej. Spinetta).

Estimado García Luna: visité el sitio propalado en el programa de Hugo Paredero, y luego en el de Carlos Ulanovsky, por Radio Nacional, y quisiera felicitarlo por su insólito aporte a la polémica acerca del verdadero origen del odio político de los garcas hacia los trabajadores, hoy mal llamada “la grieta”, como si se tratara de algo natural, tipo inundación o enfermedad. Créame que me dan risa, y pena, esos monos con navaja que no piensan por sí mismos, sino con libreto prestado. Y no lo digo por ser K, pues soy un viejo radical alfonsinista. De manera que lo felicito por su honestidad intelectual y afectiva, que en su “Fahrenheit ’55”, temperatura a la que ardió el país en los años de la maldita “revolución libertadora”, brilla con la inocencia de un niño y libre de rencores en la madurez. Atentamente: Ing. Hipólito Zelarrayán, por vía privada, 21/10/15.

Estoy leyendo libros impecables que nos dejó Pablo Alessandrini en la Radio. Comentaremos sin falta en los próximos programas. El libro sobre Evita no tiene desperdicio. Me hizo acordar mi infancia y mis libros de lectura, que estaban exactamente así, tachados, sin páginas, etc. Un abrazo. Leandro de Sagastizábal, gran referente del mundo editorial, cronista cultural (FM 87.9 Radio UBA, programa ‘Leer por leer’) y coautor de “Optimistas seriales, conversaciones con editores” (junto a Luis Quevedo, Eudeba 2015) y otros, 10/11/15.


Libro de haikus ilustrados, en preparación.

SPINETTA LIBRO


 Anticipo 

Los perros

Tapa LOS PERROS Tapa posible

Los Perros. García Luna, Raúl


Comentarios de prelectura del inédito “Los perros, un policial que trae cola”

Leí ‘El silencio del mar’ y ‘Los perros’ de corrido. Me parecieron en fecunda continuidad. Aunque esta última no tenga el vuelo sociológico de la primera, ni su riqueza polifónica (personajes a gogó), gana en profundidad ‘policíaca’: el arcano es ingenioso y original, con alfajores de oxitocina y robusta taxonomía canina. El lector agradece. Magníficas las escenas perrunas de Montalbetti descuartizado y aquella del ataque del Bebe en casa de Juárez, contra los ‘hombres de negro’. Muy cinematográfico, tal come piace a Feinmann el Bueno. La carta final de la nami de Juárez es casi un epílogo alla Hitchcock. Y me recordó a la musa vedada del tordo de ‘Bajamar’, esa Paula Cautiva, amor del pasado. Personajes difusos que terminan por revelarse centrales. Inserts radiofónicos curiosos e inquietantes. Medio trabajosos para el ‘comprendonio’ del lector medio (cual el suscrito). Igual, yo los dejo, claro que sí. Una FM líder de opinión es siempre síntoma de pueblo. Y mercí por confiarme un borrador. Un alto honor, de veras (Matías Marini, 15 de agosto 2015).

Y bien, terminado ‘Los Perros’. Ahora lo extraño. Me pasa siempre con los libros que me marcan. Conozco su gestación desde sus orígenes. Su autor y amigo me contó lo experimentado en el Viejo Hotel Ostende, en unas vacaciones en que disfrutó de un cursillo literario a cargo de la profesora Betina González y del cual, como ejercicio y puntapié inicial, nació la idea de esta novela policial; a mi modesto entender, algo más que un policial. Hay una suerte de magia en su narración. Desde la elección de los nombres de los personajes humanos y también los perrunos: Montag (el beagle que le han matado al protagonista), Bebe el mastín, el salchicha Rex, el caniche toy (del cual no sabemos qué nombre llevaba en vida), Wallander, etc. Encuentro una deliberada economía en la descripción fisonómica de los personajes; y eso es un valor agregado, dado que a medida que uno se adentra en el libro, se imagina libremente cómo son. Sabemos pues, que Juárez es un profesor de veterinaria, maduro y algo chiflado; que Denis (de quien ignoramos su nombre y cuyo apellido supongo proveniente del seudónimo que alguna vez utilizó Cortázar, Julio Denis) es un estudiante avanzado de veterinaria con veleidades de escritor; Aráoz, ‘mujer policía’ joven y atractiva, que mantiene una extraña relación con el profesor (y de la que tampoco conocemos su nombre de pila); Montalbetti, el ‘sospechoso’, es un cuarentón obeso; Páez, un cana subalterno y ‘boludo’; el maestro chocolatero de Alfajores del Mar, también algo difuso, pero de accionar totalmente claro; y el bañero y el barman del hotel, en roles de innecesaria descripción, por pura presencia. La historia se desarrolla, a mi gusto, con un plan narrativo muy efectivo. Hay párrafos en primera persona y otros en tercera, con bloques cortos y elocuentes. Los flashes informativos de la radio costera Big Sud, al principio confunden ex profeso, finalizando cada uno con el anuncio de alguna pieza musical; no me queda muy en claro qué relación tienen con los hechos narrados, y con el epílogo (la ‘cola’), donde aparece otra voz narrativa. Me ha gustado que no haya ningún héroe ni antihéroe, pues ni Denis ni Juárez lo son; y los demás, menos. Me parecen muy acertados muchos datos que, directa o indirectamente, remiten al mismo autor y a una de sus otras obras. Pero si no entendí lo de la ‘cola”, sí creo comprender que el libro es un homenaje al género policial; aunque, como ya dije, lo excede. En resumen, esta novela me ha gustado mucho, quizá más que las anteriores (Alejandro Abate, 29 de agosto de 2015).

Mi informe de lectura de tu inédito “Los perros” será parcial, por simple conmoción. Decirte “ingenioso” sería un lugar común. Mejor te digo “hijo de p…” para que se note mi admiración a la criolla. Estupendo policial, hermano Luna. Amistoso, divertido, vueltero, entrañable homenaje al género negro, me copó desde la primera línea. Sabés que mi Bruno es mi gran compañero, y esa lealtad contra viento y marea es, en estas soledades fueguinas, un bien impagable. ¿Cómo no emocionarme, entonces, con tus perros de orilla, que viven y hasta mueren por fidelidad a ciertos mamarrachos humanos que no se merecen su amor incondicional? Lloré cuando el Bebe, ese tremendo mastín napolitano maltratado por su amo criminal, después de haber degollado a un asesino a sueldo escupe sangre y tiembla bajo las caricias del profesor Juárez, maravilloso veterano que lo devuelve al universo del cariño. Y que es, sin lugar a dudas, el Holmes esencial de tu apasionante novela. El otro, su alumno Denis, es el Watson que narrará la aventura amateur desde, gran acierto narrativo por aquello de la verosimilitud, sus límites intelectuales y su inmadurez amorosa. Después de ese verano sangriento, ¿cómo no va a crecer?, me digo. Pero a vos te digo: ¿se vengará Juárez de aquel milico que le envenenó a Montag? ¿Habrá otro relato en el que me cuentes esto, no resuelto en éste? Entretanto, amo a la mujer policía y a todos los demás personajes, tan bien definidos en tan pocos trazos, como sólo un verdadero narrador puede hacerlo sin caer en la mera descripción visual. Creo que imaginar le atañe tanto al autor como al lector. Y cuando esto sucede, hay comunicación. Sorprender, claro, es responsabilidad y prerrogativa del primero. Gracias, entonces, por haberme sorprendido dos veces: enviándome tu borrador, y al leerlo. Gran abrazo austral, hijo de p… (Nicolás Magallanes, 1º de agosto 2015).

Termino de leer ‘El camino de Ida’, de Richard Piglia: por momentos, me pareció estar leyendo tus ‘Perros’… Matías Marini, 19/11/15.

Nunca imaginé semejante halago. Si en ‘El camino de Ida’ hay caca de ‘Los perros’, eso me honra y anima. Gracias. RGL, 20/11/15.


 “Gotán”: función privada

Grabación doméstica de “Gotán”, collage letrístico de Raúl García Luna en el libro “Tanguitos, esa mezcla milagrosa” (Aurelia Rivera, septiembre 2014), en la voz de Matías Marini, acompañado por el guitarrista Patricio Flores y quien filma es Darío Lavia . Todas las estrofas provienen de tangos conocidos y reconocibles, componiendo un “nueva letra” en homenaje a Lepera, Cadícamo, Contursi, Discepolín, Manzi y muchos otros poetas del género.

Matías Marini

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 Discepolianas & Fahrenheit ’55 en Radio Nacional

El jueves 23 de julio de 2015, en el programa “Por amor al arte”, conducido por Hugo Paredero de 23 a 24, por AM 870 Radio Nacional, el periodista especializado Matías Marini leyó estrofas de “Discepolianas de este siglo” y anunció un link de lectura previa del inédito “Fahrenheit ’55”, dos libros de Raúl García Luna. Y en pocas horas, su blog recibió 76 visitas, de las cuales 46 fueron directamente a “Fahrenheit”, que recuerda la destrucción de textos escolares peronistas en 1955. Noche enriquecedora de la polémica sobre el actual odio neoliberal a los mandatos progresistas, que con sus más y sus menos suelen entorpecer hegemonías patronales a costillas de beneficios populares.

Matías 1

Matías 2 Matías 3


Una mesa muy prolífica

La Palabra de Ezeiza. Jueves 12 de marzo de 2015

Una mesa muy prolífica - La palabra de Ezeiza -13-3-15

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Marina

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 Ver haikus en Poesía

Arte minimalista del siglo XVI recreado por RGL en el XXI. Información y ejemplos.

Ir a Haikus

 

 


 

 

A propósito de la publicación de la ‘Antología personal’ de Ricardo Piglia (Fondo de Cultura Económica, septiembre ’14) y de su premiación con el Konex mayor, compartido con Abelardo Castillo, en ausencia de ambos por ‘razones de salud’ (noviembre ’14):

Piglia Antologia Personal

     Te leo & te releo, caro Rick. Siempre con Renzi y con Croce, y celebro que el Laucha Benítez siga cantando boleros, tan resistente como el Vikingo. Me gratifica andar leyendo tu propia Antología, y vuelvo a felicitarte por el big Konex. Mercí & salú, nunca mejor dicho: RGL (13/11/14).

    Gracias Raúl querido, tan generoso. A veces tengo la ilusión de que vos seas el único lector de mi trabajo que sobrevive en Buenos Aires. No estaría mal: tener un solo lector, que sea un amigo y que cada tanto manda noticias sobre cómo va la cosa con esos textos que él lee. Un abrazo: RP (14/11/14).

 

 

 

 


Triadæ Magazine – nº1 Nov 2014 . – Revista Literaria

Poesía y prosa de 44 autores de 9 países (Francia, Irlanda, Finlandia, Australia, México, Argentina, Bolivia, Italia, EE.UU. y España) en castellano, inglés, italiano y francés, con fotos e ilustraciones originales (ver Graham-Yooll en Pág. 22 y RGL en la 44).

Triadae Magazine # 1

Pag 22-23

Pag. 44

http://issuu.com/triadamagazine/docs/triad__magazine_n1_nov14/0


 

LENNON (*) by GARCÍA LUNA

(No al plagio ni al editor buitre)

John Lennon by RGL

En varias páginas editoriales y de ofertas de libros sobre JOHN LENNON figura uno escrito por mí, para la serie Los Protagonistas, de Editorial Visor, firmado no en tapa sino adentro como RAÚL ALBERTO GARCÍA, nombres y apellido en mi DNI de 2004. Pero esa biografía novelada le es atribuida a “Guillermo Alcaraz”, “R.B. García” y otros falsos autores. ¿Por qué? Lo ignoro. Lo que quiero dejar bien claro es que ese Lennon es mío, más allá de haber sido investigado, imaginado y redactado por encargo. Que nadie venga a usurpar un texto del que, lejos de considerarlo un trabajo menor, me siento tan orgulloso como del resto de mis colaboraciones para Visor: Leonardo Da Vinci, Charles Chaplin, Elvis Presley y Cleopatra (RGL, 8/10/14).

(*) Un aviso similar a este fue publicado en el Correo Central del diario Perfil, Pág. 30, el domingo 12/10/14.


TANGUITOS en las librerías

TANGUITOS Promo Musica CB

TANGUITOS Promo Gaturro CB

TANGUITOS Promo evita CB

TANGUITOS Promo arte contemp CB

(c) fotos, Alejandro Abate


RGL en Radio Mercado FM 90.9

Briffing de la salida al aire de Raúl García Luna por FM 90.9 Mercado, radio del Mercado Central de Buenos Aires con vasto alcance provincial desde La Matanza, en el programa “La nave que faltaba” (lunes a viernes de 18 a 22 hs), conducido por Roberto Vacca, el lunes 6 de octubre a las 20:30 hs:

Largamente entrevistado por Roberto Vacca a raíz de la aparición del volumen de poemas y cuentos “Tanguitos”, Raúl García Luna bromeó con que lo alegraba ser ‘nota positiva’ entre las malas nuevas sobre la inocencia de Cavallo y la ruindad de los Buitres, y descartó todo furcio de minimizar su obra vía opinión ajena de que “se trata de la aventura de un poeta… ¡y su hazaña de editar un libro!” (sic), declarando al toque 1.200 ejemplares en Galerna, Cúspide y la Casa del Bicentenario, dejando bien altos los méritos de Aurelia Rivera Libros, destacando los aportes de Andrew Graham-Yooll como traductor al inglés, las fotos porteñas de Claudio Larrea y los dibujos del gran Enrique Breccia y otros, rememorando los logros de las “Discepolianas” el año pasado y encareciéndole al público oyente que apoye a los escritores y editores argentinos, so pena de perderse el arte y la audacia de quienes ‘sueñan por los que no sueñan’, con un lenguaje elegante y profundo y la urgente impronta del aquí y ahora, dijo, agradeciendo al fin la gentileza de permitírsele llegar así a miles de posibles lectores (ref. http://www.mercadocentral.gob.ar/radio y lanave90.9@gmail.com).


Comentarios sobre “Tanguitos. Esa mezcla milagrosa”

“Tu libro, que de mini sólo tiene el formato, me gustó mucho, Raúl, no sólo por la calidad de su edición sino y sobre todo por la calidad de su texto. Abrazos y felicitaciones.”
Vicente Battista, 28/9/14.

Ser don Vicente
pretende mucha gente
inútilmente

(RGL, 7/11/14)

Hay mil maneras de ser
pero como García Luna
ninguna

(Battista, 8/11/14)

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¡Genio! Gran abrazo.

Norberto Chab, periodista, director de Ediciones del Empedrado, autor de “100 tangos con su historia” (Planeta, 2010) y otros. Septiembre 2014.

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Felicitaciones y éxitos con este nuevo trabajo.

Julio Sierra, traductor, autor de “Fusilados: historias de condenados a muerte en la Argentina” (Ed. Sudamericana, 2008) y otros. Sept. ’14.

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Mucha mèrde, Raulito. Qué ganas de echarle un ojo, o una oreja. Un abrazo grandote.

Oscar Plasencia, fotógrafo & cineasta, desde España. Sept. ’14.

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Mi hermano Raúl sacó un nuevo libro, que orgullosamente recomiendo, porque bien sé que es uno de los mejores escritores argentinos contemporáneos. Leído y releído, de corazón digo: ¡viva “Tanguitos”!

Claudio García, diseñador textil, actor y clown. Sept. ’14.

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Más que felicitaciones, Rauly, ¡un long-play de felicitaciones!

Jorge Diez, actor de teatro, cine y tevé, actualmente en “Los malditos”, de Roberto Arlt (Centro Cultural de la Cooperación, Av. Corrientes 1543).

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Un gran libro querible, inteligente, sensible y sabio a la vez. Una “mezcla milagrosa” de literatura, tango, poesía profunda y realidad. (Yo tengo el 2º ejemplar, ya guardado en mis estantes y en mi corazón). Felicitaciones una vez más, y un gran abrazo.

Alejandro Abate, bibliotecario, webmaster, amigo, etc. Sepiembre 2014.

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“Tanguitos” me caló el alma. Es una prueba de que se puede escribir sencillo con lenguaje inteligente. El poema de la perra Laika y el dedicado a la sobrina, entre otros, me hicieron sentir mocoso otra vez. Sos un turrito melanco, Raúl. Ojo al piojo, sabemos dónde vivís…
Nicolás Magallanes, explorador, marino, guía turístico, desde Tierra del Fuego. Sept. ’14.
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¡Una joyaaa! “Desocupado” me mató. En la crisis del 39 (yo apenas nacido), mi padre anduvo con cartones en los zapatos, y hasta vendió papas por la calle. Perdió dos empleos en una semana.  (Tu talento siempre tiene otro, y otro, y otro conejo en la galera). Abrazo del alma:

Alfredo Serra, periodista y escritor, pluma mayor de Editorial Atlántida, inveterado as del fútbol-botón y cazador de nazis en el país y en Latinoamérica, con libros que lo confirman y enaltecen.

Insert: conversación

Gracias, Alfredo. Me complace imaginar que vos nunca te sentiste como tu padre. O como este módico escriba en épocas de lungos galgueos sin que nadie remediara su vero hambre, mientras me piropeaban la pluma, la pinta y hasta la corbata. Oh infinitos días en la sola compañía de Lalo -gato, no niño-, etc. Buéh, calavera no chilla: de ahí salió “Desocupado”… y tu generoso mail. Abrazo (RGL).

Un viejo jefe que tuve en Crítica, mi vuelo de bautismo, ácido, tabacoso y escéptico como solían ser aquellos perros de redacción que todo lo sabían, me dijo cierta tarde de invierno, ya cerrada la quinta edición: “Eternamente, los mediocres vengan su ignorancia en los escritores, los periodistas y los maestros. No te hagás ilusiones”. Que el tiempo, que los mármoles empañan, no nos hagan olvidar esa miserable sentencia.

¿Nuestro cielo estará en otro lado?

Hoy, ante una fea noticia por tele, me enteré de que había muerto la jirafita del zoológico, y se me ocurrió este pequeño cromo, como antaño se llamaban las notad de color.

Va:

“La evolución la hizo bella de piel y alta de pescuezo para que pudiera comer las copas de los árboles y detectar a tiempo la fiera que habría de matarla. Pero un cazador criminal la alejó de su llanura y la condenó a las rejas. Me pregunto quién enterrará ese cuerpo, y me aterra que sus últimos verdugos la mutilen para aliviar la tarea de cavar un casi infinito pozo, y también, desollada, que su piel de perfectas manchas acabe en una prosaica alfombra para regodeo de las verdaderas bestias.  Sin embargo, mientras vivió en cautiverio, se dio el lujo de la altivez: miró a la especie humana desde lo más alto, acaso con desprecio y premonición de su último y orgulloso acto” (Serra).

No sé por qué, a mí los animales me ‘pueden’ más que los humanos. Hermoso y triste tu relato de la altiva & pobre jirafita. En contraprestación, vaya un puema que le escribí a R., un can tan amable que, “como el león de la sierra”, se fue a morir donde no lo viéramos (RGL):

Perro viejo

creyó ventana al espejo

y saltó al otro lado

como quien volviera

al verdadero hogar

lo vimos cachorro

moviéndonos la cola

para que saliéramos

del lado de los reflejos

ladró con melancolía

y no nos vimos más

A tu puema perruno sólo le falta ser engarzado en un anillo. Porque él, como todos sus congéneres, y en el caso de que la historia hubiera sido al revés (¡cruz diablo!), habría repetido una de las más bellas historias de amor: el perro que llora junto a la tumba de su amo, a veces hasta morir. Porque su dolor, infinito, es más fuerte que el dolor humano. Podemos desgarrarnos ante nuestro muerto amado, pero en algún punto la vida sigue. Cruzamos el portón del camposanto y nos vamos a casa. Algunos, con un cómodo recurso: “Fue la voluntad de Dios; hoy estará en un mejor lugar”. Y cada tanto pagan una misa y, lo peor, se compran otro perro. Y bien pronto, para cerrar del todo el telón (Serra).

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¡¿En la Casa del Bicentenario también?! Ya sos un autor patrio, capo. “Soñar por los que no sueñan…” Eso debería recibir el Nobel de la Paz. Magna tarea, Rauly.
Matías Marini, periodista, actor, ciclista, ex plumífero del bisemanario Perfil y colaborador criollo de La Reppublica, de Roma, entre otros medios.
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Very interesting García Luna. Si te tradujo Andrew sos de lujo.
Jorge Paolantonio, poeta, su último libro es “Baus o la lenta agonía de las especies migratorias” (Ediciones El Mono Armado, octubre 2014).
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¡Qué bueno Raúl! ¡Siempre despuntando el vicio de la buena literatura, del buen decir y contar! Me enorgullece haber trabajado con monstruos de las letras y excelentes personas. Algunas, como Fernando y Abel, deben estar entreteniendo con sus cálidas historias a muchas almas viajeras. ¡Besote!
Alejandra Becco, periodista fogueda en la revista Gente de Atlántida-Televisa y otras. (Fernando y Abel: inolvidables colegas-amigos que ya partieron.) Octubre 2014.
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Disfruté con tu último libro, Raúl. Me gustó mucho la idea “intervencionista” de las letras tangueras y ese estilo tan original tuyo de escribir, de estructurar un libro, propio de un funambulista que camina sobre una cuerda que no existe. Felicitaciones y un abrazo.

Alberto Figueroa, periodista veterano y editor de revistas, libros, diccionarios y fascículos, además de gran cronista y fotógrafo viajero, 15/10/14.

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Querido Raúl: anoche (5/2/15) leí tu nuevo libro (“Tanguitos”). Me pareció muy hermoso. Te mando un gran abrazo.

Víctor García Costa, periodista, historiador, patriarca de la Mesa de los Jueves, almuerzo con personajes notables que se realiza desde hace 50 años en un antiguo restorán de la Avenida de Mayo.


¡NO SE LO PIERDA!

TANGUITOS Esa mezcla milagrosa

GACETILLA Tanguitos_FLyers_sep 2014 (2)

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GACETILLA Tanguitos_B_sep 2014

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¡Recién editado!

TANGUITOS esa mezcla milagrosa

Poemas, cuentos, canciones

Raúl García Luna. 1a ed.. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Aurelia Rivera, 2014

162 p. ; 14 x 14 cm.

Tanguitos Tapa

Lanzamiento: septiembre 2014

Tanguitos Dorso


LUCHO MAIDANA ATACA.

Presentación en la Biblioteca Nacional el 2/9/14 a las 19 hs.

Lucho Maidana se presenta


López Rega no murió de manera natural, sino ajusticiado por un vengador solitario.

Por Raúl García Luna.

Periódico ABC. Edición nº 138. Julio 2014

Según el nuevo libro de Luis O. Tedesco

ABC Julio 2014

Nota RGL en ABC

Gracias, Raúl. Tu nota en el diario de Almagro me la comentó mucha gente. Un abrazo de tu amigo cabrón,
Luis Osvaldo Tedesco, 27/9/14.


Taller Literario de Raúl García Luna.

Periódico ABC. Edición nº 137 Junio 2014ABC Junio. 137

Taller Literario RGL


PUNTO Y COMA

Abrió los ojos y yo
Y yo que no creo en nada
Vi a su ángel de la guarda
Soplándole las pestañas

Luego cerró los ojos
Y retornó a su sueño
En amable desafío
Al diagnóstico incierto

Marina ha de volver
capitana nuevamente
De su nao de agua dulce
Y a bordo sus grumetes

Huérfanos de infancia
Dormida o sólo en viaje
Mientras el mundo gira
Sin metáfora ni mensaje

Pero ella sonrió y yo
Y yo que no creo en nada
Vi a su ángel de la guarda
Alisándole la almohada

(A mi sobrina Marina García, 29 años, dramaturga, profe de la UBA, Cemic Saavedra, terapia intensiva, 10 de julio de 2014.)


WWW.NACIONAPACHE.COM.AR

Nadión Apache

ARTICULO

Según el nuevo libro de Luis O. Tedesco, López Rega no murió de manera natural, sino ajusticiado por un vengador solitario.

Por Raúl García Luna.
Lucho Maidana Ataca

En “Lucho Maidana ataca, monólogos en contexto de encierro”, el multipremiado poeta Luis O. Tedesco se juega el todo por el todo a nivel narrativo, lingüístico y político. Novela de 397 páginas con un claro eje: Maidana entre rejas por haber matado a José López Rega, quien antes asesinó a su padre. Y sus escritos carcelarios, en manos de un lector-editor que enriquece el relato. Venganza por mano propia y justicia en nombre de una Fuenteovejuna domesticada por los buenos modales democráticos. Aquí nadie exigió el fusilamiento de Videla y demás genocidas. En Chile, el MIR intentó matar a Pinochet. Fuera de esto, o por esto mismo, la audacia de Tedesco comulga con el coraje de Maidana y viceversa, dándose mutuas razones para ser como son. Es el crimen sin arrepentimiento, la conciencia de la imperiosa necesidad de tamaño ajusticiamiento, el arma ficcional que dispara contra la moralina burguesa, haciéndola reventar con la legitimidad de un deseo colectivo cumplido. Todo esto, en un contexto-río que fluye a través de un castellano peculiar, propio, distinto, no experimental sino original experimento idiomático consignado hasta en sus más ínfimos detalles, comunicativo y pleno de imágenes, del que es imposible e infértil tratar de sustraerse.

Así, a la iracundia del leit-motiv se le suma la proeza del relato, en primera persona del singular, que nos conmina a entrar en el calabozo de Maidana y quedar presos junto a él, leyendo por encima de su hombro su vasta autobiografía de puño y letra, desde su infancia y sus devaneos sexuales hasta su fuga de prisión o su exterminio y desaparición a manos de crueles secuaces del “Brujo”, esto es algo que no se revelará en esta nota. Entregarse virginalmente a su lectura es la única manera de quedar libres. Y esto, por piadosamente decirlo. “Lucho Maidana ataca” no fue imaginado ni escrito para débiles ni para tibios. Ni conciliadores ni polemistas posmodernos ni demás evasores sentimentales podrán ignorar el robusto cuerpo del delito cuando éste es rebeldía y autodefensa. No hay aquí inocencia declamada o negación ante un tribunal: hay honesta admisión del cargo, sin culpa ni pedidos de clemencia. Quien decida acceder a esta novela a varias voces debe saber de antemano que, al decir de Fierro, “no es pa’ tuitos la bota ’e potro”. Porque ésta no es complaciente con el lector perezoso o acomodaticio o afecto a un planteo, desarrollo y desenlace que lo deje tranquilo, como si de un mero entretenimiento se tratara. Lectura recomendable, pues, para todo argentino de buena sesera a quien de veras le interese no enterrar el pasado canalla y su prepotente secuela de olvido, reviviéndolo a través de un arte acaso nunca bien ponderado, pero que a todo lo vuelve presente: la Literatura, con mayúsculas.

Ficha: “Lucho Maidana ataca, monólogos en contexto de encierro”, del Grupo Editor Latinoamericano, sello Nuevo Hacer, Espacio Murena, es mérito de Luis O. Tedesco, premiado con el Domingo Faustino Sarmiento del Senado de la Nación en 2008 y el Rosa de Cobre de la Biblioteca Nacional en 2014, y reconocido autor de más de diez tomos de poesía, desde “Los objetos del miedo” en 1970 hasta “Malón en cautiverio” en 2013.

Julio 5, 2014

Comentarios

Confiamos en que Tedesco podía producir una novela sobre un personaje tan retorcido como José López Rega, y confiamos en Raúl García Luna que puede producir un comentario preciso y divertido sobre el libro. Muy bueno. Ah, como dato, Mario Paoletti, argentino residente en Toledo desde que salió de la cárcel en 1981, termina su trilogía Mala Junta, con el asesinato de Jorge Rafael Videla. Dicho está, muy buena la nota, muy bueno el blog.

ANDREW GRAHAM-YOOLL / JULIO 6, 2014.

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Este comentario de RGL produce ganas de leer casi en forma inmediata esta novela de Tedesco. Inclusive, como antídoto contra esos “débiles y tibios” lectores que, según el comentarista asevera, no podrían leerla. Y seguro, también, como para conocer cuánto de “verdad/ficción” hay en el texto. ¡Vale!

Alejandro Abate, bibliotecario / Julio 6, 2014.


Tanguitos.Tapa y Retiración de tapa. 

(En preparación)

Tapa Tanguitos 2014

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Tapa 1 Tanguitos

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Retiración de Tapa 1

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Premio a la Excelencia 2014 a Mario Gallina.

Premio a la Excelencia 2014 a Mario Gallina otorgado por la A.I.N.C.R.I.T. (Asociación Argentina de Investigación y Crítica Teatral)

Premio Excelencia Mario Gallina

La Asociación Argentina de Investigación y Crítica Teatral (A.I.N.C.R.I.T.) entregó el premios del VI Concurso Nacional de Ensayo (AINCRIT) y del II Concurso Historia Oral del Teatro (AINCRIT), a MARIO GALLINA, entre otros. El evento se realizó en la sala D. F. Sarmiento de la Feria del Libro 2014.

Mario Gallina

Mario Gallina

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Talleres de escritura, lectura, corrección y asesoramiento. Clases individuales o en grupos.

Banner Taller

Para contactarse escriba a:  aabate82@gmail.com _______________________

Andrew Graham-Yooll. Hombre de dos culturas.

Revista Cultura, 40ª Feria Internacional del Libro, Buenos Aires, abril 2014.

Click para ver la nota completa

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Recuerdos que aún duelen.

Cartoneros de Almagro, uníos.

Cartonero de Almagro, uníos. Por R. García Luna.                       ABC Copete no. 134 Marzo 2014

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Ilustración del gran Enrique Breccia para el libro Tanguitos, de Raúl García Luna. Desde Roma, marzo 2014.

Ilustración libro Tanguitos

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Política y medios. Crónica de un malentendido.

Por Raúl García Luna. Periódico ABC edición nº 133. Febrero 2014

Periódico ABC Copete

Politica y Medios - Por Raúl García Luna. ABC

http://www.cangumailing.com.ar/otrosclientes/133/edicion133.html?mkt_hm=0&utm_source=email_marketing&utm_admin=15749&utm_medium=email&utm_campaign=Edicin ________________ DOMINGO, 29 DE DICIEMBRE DE 2013. Radar NUESTRO HOMBRE EN BARRACAS

Pág. 8 y 9.

Andrew Graham-Yooll bien puede celebrar tranquilo su inminente cumpleaños 70. Acaban de salir en simultáneo tres libros pequeños y hermosos: un volumen de su poesía, reunida bajo el título de Espanglish 3, la edición bilingüe de Discepolianas de este siglo de Raúl García Luna (traducción al inglés de Andrew) y la compilación Once British. La vida de quien fuera durante años director del Buenos Aires Herald está signada por la doble pertenencia y el doble lenguaje, pero, según confiesa, se encuentra cada vez más cómodo en la mezcla indiscernible entre lo británico y lo criollo, y cada vez más afincado en el sur, en su barrio de Barracas.

Yooll

 Por Sergio Kiernan

Había una vez un país en el que vivían muchos ingleses, escoceses, irlandeses y galeses, y hasta algún norteamericano y australiano que se hacía el británico cuando le convenía. Eran gente de toda laya, recién venida o ya afincada, que no hablaba la lengua local, la hablaba con acento o la tenía como propia. Eran los que adoptaron el asado y el vino, difundieron el sanguchito de miga y el té, contagiaron el tenis y a veces se enamoraron de morochas o morochos, teniendo hijos francamente hermosos. Esa Argentina británica desapareció con un acto de gobierno, la nacionalización de las empresas inglesas –ferrocarriles a la cabeza, pero mucho más atrás– y una fuga masiva, en barco y a Southampton. Los que quedaron son los que ya habían aprendido a pensar por dos y ya hablaban por dos. Uno fue Andrew Graham-Yooll. Preparando su fiesta de setenta años, Graham-Yooll festeja una verdadera rareza porteña, la de haber juntado un buen centenar de personas para la presentación de tres libros de poesía. Hasta se ufana de haber vendido suficientes ejemplares como para pagar una buena comilona, cosa que pocos traductores y menos poetas logran hacer. Los tres libros que editó Aurelia Rivera Libros son productos típicos del autor y del país perdido en el que nació: lunfardos, bilingües, quintaesencialmente argentinos, demandantes en eso de saber idiomas. Graham-Yooll fija el origen de estas cosas en la infancia en Ranelagh, cuándo no, y en el régimen lingüístico que sus padres fijaban a sus hijos argentinos. Británicos ambos, aceptaban el castellano y hasta las frases hechas de la comunidad local, como el contagio de terminar todo con un “¿no?” de vocal corta o eso de irse al “camp” a pasar unos días. Pero la mezcla, la frase mitad y mitad, lo que hoy llamamos spanglish, era fuente de retos y griteríos. Entre las muchas rebeldías del joven Graham-Yooll estuvo la mezcla, primer síntoma de una vida de andar traduciendo cosas. Para 1971, la cosa había pasado de hablar del presidente John Sunday a hilarse en una serie de poemas y cuentos llamados Se habla espanglés, que Piri Lugones dividió en un poemario y un libro de cuentos que llevó respectivamente a Daniel Divinsky y Jorge Alvarez. El primero publicó los poemas en 1972 en De la Flor, el segundo devolvió la carpeta, que terminó perdida en 1976 en el apuro del exilio. “Juan Gelman leyó el libro y me dijo que le gustaban, pero que no mezclara, que escribiera en inglés y en castellano por separado…” se ríe Graham-Yooll, con el tercer tomo de la manía, Espanglish 3, en la mano. Pero al final parece que le hizo caso, porque ahí hay piezas pensadas en inglés y traducidas sin mezclas, incluyendo el terrible, bello y personal “Hospital Británico”. “Siempre hay alguien que quiere saber qué idioma hablo realmente. Es una pregunta tonta y entonces siguen con en qué idioma hacés las cuentas y en qué idioma hacés el amor. Y la respuesta, parece, es que mi primer idioma resulta ser el inglés.” La teoría, explicada con una tira de asado cuidadosamente ordenada en el mejor porteño –“jugosa, pero jugosa– jugosa, que camine”– pierde efecto ante la evidente argentinidad del que la cuenta. Con Graham-Yooll nunca se termina de saber, en cosas de lenguas, dónde se pone irónico y dónde se pone serio, ni siquiera si él sabe la diferencia. Por ejemplo, cuando declara que “hay que darse el gusto de escribir un nuevo ‘Cambalache’, pero en inglés. ¿Cómo sonará en inglés?” y lo pasa como explicación para las Discepolianas de este siglo de Raúl García Luna, el segundo libro recién presentado y una lunfardeada de punta a punta. Ahí uno se entera de que “garca” puede terminar de “swindle”, “jeta” de “mug” y tener una “nariz botona” es sufrir “the nose of a sneak”. Una contrateoría a la que ofrece el autor es la que recuerda que lo único que al final lo sacó de este país fue la fuerza bruta de la dictadura. Graham-Yooll era uno de los redactores de punta del Buenos Aires Herald, el diario que publicaba lo que nadie publicaba, como las primeras denuncias sobre desaparecidos. Eventualmente, los militares fueron directos y le recordaron al periodista molesto que si bien era binacional, bilingüe y de nombre gringo, ellos lo consideraban lo suficientemente argentino como para matarlo. Graham-Yooll aterrizó en Londres con mujer e hijos pequeños para comenzar lo que él mismo llama y llamará su exilio. Allá escribió libros terribles en su simplicidad directa contando lo que es vivir en “estado de miedo”, y de allá volvió en 1982 para cubrir la guerra de Malvinas y comerse una patota que lo dejó lastimado pero vivo, una muestra de que era lo suficientemente inglés como para que los militares no lo mataran. Para los noventa terminaba de esperar que los hi-jos crecieran y finalmente, ya va para veinte años, se volvió a su país, al sur porteño, al Herald, a otras redacciones y eventualmente al lugar donde se producen estos libros, un viejo departamento de obreros en ascenso en el medio de Barracas. Quien le pregunte por la vuelta, que los hay, recibirá otra de las ironías. Como que en Argentina el tinto es más barato que en Inglaterra y no es bebida de snobs. O que no hay mujeres como las de acá, o alguna zoncera amable por el estilo, de las que sirven para disimular el amor. Graham-Yooll se escapó, muy de chico, de “la aldea inglesa” de ferroviarios puntuales y bebedores que era Ranelagh hacia la gran ciudad, Buenos Aires, y luego a su otro amor, Montevideo. A cada una le dedicó un librazo original, Goodbye Buenos Aires, contando la vida de su padre, y una guía literaria del Uruguay. El secreto es que le gusta ser argentino, o uruguayo, que es lo mismo, y ése es un deporte difícil en las altas latitudes. Paradójicamente, la mudanza parece que despertó su vocación de puente y traductor, exhibida en el tercer libro presentado, Once British, que es un juego de palabras que necesita más que una nota al pie. Por un lado, se puede leer como “Once británicos” y literalmente es una pequeña antología de ese número de poetas de ese origen que nos visitaron y que escribieron aquí o sobre nosotros. Por otro lado, también quiere decir “Una vez británico”, y el resto le queda a cada uno… Entre lo que cuenta el libro está la rara inspiración de Simon Armitage de ponerse a traducir poesía medieval en un hotel de Retiro, o la de John Burnside, que terminó en Entre Ríos escribiendo tangos y chamamés en inglés. Este libro simplemente continúa lo que ya amenaza ser un estante de teatro argentino volcado al inglés –de lo mejor de Teatro x Identidad, por ejemplo– poesía, escritores olvidados, angloargentinos que dejaron sus páginas para ser rescatadas y una sorprendente legión de británicos que escribieron sobre nuestras pampas. El estante tal vez pueda enmarcarse con libros que bucean exploraciones, como el muy lindo La colonia olvidada, de los pocos que recuentan el lado humano, cultural, de la presencia británica en Argentina. Porque, como dice Graham-Yooll, con las inversiones vino gente y esa gente “hizo el amor, perdió plata timbeando, se emborrachó, extrañó, se sintió bien o mal, en fin, fue humana también en nuestro país”. Una definición de pobreza es pensar que hay apenas una manera de hacer las cosas, y una de riqueza es complicar y matizar. En esta tierra de sociedades italiana y española hay clubes donde se brinda a la vera de retratos de patriotas polacos, iglesias donde se ruega a santos impronunciables y aulas donde se recuerdan sagas alejadas, medievales, como propias. Los hijos de los que se fueron quedando se quedan por ganas, vuelven a donde al final tienen sus muertos, aportan a un país de apellidos raros, al rico caldo que somos. Algunos, además, traducen, explican, cuentan, interpretan, tienden puentes. Es algo profundamente argentino y de gente que puede tomar tintos y escribir en fondas del sur, quemarse alegre en el sol de Entre Ríos, y carajear como sólo les sale a los criollos.Afiche Radar nota Yooll

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/9-9394-2013-12-30.html

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Andrew Graham-Yooll x 3.

Periódico ABC – Almagro – Boedo – Caballito. Nº 129 – Octubre 2013 – Pág. 5

ABC nº 129

Ver nota completa:

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GRAHAM-YOOLL & GARCÍA LUNA POR RADIO UBA.

Los escritores Andrew Graham-Yooll y Raúl García Luna dialogarán con Mariana Rufino en su programa “El lenguaje del Cielo” por Radio UBA, FM 87.9, este sábado 9 de noviembre de 14 a 17 hs, anticipando la gran presentación de tres títulos a la vez en el British Arts Centre, Suipacha 1333 entre Juncal y Arroyo, el lunes 11 a las 19 hs: “Discepolianas de este siglo”, “Espanglish 3” y “Once British”, recientemente publicados por Aurelia Rivera Libros bajo la consigna: “Poesía es vida”.

Para escuchar el audio del programa, baje el archivo en MP3 del siguiente vínculo:

https://www.dropbox.com/s/sa5usiykgyoo1mo/Programa%20FM%20UBA%20-%209-11-13%20RGL%20-%20AGY.MP3

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Triple presentación en el auditorio del British Art Centre, Suipacha 1333, el lunes 11 de noviembre a las 19 hs.

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Ploter BAC 11 del 11 en ROJO

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Andrew Graham- Yooll x 3

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PLAN DE OPERACIONES 2013

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Presentación del libro “Discepolianas de este siglo”. Jueves 10 de octubre en la Casa de la Cultura. Fondo Nacional de las Artes. Rufino Elizalde 2831. 19 hs.

GACETILLA virtual 5 Discepo FINAL

GACETILLA papel Discepo FINAL

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EN PREPARACIÓN

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DOBLE ALEGRÍA:

2ª edición de “Discepolianas” y lanzamiento de “Espanglish” by Andrew Graham-Yooll, 15 de agosto de 2013.

2ª edición de “Discepolianas” y lanzamiento de “Espanglish” by Andrew Graham-Yooll, 15 de agosto de 2013.

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EN PREPARACIÓN

Opciones de tapa de la novela “El silencio del mar”

El silencio del mar - Tapa Agosto

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Así empieza “El silencio del mar”

—Antes de establecer la identidad del asesino, deberíamos definir la nuestra, ¿no cree? —me sorprende.

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Nada que hacerle: no hay The End. La película termina, pero vuelve a empezar. Dentro de uno, digo. Es que hay un día siguiente al beso de amor, al crimen resuelto, al imperdonable adiós. La última toma es sólo una convención narrativa. “Ficción, no verdad”, diría Torres. Además, “las almas repudian la muerte”, decía Ovidio que dijo Pitágoras. Bueno, ¿pero dónde dijo Thomas Mann que “una muerte concierne más al sobreviviente que al muerto”? Lo busqué en Muerte en Venecia, y naranja. Cosas de Paula, en fin, siempre Paula. A ver. Según Dalí, todo relato debería contener al menos “una verdad satisfactoria”. Eso que, en sus Ensayos sobre la bondad de Dios, Leibniz llamó “de razón suficiente”. En teoría, cuando todo está muy a la vista, “aparece la tentación de oscurecer las ideas, ya sea que uno se canse de lo que es demasiado claro o demasiado oscuro”. Util sería, entonces, “emplear la técnica del claroscuro o el esfumado”, para mantener cierto interés revelando “algunas parcelas de la verdad”, diría el Gran Masturbador. Y si no, decir la verdad, digo. Entendido, pero ¿qué verdad? Y de yapa, ¿quién lo libra a uno del cagazo a no saber, a la negación o el olvido, al punto final de una historia inacabada?

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—Antes de establecer la identidad del asesino, deberíamos definir la nuestra, ¿no cree? —me sorprende, y sin darme tiempo a cerrar el cuaderno o a levantarme, agrega:— Ey, no se asuste, doc. Era un chiste. ¡A ver si vamos en cana nosotros!

—La muerte no es chiste. Y acá, preso no va nadie —suelto, apremiado por dos ambiciones contrapuestas, pero simétricas: cerrarle el camino de regreso a su rol de segundón abúlico e impedir que se incline más sobre mis anotaciones, que devora sin ocultar la tentación de seguir leyendo.

—Tache eso, que por ahí no va a ningún lado —dice, manteniéndome sentado, diestra de plomo en mi hombro izquierdo. —Pero, ¿cómo entró, oficial? ¿Y desde cuándo está a mis espaldas? —flaqueo—. ¡Enfermera!… —Como dato, la víctima carece de importancia —continúa Leibniz—. Es apenas la excusa para poner en marcha la vieja máquina de sospechar, de conjeturar sin probar, de jugar al criminólogo sin la más mínima obligación de aclarar el crimen. —Oia, ya habla como su jefe. Y mire que tener ese apellido… —ironizo. —Es que no hay caso, Soria —retira él la plúmbea mano—: no se explica la planta por el abono, ni el bronceado por el ángulo del sol, ni el tamaño del pescado por el del anzuelo… —¿Ni la verdad por los hechos? ¿Ni el asesinato por el móvil? —me atrevo a inferir, quizá ya convencido de que jamás obtendré clara respuesta, y tratando de retener el cuaderno que ahora Leibniz me saca con inédito descaro. —Uf, una novelita —deduce, pasando hojas con dedos como chorizos. —Apuntes, observaciones: mi diario íntimo, digamos. Nada que a nadie le interese compartir con los demás —enfatizo. —Pero tiene diálogos. Y nombres, para peor. Desde el vano de la puerta abierta, Anaté parpadea, mate en mano. —Disculpe, doctor. No sé cómo… —balbucea. —Está bien, enfermera. Cierre y vaya. Después hablamos. —¿Y siempre escribe sobre la realidad? —me interroga Leibniz. —Pura imaginación, impresiones, zonceras —miento, o eso creo. —¿Y por qué en tiempo presente? —Me gusta: parece cine. —Fantasías, inventos, macanas —concluye Leibniz, devolviéndome el cuaderno—. Nunca sospeché que usted se dedicara a escribir… a escribir… —Ficciones —insisto—. Pero no era esto lo que usted tenía que leer. —No se ofenda. Vicios de sabueso. —¿Y? ¿Desenterró algo, ya? —lo apuro. —De ese nicho, ni un mísero huesito me animo a hurtar. Pero leí un buen pedazo —se inclina más y me habla al oído, como si hubiera micrófonos ocultos:— Estamos ahí, sabe. —¿Quiénes? —tuerzo más el cuello, elevo más el mentón. —Todos —susurra, y repite lo que me dijo cuando se le escapó lo del archivo paralelo y yo quise saber más—. Mire, que Diego meta las narices donde no debe, eso es inevitable. Pero usted es sapo de otro pozo, Ismael. Vuelvasé, quiere. —¿Por qué? —Porque todavía puede. —No entiendo. —Sí que entiende. Una cosa es no entender y otra, no querer entender. ¡Que se las pique, digo! —¿Me está echando, oficial? —¡Ey, no, cómo podría! Usted es amigo de mis amigos, y yo ya le he dado pruebas de lealtad, ¿o me lo va a negar?

No se lo puedo discutir y, tras un incómodo silencio, contraataco fuerte. O al menos eso creo:

—Hubo otros fiambres, ¿no? —Natural. Todos morimos. —No se me vaya por las ramas, Leibniz. Usted sabe a qué fiambres me refiero. —Si ése fuera el caso, y ojo, que sólo hablo hipotéticamente, lo mejor sería que usted no lo supiera. —¿Por? —Porque es de afuera, repito. —¿Todavía? —Mire, usted puede quedarse un siglo, que no va a ser de acá hasta… No, no me haga hablar, quiere. —Hasta no saber la verdad, ¿no? —¡Pero qué fijación con la verdad, doc! Oiga, perdone lo que le voy a decir, pero… no es cierto que la verdad nos haga libres. Es más: muchas veces, y en general, conviene no saberla. —No estoy de acuerdo.

—Ni yo —suspira Leibniz—. Pero así es la vida. A unos, la verdad los une. A otros, les resbala. Y a algunos, los condena.

—¿Cómo que los condena? ¿A qué los condena? —A la bruta inocencia. A una felicidad sorda, ciega y muda. A la boludez total. O a que un auto les pase por encima… —Ese sí que fue un accidente.

—¿Seguro? Vea, a nadie le gusta que le cuenten los lunares, y acá usted es un convidado de piedra. ¡Entiéndalo de una buena vez!

—¿Y cómo voy a entender sin saber? —persevero, mal. —Usted conversa, pregunta, ata cabos sueltos, fantasea. Y de eso entiende un rato largo, no me lo va a negar. Y yo me digo “ufa, mientras el doc no pase de ahí…” —Bueno, pegue la vuelta y desembuche, que ya me duele el cogote. Leibniz rodea mi escritorio y me cuenta —generalizando, retaceándome información: eso es obvio— lo poco que figura en esas carpetas guardadas bajo llave en el fichero verde oliva, unas redactadas por Torres, otras por el comisario anterior, dice. —Datos personales, rasgos de carácter, hábitos, ideas, amistades, nada anormal —minimiza—. Por ahí no vamos a ninguna parte. Fin del mensaje. —Pero, ¿es normal que Torres nos esté clasificando… como a bichos?

—No exageremos. Un hobby como cualquiera. Si lo hace usted, que no es ni del pago ni del palo…

—No lo noto muy convencido. Arrímese una silla. Sentado, Leibniz vuelve a ser el de siempre: un Columbo errático y confundido por actitudes que no hilvana en una trama clara ni actual, como si todo remitiera a un ayer impenetrable y a un mañana imprevisible, le digo. A él no le preocupa lo que pasó ni lo que está pasando —que es lo que yo quiero saber—, sino lo que puede llegar a pasar, dice. —Después del certamen, el comisario viaja a Buenos Aires y me deja a cargo —explica, masajeándose la boca del estómago—. Y usted sabe: cuando el gato no está… Ey, aproveche que andan todos distraídos con los preparativos y mandesé a mudar. Por unos días, aunque más no sea. Y después vemos. —No creo. —¡Vamos, si ya sé que lo tiene pensado!… —¿Y cómo lo sabe? —Acá todo se sabe. Todo lo que puede saberse, en fin. —¿Por qué no habla claro, Leibniz? ¿Qué mierda me quiere decir? —Que sin libertad de acción, sin poder real, uno es de madera, Ismael. Que yo solo no puedo garantizar nada. Ni siquiera la seguridad de mis amigos. —¿Ese es el mensaje, entonces? —me paro, mal. —Esa es mi verdad, ¿le parece poco? —se levanta Leibniz, y con un tono autoritario que nunca usó conmigo, agrega: —Se lo prevengo, Soria: dejesé de novelitas. Y no se le ocurra irse sin avisarme, quiere. —¿Es una orden? —confronto. —Sí, claro… No, ufa. Es que me gustaría despedirlo. Soy un sentimental, ¿no cree? —dice sin convicción, me da la espalda y abandona mi consultorio. Lo veo irse con su pesadez de remolcador fluvial y me pregunto cuántas páginas habré llenado ya, y por dónde arrancaría la hipotética noche en que me animase a encarar una novela, o un guión, o las dos cosas. Pero pensar y escribir es un lugar común, una zoncera criolla, la remanida pretensión de decir y ser al mismo tiempo. Como si fuese posible. O necesario. U original, en fin.

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_______________________ Texto par la contratapa de “El silencio del mar”: EL SILENCIO DEL MAR (muerte en la costa) Hay noches de invierno en las que el mar enmudece. Es aterrador. No hay olas, no hay luna, no hay gaviotas. Hay un cadáver en la orilla. Y un caso policial, y sospechosos de asesinato, y un pueblo que calla. Vieja historia que es necesario volver a contar. Hasta que los pueblos admitan que también ellos son responsables de lo que pasa. O de lo que no pasa. Esta es la médula de “El silencio del mar”. Los bordes del crimen. Los incriminados. Los demás. El chisme antes que la verdad. La imagen pública del balneario antes que una mancha de sangre. Y todo narrado con bríos marinos, con personajes y diálogos vívidos, con acción. Con el deseo de resolver un enigma mortal que se niega a ser resuelto. Fuenteovejuna al revés, dice el autor. Como en una película, diría yo. Hay un intendente beodo, un comisario celoso, unos marginales que viven en la playa, un médico recién llegado metido a detective, unos amigos del café que especulan, una profesora bella y otra feísima, unos forasteros que nadie parece ver, una mayoría vecinal que prefiere olvidar ese cadáver, y también a otros muertos, esperanzados en las ganancias de la próxima temporada estival. El paraíso terrenal con sus glorias y sus miasmas. La condición humana, para bien y para mal. De eso se ocupa “El silencio del mar”. Imposible aburrirse.

Fernando Spiner

director de “Bajamar” y “Aballay” 

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DOS DE MIEDO El Argentino. Jueves 18 de julio de 2013. Pág. 29El Argentino.______________________ RELATOS DEL ESPANTO. El infierno cuando abriga el frío. Perfil – CULTURA/ LITERATURA y cine. Domingo 14 de julio de 2013 – Pág. 6. Bajamar. Nota Perfil domingo 14 julio 2013La señal Incaa TV repone durante este mes la emblemática miniserie argentina “Bajamar”, estrenada originalmente en 1996, basada en una novela local que narra sucesos policiales en un pueblo balneario fuera de la temporada turística. La literatura que visita el delito y su reacción. Leandro Ceruti Inventar la más horrible historia que pude imaginar” dijo Faulkner cuando explicó su método para escribir Santuario. Muchas “horribles historias” exhiben el tejido de sus vísceras de un modo más grosero cuando el escenario es el infierno grande de un pueblo pequeño. Y si ese pueblo es, además, una aldea turística fuera de temporada, reside allí un carácter que sobrevuela la oscura trama. Durante los viernes de este mes, a la medianoche, la señal Incaa TV repone Bajamar, la miniserie dirigida por Fernando Spiner, una adaptación de la novela homónima de Raúl García Luna. El invierno en una costa atlántica cuyo mar arroja un cadáver sobre la hipócrita y en apariencia calma comunidad de un pueblo balneario. ¿Qué se cocina ahí entonces? “Un lugar chico es como un tubo de ensayo. En eso, da igual un barrio que un pueblo. Todo está más expuesto, aunque se lo quiera ocultar. El chisme es pan cotidiano, pasión de cualquier argentino. La diferencia entre un pueblo turístico y otro que no lo es reside en que el primero depende de los forasteros” dice García Luna.

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REFERENTES. Raúl García Luna, autor de la novela, Fernando Spiner (el director) y Guillermo Saccomanno, quien ostenta una novela con contexto y registros similares, analizan los pormenores.

Spiner, que vivió su adolescencia en Villa Gesell, recuerda: “Me atrapó la novela de Raúl apenas la leí. Mi condición de geselino y el hecho de encontrar ese clima de pueblo de veraneo en invierno, tan logrado en la novela”. “¿Qué es el delito común en literatura, sino un desafío intelectual medio morboso y, por cierto, entretenido?” se pregunta García Luna y alega que “desde los antiguos griegos hasta los culebrones de hoy, la aparición de cadáveres y la reacción de su entorno social ha dado lugar a ese subgénero mal llamado policial, ya que a veces no interviene ni un maldito policía”. Editada el año pasado, Cámara Gesell de Guillermo Saccomanno comparte con la novela de García Luna elementos de ese “combo fuera de temporada”: episodios de violencia e injerencia policial, hipocresía, engaños, crímenes. Saccomanno subraya que: “Un pueblo es, en apariencia, un lugar donde no pasa nada. Pero si prestás atención, entonces advertís que pasa de todo. Pero con un rasgo diferente. Este es un pueblo que vive del turismo y la expectativa que la temporada genera luego de casi diez meses de letargo es una ilusión de sobrevivientes”. Y profundiza: “La diferencia con una gran ciudad es que un pueblo te permite apreciar las tensiones sociales en primer plano. La ciudad protege con el anonimato cualquier fechoría. Acá te enterás al instante quién fue asaltado, qué enjuague turbio inmobiliario hubo en la otra cuadra. Pero el miedo impone el silencio. No obstante siguen vigentes algunos valores como la solidaridad de un vecino, el almacén que te fía. Cesare Pavese decía que una literatura provinciana es una literatura que necesariamente tiene nervio. Y creo que es así”. Remontarse hacia atrás, y ver qué casos tanto en literatura como en cine y televisión han compuesto relatos a partir de sitios con similares características. El combo fuera de temporada no abunda, pero los autores reconocen textos claves y emparentados: Faulkner, Sherwood Anderson, el Belgrano de Briante y El Salto de Dal Masetto han acompañado a Saccomanno en el proceso de Cámara Gesell, y asegura que también recurrió a series como Peyton Place, Twin Peaks y Empire Falls. Por su parte, García Luna dice que “el espíritu de Fuenteovejuna, al derecho o al revés, prefiguró a Bajamar” y suma las plumas de Chandler, Graham Greene y el Faulkner de Palmeras Salvajes. Desestima sin embargo el trabajo de David Lynch en Twin Peaks (en su momento Bajamar fue harto comparada con la serie norteamericana) y sentencia: “Si hubiese sido una serie local, la habríamos mandado a la mierda”. Paradójicamente, a Spiner no le pareció nunca tan mala: “Creo que esa referencia de Twin Peaks es válida para la serie Bajamar. __________________________ AVENTURA LITERARIA DE RAÚL GARCÍA LUNA, Miramar ocupada por extraterrestres. Publicado 12 julio 2013. El Planeta. Semanario de General Alvarado. El PlanetaCon otra aventura literaria de Raúl García Luna, vuelven a la carga los niños prodigio que poblaron la ciudad en los ‘70, esta vez para lidiar con marcianos alojados en el vecindario. Dos de miedo Aurelia Rivera Libros, 130 páginas. Buenos Aires,  junio de 2013 Por Matías Marini Fuente: http://semanarioelplaneta.net/tag/r-matias-marini/ (Ver nota completa en El Recado). ____________________________ MIRAMAR OCUPADA POR EXTRATERRESTRES, EN NUEVA NOVELA EL RECADO. Miramar, Gral. Alvarado, Buenos Aires. Logo El RecadoViernes 12 de julio de 2013 Por Matías Marini* No tiren piedras”, implora nuestro Raúl García Luna. Así, con inverosímil modestia, cierra su flamante relato nuestro vecino, primer miramarense en haber ganado un Martín Fierro. La pluma de Raúl, siempre llagada por su exilio porteño, vuelve al ruedo con dos cuentos que prometen meter pavura, entre risa y carcajada. Como en su galardonada Bajamar (1987) o en Cangrejos (2012), en Dos de miedo Miramar es otra vez el escenario elegido por el escritor para desahogar su flamante ficción, arrebatada entre la picaresca y el policial. El caso es que un grupo de humanoides copa un famoso y añejo chalet del pueblo. Podrían haber elegido una gran metrópoli, pero no. Caen acá y astillan la paz de noctámbulos acostumbrados al silencio oceánico. En una de sus caminatas nocturnas por la Costanera (que en Catastro consta como Avenida Juan D. Perón, mal que les pese a algunos), narrador y protagonista se topan con uno de los alienígenas. Ese bicho, que se presenta como un visitante pasajero, asume la curiosa morfología del escritor Ernesto Sábato. La cuestión es que, a partir de ese cruce, empieza para el protagonista un derrotero tipo thriller: sosías, robos de identidad, experimentos eugenésicos. Pero lo peor –para el narrador– es ver cómo los bichos interfieren en su idilio con la vecina y amada Choly T., noviecita en la ficción y actriz fetiche de Jorge Luis Acha en la vida ¿real? Basado sobre un clásico de H.P. Lovecraft, García Luna hace su propia versión y la titula “La sombra ingrávida”. Los edificios Fernícola y Belmes, la calle Legarra, la biblioteca comunal, la placita Garibaldi, la extinta panadería La Central, Parquemar, el Parque de los Patricios, el café Vía Veneto, el decano balneario Ocean, son algunas de las esquinas vernáculas por donde purgan sus andanzas personajes que son también personas, o viceversa. Eso sí: todos ilustres. ¿Quiénes dan carnadura a los arrojos del autor? En principio, un grupo de llamados “vigías” que, cual cohorte bufonesca, sostiene la comedia existencial del protagonista, que no es otro que el escritor mismo. Ahí están el “pecoso de la Bolex” (marca de una vieja filmadora de 16 mm), el dueño de un “hotelito” y el régisseur o pintor de mares. Todos ellos muy conocidos en la Chacra Asfaltada, nombre que Raúl le da a Miramar en su anterior Cangrejos. De los tres atorrantes, revelaré aquí la identidad del último: su padre, don Segundo, tenía en la Avenida Mitre una imprenta devenida en taller de artesanías. (Y buéh: me tiento y digo de los otros dos que el pecoso devino afamado dentista y el hotelero es ilustre nieto del primer médico que tuvo Miramar). Más que amigos, ellos son hermanos putativos o gemelos isotópicos del protagonista, y cómplices de su andar errante. Además de la ya mencionada Choly, patalea en el cuento el “editorzuelo” de un reconocido semanario local; purrete sabueso del periodismo barrial que diagramará las páginas del pasquín pueblerino para que el protagonista haga su descargo ante las acusaciones que terminarán por ahuyentarlo de la comarca. Estos son los mosqueteros que enloquecerán a los enanitos verdes. Publicado por la editorial porteña Aurelia Rivera, Dos de miedo comienza con otro cuento de Raúl, “El reaparecido”, inspirado en una de las creaciones de Guy de Maupassant. Inquietante, la conciencia de un hombre no puede con el peso de su pasado, acosado dentro y fuera de sí por la figura de un desaparecido de la última dictadura genocida. Un caso de “indivisa dualidad” a lo Hermann Hesse. Un relato introspectivo y asfixiante, capaz de eyectar al lector de la narración misma. Y como si poco fuese, los dos cuentos de miedo vienen en combo con otra novedad libresca del mismo escritor: sus Discepolianas de este siglo, una revisitación en verso para los tiempos que corren de los tratados filosóficos de Enrique Santos Discépolo, sumo poeta de la idiosincrasia argenta. Un Cambalache sui generis para cantarle (o escupirle) a lo que ha quedado de la Reina del Plata, “dulce y cruel como la mina imposible, más Malena que ninguna”. Como frutilla para postre, flor de glosario para quien no juna el léxico del gotán y todo-todo traducido al inglés –en el mismo ejemplar– por el recordado periodista del diario Buenos Aires Herald, el angloporteño Andrew Graham-Yooll. ¿Imagina el lector lo hercúleo de versos en nuestro argot, el lunfardo, pasados a la lengua de los lords? Hasta el sumo troesma Ricardo Piglia le hizo un chapeau al autor. Tomá mate. Ergo, no hay piedras sino flores para Raúl. Porque imagina con la soltura de un niño audaz y escribe con la solidez de un adulto irreverente. Porque narra como si contase algo en ronda de amigos o como si se tratase de un guión cinematográfico (será por eso que el cineasta Spiner convirtió en miniserie una de sus novelas). Porque hace de su aldea un universo digno de Sobre héroes y tumbas. Porque, en sus páginas, no pierde tiempo en maquillar sus flaquezas. Lo que García Luna no resolvió en la vigilia de la vida, lo resuelve en sus sueños literarios: desde ese natural deseo de no estar solos hasta la inquina de un amor no correspondido. Y es en ese lodo donde todos nos manoseamos como especie; un enigma que ni los E.T. del libro pueden desentrañar. Que sea con salud. Aurelia Rivera Libros, 130 páginas / Buenos Aires, junio de 2013 Fuente: http://www.elrecado.net/cultura/12636-miramar-ocupada-por-extraterrestres-en-nueva-novela *periodista miramarense: www.matiasmarini.blogspot.com _____________________________________ POESÍA

BUENOS AIRES QUERIDA

Revista Ñ, Sábado 13 de julio de 2013

Dos de Miedo en ÑDiscepolianas de este siglo

RAÚL GARCIA LUNA

AURELIA RIVERA 68 Págs. – $83

Un canto y un homenaje moderno a Buenos Aires, descripción anímica e histórica de la ciudad. En edición bilingüe inglés-español, se puede leer como un largo poema, como un tango o como un conjunto de versos.

Revista de Cultura Ñ, diario Clarín, sección Libros, Comentarios, página 25, sábado 13 de julio de 2013.

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De la revista Para Ti del 24/5/13 – página 141.

Parati Digital

Revista Parati del 24 de mayo de 2013. Pag. nº 141

CIRCUITO / LIBROS. Dos de miedo, de Raúl García Luna (Aurelia Rivera Libros). El periodista y narrador, autor de Bajamar, la novela del pueblo, desarrolla dos relatos ‘de miedo’ basándose en dos clásicos: un cuento de horror de Guy de Maupassant y otro de ciencia ficción de H.P. Lovecraft. El resultado de la experiencia es un libro cargado de suspenso, sugestión e imágenes que colocan al lector en el lugar de un espectador de cine aferrado a la butaca.” __________________________________ Revista Ñ del 6 de Julio de 2013  BASADO EN DOS CLÁSICOS

Dos de Miedo en ÑDos de miedo

RAUL GARCÍA LUNA

AURELIA

132 Págs.

$70

En “El reaparecido” y “La sombra ingrávida”, García Luna ofrece dos relatos elaborados a partir de clásicos precedentes: un cuento de horror de Guy de Maupassant y un cuento de ciencia ficción de H.P. Lovecraft.

Revista de Cultura Ñ, diario Clarín, sección Libros, Comentarios, página 25, sábado 6 de julio de 2013.

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Gacetilla de Prensa  *aurelia rivera libros.

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(Noticias de Prensa)

El escritor miramarense Raúl García Luna en simultáneo

* http://semanarioelplaneta.net/el-escritor-miramarense-raul-garcia-luna-en-simultaneo/

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Raúl García Luna

Raúl García Luna.   Nació en Miramar, Provincia de Buenos Aires, en 1948. Es narrador y periodista. Estudió Sociología, trabajó en diversos medios gráficos, fue jefe de prensa de la Secretaría de Cultura de la Nación (1988), ganó los premios Pléyade por la investigación ecológica ‘Argentina en peligro’ (1996) y un Martín Fierro por la miniserie de TV ‘Bajamar’ (1997), fue jurado de los concursos Cuento Joven del Museo Nacional de Bellas Artes y de la Fundación El Libro (2004-05), se desempeñó como Editor del diario Perfil (2005-12). Actualmente colabora en distintos medios periodísticos. Publicó: ‘Amar el mar’, poesía (1970). ‘Samka-cancha’, Premio Festival Internacional de Teatro, Sáo Paulo (1975). Cuentos: ‘Porca miseria’ (1986). ‘El color invisible’, Premio Fundación Acero Gral. Manuel N. Savio (1994). El filo de la noche’ (1999). ‘Del decir de Don Pedro de Alvarado en su agonía de Indias’ (1993). ‘Las espinas del deseo’ (2004). ‘El dramaturgo americano y otros pequeños asesinatos’ (2008). Novelas: ‘Bajamar’, Premio Fondo Nacional de las Artes (1987). ‘Cangrejos’ (1996). ‘Ceferino, falsa vida de santo varón’ (2008). ‘El asesino piadoso’ (2009). En antologías: ‘Comadreja en la cornisa’, Mención Especial Premio Internacional de Cuento Desde la Gente (1996) y ‘Otra tormenta, parece’ en ‘Diez relatos cinematográficos’ (1999).


Este blog tiene como objetivo detallar la extensa obra literaria y periodística de García Luna. El órden de las “entradas”, no es estrictamente cronológico y en cada una de ellas se consigna el tipo de obra de qué se trata (cuentos, novela o poesía), agregándole ilustrativamente las imágenes de tapas y contratapas, a más de otros detalles interesantes. Diseño de blog: Alejandro Abate

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Fahrenheit ’55

Polémica por Fahrenheit ’55 en Facebook

Gracias, Pablo “Corto” Alessandrini, por editar estos libros increíbles. García Luna rescata los restos de uno de los libros emblemáticos de los primeros gobiernos peronistas, “El Hada Buena”, dedicado a convertir a Evita en una especie de personaje mitológico para niños. El libro fue tachado y casi destruido por alguien que evidentemente no tenía ninguna simpatía por el peronismo ni por Evita. Más allá de que García Luna hace una reivindicación sentimental del peronismo que da un poco de vergüenza ajena y que tiene párrafos como “¿A quién le molestaba que, emulando a Mussollini, el General  gestara sindicatos, planes de vivienda, clases medias incluso?”, donde relativiza hasta la exasperación (mía, al menos) el intento de ideologizar a los niños bajo un modelo netamente autoritario. La cuestión es que, aunque no coincido en nada con el autor, me parece una edición impecable y una contribución al debate sobre el impacto de la literatura infantil en los procesos sociales. Para mí, y contradiciendo al autor: una obra emblemática del fascismo que distinguió siempre al peronismo y que contribuyó a nuestra cultura política de “buenos y malos”… ¡Vale la pena leerlo, sin duda! Guillermo Rivas, vía Facebook.

 

Por varias razones, muchas gracias por el comentario. Por hacer público en esta red, por el reparo de leerlo y disentir. Siempre que hacemos acciones editoriales en Aurelia Libros tratamos de provocar algo en alguien, y que eso se multiplique. Hacemos los libros que nos gusta hacer -por el momento, tenemos esa posibilidad- y hacemos libros para conocer cada vez más a más personas. Raúl García Luna es un escritor genial, y haberlo conocido nos hizo crecer como editores. “Fahrenheit ’55” es un ejercicio de memoria política y educativa. Es también un trabajo colectivo entre varias personas, que incluye -sin saberlo- al furioso y desconocido propietario de “El hada buena”, y en ese intercambio se juegan las posiciones emotivas de esta reescritura. Gracias, Guillermo Rivas, por los comentarios y críticas. Te mando un gran abrazo y un lindo comienzo de año. Pablo Alessandrini.

 

Con la verdad no temo ni ofendo. Sin vergüenza ajena ni olvido. Hay que ser muy joven y/o poco informado para ignorar que ‘la grieta’ fue inventada por los depredadores del ’55. Fuera de eso, FELIZ NAVIDAD a todos, sentimental & democráticamente, ¿sí? Raúl García Luna.

 

Mis respetos al autor y me alegro de no haber ofendido, aunque asumo que las redes dan impunidad a las palabras, y no debería ser… Juventud no me sobra. Ignorancia, seguro. Igual digo: gracias por sus dichos, gracias por este libro que considero maravilloso. Guillermo Rivas, bis.

Diciembre 2015.

 


 

Fahrenheit '55 Tapa Final

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Raúl García Luna

Traducción al Inglés por: Andrew Graham-Yooll

Traducción al Italiano por: Matías Marini

*aurelia rivera libros

Revisión de un ejemplar tachado y quemado de El Hada Buena, libro de lectura no obligatoria para 2º grado, que en 1954 promovió la reeducación peronista y provocó el odio político de un lector


Felicitaciones por Fahrenheit ’55

¡¡¡Muy bueno, Raúl!!! Me parece muy creativo. ¡Da para hacer una obra de teatro! Me fui imaginando escena tras escena. Ingenioso, diría Luis (Pazos, poeta y artista conceptual). Lo leyó todo… y le gustó. Recordé tanto mi casa, a papá peronista, mamá conservadora… (Fijate que acá “peronista” sale subrayado en rojo, como mal escrito, pero “conservadora” no. ¡Je!, ¿será un tema de género?). Yo hice la primaria en la escuela de la universidad, y parece que no nos daban esos libros. Pero en mi casa estaba “La Razón de mi vida”, ejemplar que conservo. Después mi viejo me quemó “Los descamisados”, que yo había escondido en la casa de él, y mis fotos con el cura Mujica. Gracias por escribir y compartir “Fahrenheit ’55”. Lo pasaré entre amigos y compañeros. Un abrazo grande y beso a Angélica. Silvia Gascón, gerontóloga.

A) Fahrenheit ’55 es un García Luna auténtico, con mucha originalidad y laburo en serio. Como todos tus libros. ¿Me autorizás a pegarlo en mi muro? Dopo nos juntamos a cafetear y hablamos del broli. ¿Te parece? Muchas gracias, Raulo. Un abrazo. B) Se pegará en mi muro, y vamos a tramitar el de varios gomías. Está bien que lo difundas, ya aparecerá quien lo banque. Los tiempos (de edición) hoy son otros. Se impone un feca para seguir chamayundo. Abrazo grande, Raulo. Y gracias por ser uno de los tipos que más me ayudó en mi laburo como escritor. Simplemente, porque vos sos un crack de las letras. Y los cracks siempre le pasan la pelota a los compañeros. Carlos Algeri, periodista y dramaturgo.

Mi queridísimo Rauly: acabo de leerlo. No es mi taza de té. Te prefiero universal, y sabés a qué cuentos aludo. Tampoco me tomé el trabajo de leer las traducciones, salvo breves pasajes, porque el “tema” me aburre sobremanera y me he vuelto poco paciente. Además, hablando de universalidad, no siempre las traducciones pueden transformar un texto (que a mí me suena algo rancio) en una historia empática y condivisible (?) con un mundo que vive el Hoy. Por lo poco leído, tal vez la traducción en inglés proporcione cierta dinámica que rinda a la temática del peronismo (o de su recuerdo) menos pesada; en tano, francamente precipita. Pero ¿quién sabe? Pueda que en Italia o en los países anglófobos (?) haya lectores que se identifiquen con las memorias del joven relator, aunque lo veo improbable. Aquí, el Hada Buena no existe. Besos, disculpas y salud. Cristina López, Florencia, Italia.

Muy buenas y ciertas las palabras de Carlos (Ulanovsky, sobre “Fahrenheit ’55”, por Radio Nacional). Felicitaciones, Raúl. El libro bien lo merece. Tiraré líneas para ver si sale algo (Ref. publicarlo en papel). Abrazo. Vicente Battista, escritor.

Tío, me faltan tan sólo 5 páginas para terminar “F’55”. Quiero decirte que me encantó y que estoy en pleno disfrute del texto… Y sigo disfrutando de “F’55”, ¡ya llegando al cierre! ¡Genial ¡Felicitaciones y gran abrazo sobrinesco! Matías García, productor de teatro y espectáculos.

¡¡¡Bravo, giovanotto!!! ¡¡Molto bravo!! ¡¡Abracci, caro!! Fernando Spiner, director de cine.

¡Genial, Rauly! Felicitaciones a los cuatro, porque es un libro de a cuatro: uno que lo escribió, otro que hizo un libro de lo ya escrito, y otros dos que lo tradujeron, haciendo otro libro desde el idioma. Abrazo grande, entonces, por 4. Jorge Diez, actor, dramaturgo, docente. ->

<-Son unos capos los tres que escriben. El italiano es Marini, imagino que es un señor grande y muy gordo que siempre se dedicó a escribir cosas de chicos y desde chico. Y no me caben dudas de que debe escuchar a Cigliola Cinquetti. Y al inglés lo conozco muy poco (como a todo inglés) para saber de sus gustos. En cuanto al argentino que escribe en argentino, ya le dije que me encanta lo que escribe en sus “Dos de miedo” y en sus “Cangrejos”, en sus “Discepolianas” y en su “El silencio del mar”. Gracias a los tres, de nuevo. Abrazo grande. Yoyi Diez, 28/9/15.

Lo estaba leyendo, pero está tachado. ¡Tenés que cuidar mas los libros! Me acuerdo que en el ’55 vino un militar a la escuela y nos hizo abrir SIN MIRAR el libro, en cualquier hoja, ponerle goma de pegar (la que venía con un tapón de goma que servía para untar el pegamento), y pegar las hojas. Eso, dos veces. Yo, en casa, lo abrí para ver que tenía. ¡Y era todo sobre Néstor y Cristina!  Al libro lo perdí en uno de los viajes transtemporales. Andará por el neolítico. ¡Está bueno el Fahrenheit forty five! Y mejor aun la idea de googlebookearlo. Un abrazo. Daniel Choclín, dentista.

¡Muy bueno, Raúl! Increíble la idea de recuperar la tachadura como hecho histórico. Que yo sepa, a nadie se le había ocurrido, hasta ahora, conseguir una historiografía de la oposición recorriendo los caminos de la negación. Un trabajo delicado, sobrio y con enorme contenido. Ah, ¡y bello! ¡Muchísimas gracias! Gran abrazo. Marcos Zimmermann, el más célebre fotógrafo, explorador, paisajista, antropólogo y cronista visual argentino. Multipremiado y con obras en los grandes museos del país y del mundo, abunda información en Internet. Además de sus muchos libros de arte, acaba de publicar uno de relatos: “Historias de fotógrafos” (Sudamericana, 2015).

Maestro, ¿me ningunea usted? ¿Tengo que leer su blog para enterarme? ¡Joya “Fahrenheit ’55”! ¿Cómo se le ocurrió? ¿Tantos años tiene? ¿Todavía le duele la maldad de los buenos para nada, salvo para censurar y matar? ¿Y aún le queda un pedazo de paciencia para apiadarse de los malditos de hoy, sin nombrarlos, pero implícitos? Eso es humanismo, querido Luna: no temer ofender con la verdad y, para colmo de audacia, susurrarla plena de belleza. Visual y textualmente, “Fahrenheit ’55” es un aporte sincero, justo, entrañable, polémico y por demás hermoso. ¡Felicitaciones y abrazos! Nico Magallanes, Tierra del Fuego.

Excelente el tema, y el momento para el tema. Descuento el contenido, que conozco. Lo puse en mi muro de Facebook. ¿Habrá presentación? Espero. Abrazo. Mario Gallina, gran biógrafo de estrellas de teatro y cine argentino como Lolita Torres, Virginia Luque, Alfredo Alcón y otros/as.

He difundido tu encarecimiento (Fahrenheit ’55) y espero no abaratarlo. ¡Abrazo, compañero! Julio Rudman, Radio Nacional Mendoza.

¡Qué bueno quedó de aquel proyecto a esta concreción! ¡Felicitaciones! Mónica Fudín, psicóloga.

¡Pero qué bueno, Raúl! ¡¡Ya tengo algo nuevo para leer!! ¡Besos y felicitaciones por anticipado! Cariños. Carla Cambellotti, politóloga.

Querido Lulo, ¡¡felicitaciones!! Atrapante objeto de lectura, ¡y de alta estética a la vez! Lo voy a comprar ya. Me parece muy prometedor y viene como anillo al dedo en esta coyuntura nacional. ¡Un gran abrazo! Pablo Temes, creativo gráfico general de Editorial Perfil.

“El origen de la grieta”. ¡Inobjetable! Gran gancho, claro a tutti. Ya enciendo la máquina de reenviar. Matías Marini, traductor al italiano de “Fahrenheit ’55”.

¡Felicitaciones, Raúl! Avísame si lo vas a presentar, para acompañarte. Virgilio Tedín Uriburu, presidente del Fondo Nacional de las Artes.

¡Hola, hermano! Recibí tus correos y vi FB. Me parece genial lo que está pasando con “F’55”, ¡muy jugado de tu parte! Y me encantó la gacetilla. ¿Cómo va la reacción peroncha? “García Luna lo hizo de nuevo”, ¡eso me copó! Te mando un abrazote y la seguimos. Claudio García, dibujante y diseñador, con quien RGL prepara un calendario de natalicios de celebridades del imaginario popular (p.ej. Spinetta).

Estimado García Luna: visité el sitio propalado en el programa de Hugo Paredero, y luego en el de Carlos Ulanovsky, por Radio Nacional, y quisiera felicitarlo por su insólito aporte a la polémica acerca del verdadero origen del odio político de los garcas hacia los trabajadores, hoy mal llamada “la grieta”, como si se tratara de algo natural, tipo inundación o enfermedad. Créame que me dan risa, y pena, esos monos con navaja que no piensan por sí mismos, sino con libreto prestado. Y no lo digo por ser K, pues soy un viejo radical alfonsinista. De manera que lo felicito por su honestidad intelectual y afectiva, que en su “Fahrenheit ’55”, temperatura a la que ardió el país en los años de la maldita “revolución libertadora”, brilla con la inocencia de un niño y libre de rencores en la madurez. Atentamente: Ing. Hipólito Zelarrayán, por vía privada, 21/10/15.

Estoy leyendo libros impecables que nos dejó Pablo Alessandrini en la Radio. Comentaremos sin falta en los próximos programas. El libro sobre Evita no tiene desperdicio. Me hizo acordar mi infancia y mis libros de lectura, que estaban exactamente así, tachados, sin páginas, etc. Un abrazo. Leandro de Sagastizábal, gran referente del mundo editorial, cronista cultural (FM 87.9 Radio UBA, programa ‘Leer por leer’) y coautor de “Optimistas seriales, conversaciones con editores” (junto a Luis Quevedo, Eudeba 2015) y otros, 10/11/15.


 

Fahrenheit 1

Fahrenheit 3

Fahrenheit 2


 “Fahrenheit ’55” visto por un gran editor

Querido Raúl: libro raro el tuyo, que vuelve a transitar ese nuevo género (no sé cómo llamarlo) que inauguraste en obras anteriores (“Discepolianas”, “Dos de miedo”, “Tanguitos”). En este caso, la intervención del texto ajeno me sedujo desde el principio, toda vez que también yo viví la escolaridad peronista de la primera época. Aquella ingenuidad de los libros de lectura, ideados para catequizar párvulos, me acompañó desde el primer grado (hice mi primaria entre 1946 y 1952; soy clase 39). En 1954, cuando salió “El Hada Buena”, yo ya estaba en la secundaria; pero “La Razón de mi Vida” seguía siendo texto obligatorio, tan obligatorio como una materia, Religión, dictada por un clérigo (¡en un colegio nacional del Estado!). En fin, que tu libro me retrotrajo a las remotas etapas de mi infancia, con todo lo que conlleva ese volver a vivir. Me gustó el tratamiento íntimo que le imprimiste a todo el libro, con los jirones de tu propia biografía. Es entrañable. Única objeción: la tapa me pareció algo confusa; tal vez hubiera sido mejor recuadrar la imagen principal, separándola del título del libro. En cuanto al formato cuadrado (20 x 20 cm), no lo entiendo. Es apenas una opinión. Post scriptum: en la página 99 hay un mapa de la Argentina. Habría que mencionar, en el texto, la ciudad de La Plata, ya que figura en el mapa, rebautizada Eva Perón, nombre que también aparece tachado por el censor anónimo. Un abrazo. Alberto Figueroa, periodista y editor de reconocida trayectoria.

Carlos Ulanovsky habló de “Fahrenheit ’55” por Radio Nacional

El miércoles 29 de julio de 2015, el multipremiado periodista Carlos Ulanovsky dedicó buena parte de su programa semanal “Mañana más” (AM 870 Radio Nacional, 18 a 20 hs) a divulgar “Fahrenheit ’55”, libro inédito de Raúl García Luna. Fue un espích brillante, narrado y leído, consistente e informativo, en el que revisó la niñez del autor en su Miramar natal, su padre preso por peronista y las maestras de la Fusiladora molestándolo al punto de determinar su exilio infantil en la casa de sus tías porteñas. Y pidió al aire un editor para “Fahrenheit ’55”, textos e imágenes que proponen considerar que el actual odio político neoliberal hacia los gobiernos populares arraiga en el pasado histórico, concluyó Ulanovsky. Entretanto, Aurelia Libros busca fondos para publicarlo, a todo color y traducido al inglés por Andrew Graham-Yooll y al italiano por Matías Marini, además de la imponderable colaboración de Alejandro Abate. La trilingüe polémica está planteada. ¿Saldrá en papel?
Carlos Ulanovsky

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Los perros

Sobre ‘Los perros’

“Soy cantor, soy embustero,
me gusta el juego y el vino,
tengo alma de marinero.”

Rauly, el mar te llama y los perros vuelven a esa playa de abandonos, de soledades, siempre soledades en tus relatos. Esa es, creo, la parte más íntima, más Rauly en este relato de perros de mar. Después hay cajitas dentro de cajitas, como hacía tu amigo Acha, como se puede ver en esta novela en donde un crimen doble esconde una novela doble, al menos, una novela de los humanos abandonados y otra para los perros abandonados, pero siempre el abandono en el centro. Entonces, desde mi lectura, por supuesto, queda en un segundo plano el crimen y la resolución del mismo, y, aunque pareciera estar como eje la novela policial, esta novela no es policial, sino que habla de los abandonos, del tiempo dentro del tiempo, como ocurre en los veranos-inviernos de los lugares con mar y en donde se vive y se muere mirando un horizonte inalcanzable, se vive y se muere lenta o drásticamente porque tal vez sean las únicas maneras que se conozcan. Podría bien ser por momentos partes de relatos de Marguerite Duras. Y por qué lo digo, sencillamente porque si se siguen los lugares, los tiempos, los whiskys, las comidas, los cuartos, el bosque, todos son lugares de soledades. El dolor de los cuerpos sin otros cuerpos. A los personajes de esta novela de novelas sólo los acompañan los perros. Están más solos que un perro abandonado luego del verano en un pueblo de mar.

Y los protagonistas insertos en apariencia en ese paisaje, los que vienen de la gran ciudad, los que van a quedar allí por un tiempo, ya son parte, lo han decidido aún sin decidirlo.

Las otras novelas están en la historia personal de Juárez, la del exilio, la del abandono del hijo que, aunque no sea, es dentro suyo un hijo con padre desconocido, desaparecido. Y la de amor también está, entre Denis y la hermosa policía, ¿violada?, disputada por padre y tío, abandonada de todos.

Bueno, hay más novelas que se esconden en esta novela. La del sobrino gay, gordo y solo con perro gigante. La de su tía vieja y rica, que esconde un secreto que es tal vez el menos importante de la historia, y sin embargo es del que se habla todo el tiempo, porque es el nexo entre las novelas sugestivas que se esconden tras los alfajores. Y la novela de los perros abandonados, por supuesto, humanizados. Los colmillo blanco, y esas alusiones a tantas películas, a tantos autores que no conozco. La novela del autor, hablando consigo mismo y con otros a los que les quiere hacer un guiño. En definitiva, una novela con mil novelas adentro. Parece tan simple, y sin embargo ahí están Las mil y una noches de Rauly.

Abrazo grande y felicitaciones.

Yoyi Diez, dramaturgo,

actor y director teatral,
junio 2016.
Che, Yoyi: no pocos críticos han elogiado finamente mis brolis, pero vos los dejás a todos culo p’ arriba. Lo tuyo es tan agudo, tan rico, tan profundo, tan personal, que no sé qué decir. Salvo que voy a atesorar tu reseña más que ninguna otra. Cómo se nota que sos un pescador de personajes, un buceador de la condición humana, un detective de almas. Ni se me hubiera ocurrido que hice una ‘novela de novelas’. Y menos que el crimen tuviera menos importancia que la existencia. Bueno, eso es el género negro: una excusa pa’ contar vidas menudas. Lo que quiero decir es que re-alumbraste inteligentemente ese instinto ‘policíaco’ que, literariamente hablando, me agobia desde ‘Bajamar’. Cual mocoso lo digo: cuánto me gustaría que siempre hubiese un criminal claramente deschavado, y no que, como en la vida real, nunca logremos atraparlo y castigarlo. De manera que los inocentes seamos tales, y no meros forros del poder omnívoro que nos engaña, debilita, explota, corrompe y mata. En fin, mai frén: oh vanitas vanitatis, mil gracias y avanti con lo’ farole’ del arte anti burgués, en el más jorobado sentido de la palabra. Unidos venceremos: Rauly in arms, 24/6/16.

Es el mejor mail que le he leído a Yoyi. Sólo un tipo (también) de Bajamar podría haberle encontrado esa llave de lectura. Me emociona coincidir en ese sentimiento que nos genera tu obra. Algo de cofradía queda… Matías Marini, 26/6/16.


Los perros

GACETILLA_LOS PERROS_RGL__


 

Tapa_LOS PERROS final


Comentarios de prelectura del inédito “Los perros”, un policial que trae cola

Leí ‘El silencio del mar’ y ‘Los perros’ de corrido. Me parecieron en fecunda continuidad. Aunque esta última no tenga el vuelo sociológico de la primera, ni su riqueza polifónica (personajes a gogó), gana en profundidad ‘policíaca’: el arcano es ingenioso y original, con alfajores de oxitocina y robusta taxonomía canina. El lector agradece. Magníficas las escenas perrunas de Montalbetti descuartizado y aquella del ataque del Bebe en casa de Juárez, contra los ‘hombres de negro’. Muy cinematográfico, tal come piace a Feinmann el Bueno. La carta final de la nami de Juárez es casi un epílogo alla Hitchcock. Y me recordó a la musa vedada del tordo de ‘Bajamar’, esa Paula Cautiva, amor del pasado. Personajes difusos que terminan por revelarse centrales. Inserts radiofónicos curiosos e inquietantes. Medio trabajosos para el ‘comprendonio’ del lector medio (cual el suscrito). Igual, yo los dejo, claro que sí. Una FM líder de opinión es siempre síntoma de pueblo. Y mercí por confiarme un borrador. Un alto honor, de veras (Matías Marini, 15 de agosto 2015).

 

Y bien, terminado ‘Los Perros’. Ahora lo extraño. Me pasa siempre con los libros que me marcan. Conozco su gestación desde sus orígenes. Su autor y amigo me contó lo experimentado en el Viejo Hotel Ostende, en unas vacaciones en que disfrutó de un cursillo literario a cargo de la profesora Betina González y del cual, como ejercicio y puntapié inicial, nació la idea de esta novela policial; a mi modesto entender, algo más que un policial. Hay una suerte de magia en su narración. Desde la elección de los nombres de los personajes humanos y también los perrunos: Montag (el beagle que le han matado al protagonista), Bebe el mastín, el salchicha Rex, el caniche toy (del cual no sabemos qué nombre llevaba en vida), Wallander, etc. Encuentro una deliberada economía en la descripción fisonómica de los personajes; y eso es un valor agregado, dado que a medida que uno se adentra en el libro, se imagina libremente cómo son. Sabemos pues, que Juárez es un profesor de veterinaria, maduro y algo chiflado; que Denis (de quien ignoramos su nombre y cuyo apellido supongo proveniente del seudónimo que alguna vez utilizó Cortázar, Julio Denis) es un estudiante avanzado de veterinaria con veleidades de escritor; Aráoz, ‘mujer policía’ joven y atractiva, que mantiene una extraña relación con el profesor (y de la que tampoco conocemos su nombre de pila); Montalbetti, el ‘sospechoso’, es un cuarentón obeso; Páez, un cana subalterno y ‘boludo’; el maestro chocolatero de Alfajores del Mar, también algo difuso, pero de accionar totalmente claro; y el bañero y el barman del hotel, en roles de innecesaria descripción, por pura presencia. La historia se desarrolla, a mi gusto, con un plan narrativo muy efectivo. Hay párrafos en primera persona y otros en tercera, con bloques cortos y elocuentes. Los flashes informativos de la radio costera Big Sud, al principio confunden ex profeso, finalizando cada uno con el anuncio de alguna pieza musical; no me queda muy en claro qué relación tienen con los hechos narrados, y con el epílogo (la ‘cola’), donde aparece otra voz narrativa. Me ha gustado que no haya ningún héroe ni antihéroe, pues ni Denis ni Juárez lo son; y los demás, menos. Me parecen muy acertados muchos datos que, directa o indirectamente, remiten al mismo autor y a una de sus otras obras. Pero si no entendí lo de la ‘cola”, sí creo comprender que el libro es un homenaje al género policial; aunque, como ya dije, lo excede. En resumen, esta novela me ha gustado mucho, quizá más que las anteriores (Alejandro Abate, 29 de agosto de 2015).

 

Mi informe de lectura de tu inédito “Los perros” será parcial, por simple conmoción. Decirte “ingenioso” sería un lugar común. Mejor te digo “hijo de p…” para que se note mi admiración a la criolla. Estupendo policial, hermano Luna. Amistoso, divertido, vueltero, entrañable homenaje al género negro, me copó desde la primera línea. Sabés que mi Bruno es mi gran compañero, y esa lealtad contra viento y marea es, en estas soledades fueguinas, un bien impagable. ¿Cómo no emocionarme, entonces, con tus perros de orilla, que viven y hasta mueren por fidelidad a ciertos mamarrachos humanos que no se merecen su amor incondicional? Lloré cuando el Bebe, ese tremendo mastín napolitano maltratado por su amo criminal, después de haber degollado a un asesino a sueldo escupe sangre y tiembla bajo las caricias del profesor Juárez, maravilloso veterano que lo devuelve al universo del cariño. Y que es, sin lugar a dudas, el Holmes esencial de tu apasionante novela. El otro, su alumno Denis, es el Watson que narrará la aventura amateur desde, gran acierto narrativo por aquello de la verosimilitud, sus límites intelectuales y su inmadurez amorosa. Después de ese verano sangriento, ¿cómo no va a crecer?, me digo. Pero a vos te digo: ¿se vengará Juárez de aquel milico que le envenenó a Montag? ¿Habrá otro relato en el que me cuentes esto, no resuelto en éste? Entretanto, amo a la mujer policía y a todos los demás personajes, tan bien definidos en tan pocos trazos, como sólo un verdadero narrador puede hacerlo sin caer en la mera descripción visual. Creo que imaginar le atañe tanto al autor como al lector. Y cuando esto sucede, hay comunicación. Sorprender, claro, es responsabilidad y prerrogativa del primero. Gracias, entonces, por haberme sorprendido dos veces: enviándome tu borrador, y al leerlo. Gran abrazo austral, hijo de p… (Nicolás Magallanes, 1º de agosto 2015).

Termino de leer ‘El camino de Ida’, de Richard Piglia: por momentos, me pareció estar leyendo tus ‘Perros’… Matías Marini, 19/11/15.

Nunca imaginé semejante halago. Si en ‘El camino de Ida’ hay caca de ‘Los perros’, eso me honra y anima. Gracias. RGL, 20/11/15.


Mi tía Ethel

Fue una atracción como la que Vargas Llosa confesó en ‘La tía Julia y el escribidor’. Dulce, bella e inolvidable, acaso será foto de tapa de una nouvelle policial in progress: ‘Los perros’, cuya escena del crimen es una playa como la que aquí vemos.

Ethel con perros

 


 

Crimen en la arena

Compartimos tres días de encuentro en el bar del VHO para introducirnos en los intrincados vericuetos del policial. La cita estuvo a cargo de la excelente moderación de la escritora y profesora Betina González, la cálida compañía del escritor Raúl García Luna y Angélica, su esposa, más un grupo de ávidos e inteligentes lectores que, entre el mar y la arena, acudían a este microclima. Regresamos con un cuaderno lleno de recomendaciones para seguir leyendo, estudiando y aprendiendo. Y nos nutrimos de historias, saberes, entusiasmo y, sobre todo, de tanta humanidad literaria. ¡Gracias al Viejo Hotel Ostende por permitirme disfrutar de esto que tanto, tanto, me gusta!  Daniela Churruarín, profesora de Literatura en Entre Ríos, 25/2/15.

 

Hotel Ostende 1

Hotel Ostende 3

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El silencio del mar: muerte en la costa

García Luna, Raúl. El silencio del mar: muerte en la costa. 1a. ed. CABA: Aurelia Rivera, 2015. 

262 p. ; 20×14 cm. ISBN: 978-987-1294-53-4

01 Tapa

 Disponible en las siguientes librerías:

GANDHI  PALERMO. Malabia 1784 – Capital Federal  / 4831-0734 / gandhi@galerna.net

CASA BICENTENARIO. Riobamba 985 – Capital Federal  / 3220-7476 / casabicentenario@galerna.net

BELGRANO. Av. Cabildo 1852 – Capital Federal  / 4788-6201 / cabildo@galerna.net

SAN TELMO. Perú 1064 – Capital Federal / 4361-8210 / santelmo@galerna.net

BARRIO NORTE. Uruguay 1049 – Capital Federal / 4813-5513 / uruguay@galerna.net

PILAR. Paseo Champagnat – Loc. 156/158. Panamericana ramal pilar km 54,5 / (0230) 4374390 / pilar@galerna.net

MAR DEL PLATA. Hipólito Yrigoyen 1719 – Mar del Plata / (0223) 493-1545 / mardelplata@galerna.net

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02 Contratapa


“El silencio del mar” en Radio UBA

El 1º de agosto de 2015, Raúl García Luna dialogó durante una hora con Mariana Rufino, conductora del programa “El lenguaje del cielo” (sábados de 14 a 17 hs.), en los estudios de la FM 87.9 Radio Universidad de Buenos Aires. Charla en vivo sobre la novela “El silencio del mar”, que la cronista cultural mechó con alusiones al mal uso del idioma en los medios, el noble oficio del corrector, la reescritura de un texto precedente como valioso ejercicio literario, y preguntas sobre los ‘motivos invisibles’ de la obra en sí. Mirar por la cerradura, tentación de todo lector. El autor reveló partes de su ‘cocina’ e invitó a encontrar el resto en el libro. Buena difusión de “El silencio del mar”.

 


Felicitaciones por “El silencio del Mar”.

  • ¡Pero qué producción! ¡Felicitaciones!Silvia Gascón, gerontóloga.
  • En tu universo está el mar, de muchas maneras. Recuerdo unos bellos cuentos tuyos sobre la vida en la costa, el verano y la juventud. Eso vuelve más compacta tu obra. Felicitaciones. Irma Verolin, escritora, poeta.
  • Felicitaciones por el nuevo libro. Abrazo fuerte.Julio Sierra, periodista, traductor.
  • “Fuenteovejuna al revés”. ¡Qué te parió! Un ganchazo, ése. Disfruto y difundo. Toda la mèrde con este lanzamiento, Maestro. Matías Marini, periodista.
  • Juntémonos a comer algo rico y a festejar.Mónica Fudín, cantora.
  • ¡Felicitaciones y a destapar botellas, Rauly! ¡Qué ansiedad! ¡Quiero leerlo ya! ¡Besos!Cristina López Dupuy, jazzwoman, desde Florencia, Italia.
  • Qué lindo recibir noticias tuyas, ¡y de las buenas! Gran abrazo.Alberto Figueroa, periodista, editor.
  • Felicitaciones, Raúl. Y bondiola con fritas en La Blanquita.Cristina Ricci, periodista.
  • ¡Siempre adelante, Raúl! ¡Felicitaciones por la salida del nuevo libro! ¡Un abrazo! Fernando Spiner, director de cine y tevé.
  • ¡Uuuh, este es el Smith Moon’s Year! Sin hablar de lo que se viene en el ’16. Le vino bien jubilarse, don Raoul. Volveremos a vernos, con o sin pastel de papas, con o sin Batman. Abrazo. Joaquín Daniel Freyre, actor, escritor.
  • Felicitaciones, me alegro de que estés en plena producción. Abrazos. Santiago Sylvester, poeta.
  • Interesante ver qué modificaste de la versión anterior. Es como decir que Bajamarera una composición de Borges en cuarto grado y El Silencio del Mar es El Aleph. ¡Qué comparación! Y así debe ser, nomás. Relectura con ansiedad y abrazos. Daniel Choclín, dentista.
  • ¡¡¡Felicitaciones, Rauli, capo!!! Un abrazo grande y lo mejor para tu novela. Jorge Diez, actor.
  • Caro amico Rauly: comparto y me alegro con todas estas felicitaciones por esta nueva publicación. Esa “costa del silencio” que nunca te calla ni agota tu frondosa imaginación y tu maestría narrativa. Golazo! Estoy en plena e intrincada lectura. Alejandro Abate, bibliotecario y diseñador de esta página.
  • ¡¡¡Bien ahí, Luna!!! Gustavo Nielsen, arquitecto, diseñador, escritor.
  • Querido Raúl, felicitaciones por el nuevo libro. Tenemos que reunirnos lo antes posible para festejar. Un gran abrazo para vos y beso para Angélica. Luis Pazos, artista conceptual, poeta.
  • ¡¡¡Eeeehhh, Rauli!!! ¡¡¡Felicitaciones, escritor!!! Guido Leveratto, jardinero & paisajista.
  • ¡¡¡Felicitaciones, Raúl!!! ¡¡¡Beso y mèrde!!! Silvia Fesquet, periodista.
  • ¡¡¡¡¡Felicitaciones!!!!! ¡Qué bueno que tengas un nuevo libro! ¡¡¡Cariños!!! Carla Cambellotti, banquera.
  • ¡¡¡Felicitaciones, Rauli!!! Abrazo y beso para Angélica. Claudio Larrea, fotógrafo.
  • Ahora sí: una maravilla, este Silencio del Mar. Abrazo grande, amigo. Yoyi Diez, actor.
  • Hola, Raúl. Felicitaciones y mucha suerte. Te mando un abrazo. José Luis Aldorisio, Medusa Comunicaciones.
  • ¡¡¡Felicitaciones y éxitos!!! Beso grande. Betina González, escritora y docente, premios Clarín y FNA.
  • Hola, querido Raúl. Qué bueno que vuelvas a salir al ruedo. Y con tan buena distribuidora. Gran abrazo, y lo importante es que sea sanito. Norberto Chab, periodista, editor, tanguero.
  • Qué bueno, Rauli, felicitaciones. ¡Como tira el mar! Voy en su búsqueda. Abrazo. Mercedes Marcó del Pont, economista.
  • Querido Luna: me lo reenviaron desde Neuquén. No soy de los que felicitan antes de leer. Pero voy por la mitad y no puedo dejar de decirlo ya: ¡¡qué pluma, Raúl!! Me divierte y reconforta: muy importante, en estas soledades. ¿Cómo hacés para manejar tantos personajes, tanta intriga? ¿Me dirás algún día quién es el verdadero asesino? Bueno, ¡¡felicitaciones!! Fuerte abrazo y gracias por el mar, siempre. Nicolás Magallanes, explorador fueguino.
  • Querido Raúl: felicitaciones. Un round más en la larga pelea por contar historias que desnudan y hacen pensar. Un fuerte abrazo y nos vemos pronto. Luis Pazos, periodista, poeta, performer, artista, 20/7/15.
  • ¡Querido Lulo! ¡Felicitaciones y mil besos! Malele Penchansky, periodista, escritora, 22/7/15.
  • ¡Muy buena! La empecé a leer y ¡me está gustando! Te merecés publicar en editoriales más grandes. Fijate. Beso. Betina González, escritora, docente, 19/7/15.
  • ¡¡¡Bien ahí!!! ¡Congratulaciones! Abrazo. Javier Cófreces, poeta, editor, 20/7/15.
  • No digás quién soy. Vos lo sabés. Y ni se te ocurra divulgar mi mail. Leí El Silencio del Mar. Me pareció una obra maestra. Y sé por qué te duele tanto. Cuesta creer que todo un pueblo abrace el ideario de los genocidas. A veces, no siempre. Ergo, felicitaciones por tan digno esfuerzo, que nos enaltece a tus colegas. Y por el buen humor, que sólo los buenos pueden ejercer, con lágrimas si hace falta. Somos payasos del establishment, pero nadie sueña como nosotros. XX, narrador, ensayista, profesor, guionista, etc.
  • “Querida Luna”, diría el Fefe Spiner: intuyo quién es ese gran escritor que te felicita por “El silencio del mar” pidiéndote no revelar su nombre, y su actitud no me gusta. ¿Está en estrecho o qué? ¿Posa de pop star, de gurú impoluto, de genio rentable? Listo: te lo dije, no pegués. En mail aparte va mi modesto TXT de contratapa para tu futuro libro de haikus, muy orgulloso de que me lo hayas pedido y deseando que lo publiques pronto, para que otros puedan leerlo y disfrutarlo tanto como yo lo hice en borrador. Abrazo de mar, siempre. Nico Magallanes, desde el Sur.
  • No me crucifiquen, che. Ni soberbia ni menosprecio. Elogié “El silencio del mar”, ¿no? Esto es un juego, un capricho, un chiste privado. Adivina, adivinador. Y subo la apuesta: ¿no será ese Magallanes un invento de Raúl? ¿Y también yo? ¿Y él mismo, insistente fabulador que “miente para decir la verdad”? Los narradores creamos nuestra propia realidad, y somos parte de ella: ficción perdurable, tal vez, ojalá. En fin, otro abrazo anónimo y mis mejores deseos de buen humor. XX, escritor, profesor, etc.
  • Tema 1: Terminé tu novelaaa. ¡Es espectacular, hermano querido! Me puso re-nervioso el final, el submarino, el desenlace. ¡Genial! Tema 2: Es inminente el envío del primer haiku tuyo por mí ilustrado. Gran beso. Claudio García, dibujante, diseñador.
  • Envidio tu pluma desde “Porca miseria”, “Cangrejos” y otras “pavaditas” que escribiste. Y envidio tu libertad. Te llamo para Jameson y charloteo –a agenda abierta– en cuanto me saque de encima la ímproba tarea de mangar promoción para mi librejo. Abrazo. Funes, el desmemoriado. Alfredo Serra, pluma mayor de Editorial Atlántida, que acaba de publicar el gran libro de memorias y viajes “El solitario no baila la rumba” (Planeta, 2015).
  • El silencio del mar. Una novela imperdible, con el sólido estilo de un autor consumado. Trama atractiva, diálogos intensos y personajes muy bien definidos. Recomiendo fervorosamente su lectura. Carlos Algeri, periodista radial y escritor, 1/10/15.

 Domingo 19 de julio. Perfil Cultura. Página. 10. Por Pablo Debussy

Cultura Librso El silencio del mar

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Hoy en Ñ (Clarín). 13 de junio de 2015

Hoy en Ñ. 13-6-15

Ñ (Clarín) 13 de junio de 2015

 


Primicia de Mayo.

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Hoy en Ñ. 13-6-15

 

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Dos de miedo

Dos de miedo. García Luna, Raúl

1ª ed. – Buenos Aires: Aurelia Rivera, 2013. 130 p. ; 20 x 14 cm.

ISBN: 978-987-1294-46-6

Buenos Aires, 2013.

Tapa Dos de Miedo

Tapa / Contratapa

Contratapa Dos de Miedo

Retiraciones de tapa & contratapas

Más allá de su inherente complejidad narrativa, estos dos cuentos “de miedo” piden ser leídos con la sencilla entrega del espectador de cine, que se sienta en su butaca y se deja llevar por las imágenes. En este caso, imágenes literarias, a salvo de una sola visualización, más variadas que las de la pantalla y al servicio personal de cada lector. Finalmente, a eso invita la ficción literaria: a “ver” con imaginación propia.

En “El reaparecido” y “La sombra ingrávida”, Raúl García Luna nos ofrece dos relatos elaborados a partir de sendos clásicos precedentes: un cuento de horror de Guy de Maupassant, otro de ciencia-ficción de H. P. Lovecraft. Esto, sin remedarlos ni reescribirlos, sino tomándolos como fuentes de inspiración para la creación de dos nuevas y originales aventuras “de miedo”: una de fantasmas, otra de extraterrestres.

Lectura para soñadores que se dejen llevar y a quienes estas historias no van a defraudar, en tanto no pierdan de vista su sentido lúdico y sus emociones frente a lo que aquí se narra, como en el cine pero sin pantalla, con los ojos de su propia imaginación. “Juzgue el lector” pide el autor. Veamos.

A.R.

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-CÚSPIDE

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-LIBRERÍAS SANTA FE

-CRACK UP

-GALERNA 

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Comienzo de “EL REAPARECIDO”:

            Pero no me mató ni se suicidó. Simplemente se quedó ahí afuera, entre vecinos que él mismo había llamado a gritos, como quien deseara tener testigos del atentado o tan sólo compartir el horror, hasta que el doble tejado se desplomó entre múltiples paredes y una erupción final quemó el cielo de Olivos. Se reía, el idiota. Imaginó que esa sería la pira funeraria de un monstruo que creía haber encerrado en la planta alta de su propia casa, y la incendió.

            Así concluyó él su historia. Pero no: hay más.

            Atados a la noria de lo meramente visible, los vecinos no sabían, ni tenían por qué saber, que allí adentro ardían los siervos del pirómano, víctimas de un imperdonable olvido, balbucearía él ante atónitos guardianes de garita de vigilancia, indiferentes paramédicos de ambulancia privada y ceñudos comisarios de trajes de marca y corbatas de seda. Nadie tenía por qué creer que alguien pretendiera terminar así con el desesperante acecho de una criatura invisible y perversa, adjetivó, que lo acosaba desde hacía meses, cual vanguardia exploratoria de una invasión global que pronto los idiotizaría a todos, dijo. Y en su mirada desangelada, su aleteo de manos y sus grititos tragados, todos leyeron la unánime, diría Borges, señal de la locura. Senil, está de más. No era tan viejo como pretendía. O sí, pero en otro sentido: sociológico, digamos.

            Se lo llevaron en camilla antes de que el fuego se extinguiera, y no volví a verlo. O mejor, no quise seguirlo más. Ya era suficiente. Lo que de él esperábamos no lo obtuve, sepan disculpar, y acá me tienen de vuelta, con las manos vacías, por así decirlo. Supongo que sus jueces lo habrán confinado para que no haga mayor daño a los de su estirpe.

            Acaso alguno de ustedes conozca ese funambulesco relato titulado con mi presunto nombre y narrado en primera persona del singular, es decir, parcial y sin derecho a réplica. En mi defensa, pues, quisiera consignar algunas verdades que, claro, nadie va a publicar. Ni falta que hace: no me creerían. Además, ¿qué importancia tiene remitir mi versión a un escrito precedente del que a duras penas si se recuerda el título y del contenido, poco y nada? El tiempo pasa, las historias cambian de tiempo y lugar, y lo esencial se reitera en tanto búsqueda de un nuevo sentido para el mismo enigma. De manera que olvidémonos de toda referencia y al grano, amigos. Que esto no es “Pierre Menard”, si me entienden…

 

El reaparecido

Notas

            En la Nochebuena de 1994, en la añeja redacción de la revista “Conozca más”, de Editorial Atlántida, su jefe de redacción, don Abel González, nos obsequió a todos y cada uno un librito de la colección Alianza Cien, sin dedicatorias y tal vez al azar. A mí me tocó “El Horla”, de Guy de Maupassant (1850-1893), breve relato fantástico que el gran autor de “Bola se sebo” y otras novelas realistas publicó en 1886, a los 36 años.

Desde entonces, no dejé de releer las 60 páginas de esa versión de bolsillo e incluso otras que el mismísimo Maupassant reescribió para adecuarse al espacio concedido por los folletines de la época, y así ganarse el pan. Y nunca dejé de padecer dos obsesiones: que algo no funcionaba del todo bien en ese relato, y que no obstante éste me encandilaba como un faro en la noche. Sí, ahí había algo monstruoso que yo, aún sin saber por qué, tenía que descubrir.

Pasé años subrayando frases reiteradas y tomando apuntes inconexos, sin entender con qué fin relataba el troesma Maupassant los sufrimientos de un burgués que, enajenado por la presunta aparición de un ser invisible y mudo, toma delirantes apuntes en primera persona y finalmente piensa en suicidarse para zafar del horror. Tanto para tan poco, no me cerraba. ¿Un burgués culposo? ¿Y qué? Pero, ¿por qué? Eso no estaba claro.

Y en 2001, ocurrencia de narrador, antojo de dramaturgo, imaginé a un Horla con voz propia y relatando “su” versión de los hechos. Divertido, trasgresor, lícito: un ejercicio literario, me dije y, sin el menor respeto por los clásicos, empecé a reescribir el cuento de Maupassant desde el punto de vista del espectro, aparición o fantasía de ese burgués fuera de sí. Primer intento, fallido: ¿otra vez lo mismo?, me dije, y me dijeron, y lo dejé.

Pero en 2011 me asaltó una loca idea, arraigada en nuestra realidad cercana y, en consecuencia, pasible de atemorizar y entusiasmar al mismo tiempo: ¿y si ese chiflado no fuese un burgués del siglo XIX, sino uno actual e incluso de estos lares? ¿Y si el monstruo invisible fuese el fantasma de un desaparecido? Eso pujó y dolió.

Con los pelos de punta, retomé “mi” Horla y en no pocos e intensos meses de 2012, siguiendo fielmente la trama del original pero convirtiéndola en otra, con otra ideología y otra intención, descubrí el tercer y último pie de un oblicuo trípode capaz de equilibrar, y tal vez de justificar, el sentido local de este flamante y también breve relato fantástico.

Perdone Maupassant , juzgue el lector.

RGL

Comienzo de “LA SOMBRA INGRÁVIDA”:

Capítulo 1

NOCTÁMBULOS

De noche, todas las costaneras del Cono Sur son ideales para las largas caminatas de los insomnes y de otros paseantes con menos pretensiones que matar el mero tiempo: parejitas sin fondos para pagarse un cuarto de hotel, perros abandonados por los turistas del verano anterior, gaviotas que parecen haber perdido el rumbo, algún ciruja en copas, tal vez un trasnochado que en una estrella fugaz que cruza el cielo del Atlántico cree ver un plato volador.

Pero no son enfermos ni lunáticos ni deformes ni fugitivos ni almas errantes en busca de sí mismas: sólo enemigos del día y de los demás, amantes del sueño ajeno y del raro privilegio de no ser vistos y poder ver, acostumbrados sus ojos a la oscuridad, sus oídos al silencio oceánico y sus mentes a la ausencia de vanos pensamientos. Prejuicioso sería considerarlos mutilados emocionales o heridos por la sociedad, noctámbulos por traumas infantiles o que han tentado experiencias no permitidas al género humano y así purgarían sus culpas, comadrejas o polillas que salen de sus guaridas al atardecer y vuelven a éstas apenas despunta el alba.

Todo eso es chisme de pueblo, trascendido, especulación, vil sospecha de que algo malo habrán hecho para merecer el rechazo del sol, fuente de vida y patrón de la gente normal.

Y no lo digo sin fundamentos: fui uno de ellos.

De chico, un pibe solitario a quien su finado padre lo dejaba hacer lo que se le diera la gana, con tal de que no lo molestara mientras escribía. Nunca supe qué escribía, hasta hoy, cuando yo mismo anoto mis funestas impresiones. Como me costaba dormir de noche y de día no podía andar mucho bajo el sol por mi enfermedad, lo espiaba a mi padre, sacando cuentas o redactando un incomprensible informe “para la salvación de la humanidad”, o lanzándose repentinamente a la sombría calle 17 para escudriñar el cielo con desconfianza y temor.

Releo los pocas papeles que se salvaron del fuego, dado que mi madre quemó todos sus cuadernos por consejo del abogado que tramitó la sucesión, de manera que mi padre no fuese considerado un loco o un suicida y así pudiéramos heredar sin molestias legales sus depósitos bancarios, los departamentos de alquiler estival y el chalé que habitábamos, y al fin comprendo que partir por mano propia es a veces la única salida posible para un hombre desesperado, cuando éste ya nada cree poder hacer en su defensa ni en la de los suyos ante el implacable embate de lo irracional, llámese delirio u horror…

 

La sombra ingrávida

Notas

Con el cuento “La hermandad negra” u “oscura”, de Howard Phillips Lovecraft (1890-1937), me pasó lo mismo que con “El Horla”, de Maupassant: siempre quise reescribirlo. Mejor dicho, tomarlo como base o gatillo de otra historia con extraterrestres, pero aquí y ahora, expurgada de vicios facilistas propios de los folletines de la época y, si se me perdona la osadía, más entretenida.

Esto porque, con indisimulable hilaridad, sentía yo que el relato de Lovecraft pecaba de una ingenuidad semejante a la de Maupassant, e incluso de Poe, perdón otra vez. En sus tiempos, para horrorizar, no hacía falta mucho más que vincular la palabra “horror” con el asesinato, la locura, lo fantasmal y, por cierto, la culpa. De un desenlace razonable del relato, poco y nada.

Hoy, de este lado de Freud y de la evolución del género fantástico en libros, cine y tevé, los requerimientos apuntan a ser otros: personajes más definidos desde adentro, ambigüedades funcionales al relato, sintomatologías expresivas y, en fin, que hasta un extra del reparto parezca de carne y hueso.

Al grano.

En “La hermandad negra” u “oscura”, Lovecraft desplegó su historieta de ciencia ficción en su pueblo natal, Providence, con pelos y señales de calles y domicilios, rindiéndole a la vez un mordaz homenaje a su maestro, Poe. Varios E.T. se paseaban de noche por Providence, ¡todos igualitos a Edgar Allan! Eso me conmovió, me movilizó, me tocó la cuerda del falsificador nato que soy, por amor al arte, diría Borges. Y justamente en Borges pensé como renovada jeta para “mis” E.T. en mi terruño de origen, Miramar. ¡Bingo, qué divertido!…

Sin embargo, largo de contar, pronto caí en la caprichosa cuenta de que Sábato era mejor modelo para esos usurpadores de fisonomías y voluntades terrestres, supuestamente llegados desde otro mundo para sojuzgarnos. A partir de ahí, todo me lo permití: desde sondear los vericuetos del desmadrado narrador en primera persona hasta ensartar, si es que esto resulta admisible, el natural deseo de no estar solos en la vida, unos improbables encuentros del tercer tipo, el amor no correspondido, severos desvaríos, el incendio de una casa siniestra y los balazos que hieren esta indefensa tramoya.

Y esto salió.

No tiren piedras.

RGL

______________________________________

Dos de Miedo en medios:

De la revista Para Ti del 24/5/13 – página 141.

Parati Digital
Revista Parati del 24 de mayo de 2013. Pag. nº 141

CIRCUITO / LIBROS. Dos de miedo, de Raúl García Luna (Aurelia Rivera Libros). El periodista y narrador, autor de Bajamar, la novela del pueblo, desarrolla dos relatos ‘de miedo’ basándose en dos clásicos: un cuento de horror de Guy de Maupassant y otro de ciencia ficción de H.P. Lovecraft. El resultado de la experiencia es un libro cargado de suspenso, sugestión e imágenes que colocan al lector en el lugar de un espectador de cine aferrado a la butaca.”

__________________________________

Revista Ñ del 6 de Junio de 2013

Dos de miedo en Revista Ñ.

 

 

 

 

 

 

 

 

BASADO EN DOS CLÁSICOS
Dos de miedo
RAUL GARCÍA LUNA
AURELIA
132 Págs.
$70
En “El reaparecido” y “La sombra ingrávida”, García Luna ofrece dos relatos elaborados a partir de clásicos precedentes: un cuento de horror de Guy de Maupassant y un cuento de ciencia ficción de H.P. Lovecraft.
Revista de Cultura Ñ, diario Clarín, sección Libros, Comentarios, página 25, sábado 6 de julio de 2013.

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Samka-cancha.

Sau Paulo Actor“Samka-Cancha”

en medios de los ’70

(Fragmentos)

1.

Al realizarse en abril el III Festival Internacional

EL TEATRO MUNDIAL SE REUNIRÁ EN CARACAS

… en la capital de Venezuela entre el 20 de abril y el 2 de mayo de 1976… Entre ellos, el argentino Gregorio Nachman, director de la Comedia Marplatense… que presentará “Los prójimos”, de Carlos Gorostiza, o acaso un nuevo espectáculo inédito y en preparación, titulado “Samka-Cancha”… (La Opinión, Buenos Aires, jueves 11 de diciembre de 1975). 

2.

“SAMKA CANCHA”

El elenco del Teatro de la Comedia Marplatense comenzó los ensayos de la obra de Raúl García Luna y Jorge Luis Acha, teatralizada por Gregorio Nachman. De “Samka Cancha” dice un anónimo quechua que se trataba de una cárcel al pie del volcán Pichincha, que hizo construir Hayna Capac para castigar ciertos delitos, especialmente la traición… Es de destacar que García Luna es un joven poeta residente en Mar del Plata y Acha, un artista plástico de Miramar… (La Capital, Mar del Plata, lunes 22 de diciembre de 1975).

3.

QUEHACER TEATRAL

Larguísima lista de participantes del III Festival Internacional de Teatro de Caracas… Bélgica, Francia, Italia, Dinamarca, Suecia, Malasia, Alemania Oriental y Occidental, Yugoslavia, Polonia, Inglaterra, Portugal, España, Uganda… y muchos elencos de América Latina, Argentina entre ellos… (La Nación, Buenos Aires, domingo 4 de febrero de 1976).

4.

Muy destacable

OBRA TEATRAL

… ha sido invitado a participar, representando a la República Argentina, el grupo teatral de la Comedia Marplatense, poniendo en escena la obra “Samka-Cancha”, de los autores miramarenses Raúl García Luna y Jorge Luis Acha, bajo la dirección del prestigioso Gregorio Nachman… narra los conflictos sociales de los pueblos indígenas latinoamericanos… anticipándose que sería estrenada en Mar del Plata el próximo mes de febrero… (El Argentino, Partido de General de Alvarado, 16 de enero de 1976).

5.

Noticias similares aparecieron en Clarín, La Prensa y otros diarios, y también en revistas y programas radiales y televisivos.

 Samka-cancha. (Drama)

SAMKA-CANCHA, representó al país en el Segundo Festival Internacional de Teatro de Sao Paulo, Brasil, verano 1975-76.

Interpretada por el Grupo “Teatro Comedia Marplatense” del  autor Raúl García Luna con colaboración de Jorge Acha.

Narra uno de los primeros levantamientos anti imperialistas en América Latina, impulsado por su líder José ¨Gabriel Condorcanqui (Tupac Amaru) en las décadas finales del siglo XVIII.

Interpretado por Luis Conti, Cristina Luna, Eduardo Nachman, Marina Luna, Adrián Marcelloni, entre otros.

___________________________________________

Samka -Cancha – Diario Crónica – Enero 31 de 1976

___________________________________________

*SAMKA-CANCHA

(Lo que se andan diciendo Pedro Amarillo y Nemesio Reyes)

Existía una cárcel conocida con el nombre de “Samka-Cancha” en una de las faldas del volcán Pichincha, que hizo construir Huayna Cápac para castigar ciertos delitos, especialmente la traición.

ANTECEDENTES

EL LUGAR

El alma del latifundio es la Oficina. Y el corazón, la estación de trenes. Una sin otra no tendrían sentido. En la Oficina se juzgan ofertas y demandas, se inventarían cosechas y rindes, se anotan gastos y nativos castigados o muertos (“vagos o ladrones”, según don Julio Ritz Argañaraz), se abonan salarios (un tercio en efectivo, dos tercios en vales a trocar por alimentos provistos por la Empresa), se concentra el origen y el futuro de la Empresa.

El ferrocarril (privado) transporta ocasionales pasajeros en un lujoso vagón y bolsas de maíz y algo de coca en numerosos vagones de carga. Y cierta vez llevó a Taruka escondido entre las bolsas, rumbo a los mercados de la Ciudad, para verse en secreto con los líderes de los mineros que habían tomado las minas de la Empresa y amenazaban dinamitarlas si no se les concedían salarios dignos y reducción de jornadas de trabajo.

Frente a la Oficina, un vasto océano de maíz y algo de coca que llega hasta el mismísimo borde de los rieles. Más allá, pero a la vista, el río que es frontera de cosecha, y las casuchas de la indiada. Al fondo, los Andes, el cóndor, la piedra, los espacios hostiles al patrón y el gringo.

LA INDIADA

La Asamblea se hace al pie del cerro, alto, lejos. Dura media noche, para que no se adviertan ausencias diurnas en los maizales, robándole horas al sueño y coca al patrón. Se avisó a pocos, los más probados, y no son más de treinta, toscos, ansiosos, pero llevando la representación de toda su gente, nombre por nombre, casa por casa.

Ahí están Jukumari, con su voz grave y su faca al cinto; el flaco Arpa Inka, desarmado y tranquilo; Senkalu y su narizota, capaz de oler a un gringo a la distancia; el entusiasta Taruka, recién vuelto de la Ciudad, reportando lo que hacen los mineros, y otros.

Jukumari es Jefe y sabe escuchar. Sólo él puede matar. Luego de Taruka, habla él, rompiendo despacito el murmullo general:

-Hermanos, los patrones andan queriendo venderle más cereal a los gringos. Necesitan, dicen, sembrar al otro lado del río. Nos quieren echar más arriba. La Empresa dice: “Eres libre. Si quieres irte, vete. Ahora, si has de comer todos los días, ve a donde te mando, indio sin poncho”…

-Nos mandan a la montaña -subraya Anka Irpa, y otros, a coro, murmuran:

-Tierra seca. Sin agua. Frío. Dolor.

-Hay que ir haciendo algo, hermanos… -dice Jukumari.

Y empieza la Asamblea.

Senkalu frunce la nariz, habla de la inclemencia cerril y propone resistirse a abandonar los campitos caseros que don Ritz Argañaraz les permite cultivar para uso familiar. Taruka se opone, dice que eso no es suficiente y que va a terminar mal, peor que cuando la anterior resistencia a mudar las casas del llano al otro lado del río. Jukumari ahonda la herida: les recuerda que el plan de rebelión posterior fue vejado por un soplón, un traidor, uno de los suyos, y que por eso tantos cayeron a bala de capataz o sable de milico.

Silencio.

-Aprender de los errores -dice el Jefe, mostrando la faca-. Hay que prepararse, organizarse, fijar tareas, callar y esperar día y hora que ya sabrán por mí mismo. ¿Confían?

Todos asienten con la cabeza.

Y, tras una larga pausa, Jukumari agrega:

-Hay que agarrarlo al Nemesio.

-Pedro -dice Arpa Inka.

PEDRO AMARILLO

Una ráfaga de viento andino deambula cuesta abajo, veloz, fresca, silbante, pero apenas llega al final de la charla:

-Se hará como dices, hermano -suspira Pedro, y Arpa Inka lo abraza.

A breve explicación, respuesta clara. Así es Pedro Amarillo: decidido y solidario, amigo de Nemesio Reyes pero fiel a los suyos, callado y buen esposo. Arpa Inka le dice que Jukumari, Taruka y los demás consideraron mucho su elección como carcelero, por el estado de su mujer, Urpila. Pero, ¿elegir a otro? ¿Quién mejor que él, a quien Nemesio cree un hermano tranquilo y obediente?

-Dos compañeros lo atraparán mientras bebe en lo de la Juana, y te lo llevarán machadito y flojo. Nadie sospechará que está en tu casa, y quien lo haga no se va a preguntar por qué. Es tu amigo, ¿no?

-No -dice Pedro-. Lo fue.

-Lo detendrás toda una noche -dice Arpa Inka.

-¿Y qué haré después con él? -inquiere Pedro.

La ráfaga de viento andino se mete entre las voces, las apaga, se vuelve remolino y se va detrás de Arpa Inka, quien se despide de Pedro con una frase indeseada:

-Si se te quiere ir antes del alba, has de matarlo.

NEMESIO REYES

-Hay que andarse con cuidado, patroncito…

-Vos cumple con lo que se te ha encomendado y todo ha de ser bueno para ti -le responde don Julio Ritz Argañaraz, escupiendo el agua que acaba de sorber del río y empapándose la patriarcal barba.

-Es que no les va a gustar, patroncito -insiste Nemesio Reyes, mojándose él también la cara en la orilla-. Andan ariscos, raros. Los he visto rumoreando y callando. En algo están. La otra vez fue fácil, ahora no sé…

-La Empresa necesita más plata. Razón de sobra para mí -bufa el administrador o gerente o lo que sea Ritz Argañaraz, quien añade: -Y para vos también lo ha de ser, capanga, capataz, vigilante.

-Pero, patrón… Mire que…

-¡Bueno, cerrá el pico, pajarraco de mal agüero! ¿Qué querés, las gracias? ¿Otra vez? ¿Quién me manda a mí a darle confianza a un…? ¡Y ayudame a subir al flete, vamos, que tengo que volver a la Oficina!

Luego, ya montado y sonriendo como un padre comprensivo ante un hijo descarriado, Ritz Argañaraz extrae un billete y ordena:

-Se me va para lo de la Juana y se me manda una botellita a mi salud, ¿estamos? Tome, agarre.

Nemesio toma el billete. No es un vale: es dinero en efectivo.

-Mande, patroncito.

-¿Y qué más, indio ladino?

-Gracias, don Julio.

El capataz se queda viendo cabalgar al administrador de largo apellido hasta que éste desaparece en el maizal ancho y ajeno. Luego siente a sus espaldas un siseo como de víbora, y se da vuelta y ve a dos de los suyos con vales en las manos. Uno de ellos le dice:

-¿Un traguito, don Nemesio?

LA MUJER DE PEDRO

Apenas la conoció, le puso un sobrenombre: Urpila, o Paloma. Ella y sus padres llegaron de otra plantación, en un vagón de carga, junto a otros quince o veinte campesinos más, contratados sin casa ni plazo fijo ni elección posible. Se les hacía firmar con una cruz o poner las entintadas huellas dactilares sobre un papel ignoto, se les concedía un pedazo de tierra y materiales para levantar un rancho, y a trabajar. Era el inicio de la Deuda con la Empresa, cuyo pago solía demorarse toda una vida y pasando incluso de una generación a otra, debido a nuevos préstamos que el salario nunca llegaba a cubrir.

Por esta inversión inicial, durante el primer semestre la familia de Urpila no percibió ni un peso, ni un vale, ni un clavo extra para su rancho. La Comunidad los ayudó. Comieron de cosechas y ollas vecinas, aprendieron a sembar papa y mandioca, le rezaron al Sol y apareció Pedro, con una yunta de conejitos de Indias a reproducir y criar en la cocina.

-Acá se llaman cuys -explicó, enrojeciendo ante la madre de Urpila.

Y cada amanecer, antes de irse a los campos, les dejaba en el umbral algún choclo, pan viejo o ají picante para darle sabrosura al desayuno. Pero un día la puerta se abrió y Pedro, de rodillas, tembló frente a Urpila, sonriente y agradecida, pies pequeños, cuello largo, labios finos, ojos apenas achinados: distinta a las nativas del lugar.

Desde entonces, Pedro golpeó a la puerta, conoció al padre y aceptó algún café con uno de los bollos de grasa que solía llevarles. Y una noche sin Luna, primer paseo de los dos solos por el maizal, Urpila fingió tropezar y ambos cayeron abrazados, entre risas, y se amaron. Después, se fueron a vivir juntos para siempre.

Ella esperaba familia cuando Pedro le dijo que Nemesio Reyes, ese capataz que a veces rondaba la casa y la saludaba sin desmontar, no era trigo limpio.

-¿Qué anda pasando, Pedrito? -quiso saber Urpila, intuitiva, sin dejar de amasar y fregar.

-Nos quieren robar el agua, cholita. Quitarnos todo, todito. Las casas, la siembra, los cuys. Echarnos al cerro yermo y plantar más, y más, y más… Y bueno, hemos de hacer algo, compañera.

Ella lo mira fijamente, con ojos claramente abiertos pero muy serenos, y se limpia las manos en el delantal y espera.

-Hemos de hacer un trabajito, ¿sabes? Me lo ha encargado la Asamblea y…

-Lo que digas, lo que sea, Pedro mío.

Pedro la abraza y llora en su hombro. Ella lo conforta diciendo:

-No haya miedo, compañero.

ALLÁ EN LA CIUDAD

Solo en la Oficina, Nemesio toma un periódico y lee el titular: “Subversión”. No conoce la palabra. Más abajo, mira una foto de manifestantes con puños alzados y pancartas: “Tomas de fábrica”, “Huelga general” y un subtítulo que anuncia: “Enfrentamientos con víctimas ponen al Gobierno en situación crítica”. Esto último no le resulta muy claro, pero al menos ocurre lejos. Eso sí, ¿qué querrán decir con “Toque de queda” y “Ley marcial”? ¿Una ley nueva, tal vez?

-¿Qué hacés vos acá? -lo sorprende el Contador de la Empresa, entrando con más diarios bajo el brazo, de mal humor y traje ajado.

-Lo buscaba a don Julio…

-Ah, ¿sabés leer? -zumba el recién llegado, viendo el periódico en manos de Nemesio -. ¡Pero me cago en Dios, qué bien que te van las cosas, a vos! ¿Dónde aprendiste, Reyes? ¡No me digas que fuiste a la escuela!…

-No, me enseñó…

-¡Qué me importa quién te enseñó! -lo interrumpe el Contador, quitándole el periódico y concluyendo: -¡Fuera de acá! Y calladito la boca, ¿eh? Escuchame bien: si tu gente se entera de esto, ya sabemos a quién castigar. ¿Entendido?

-Mande, amito.

SAMKA-CANCHA

Urpila y Pedro retiran casi todo mueble u objeto de su reducido dormitorio. Sólo dejan un catre y un cajón, y en las toscas paredes se ven clavos y siluetas más claras, sombras de tiempo y polvo, ahora ausentes: un crucifijo, un cuadro o espejo chico, un pájaro con las alas extendidas, y el machete de desmalezar. No hay otras armas, y mucho menos de fuego, prohibidas por la Empresa. Eso sí, no falta una botella de pisco o chica.

El catre es para Nemesio. Si va a pasar la noche ahí, ¿para qué causarle más incomodidad? Se pondrá más nervioso e incontrolable. ¡Que chupe y duerma, pues!

El cajón es asiento de Pedro.

NEMESIO SIN MUJER

Don Julio permitió que su regordeta hija le enseñara a leer a Nemesio deletreando palabras impresas en los lomos de los libros de la Oficina: “Debe y Haber”, “Salarios y Vales”, “Correspondencia”, “Balance”, “Diario”, y también los titulares de algún periódico de la Ciudad. A Nemesio le gustaba, pero no más de lo que le gustaba ella. ¡Qué palabras ni gurí muerto! Lo mejor eran esas tetas macizas que le asomaban por el escote de dama antigua al inclinarse junto a él. Y esos ojos bien redondos, y el pelo color trigo, y el perfume ahumado, y esas piernas blancas…

Nemesio no resistió mirarla demasiado, y llegó al extremo de espiarla por el ojo de la cerradura del baño contigüo. Fue el límite de un coqueteo (de ella) que la regordeta no toleró, gritándole: “¡Indio degenerado!”… perra hambrienta que, todos lo sabían, menos su señor padre, se acostaba con un fogonero del tren y le arrastraba el ala a Pedro.

-¿No te da vergüenza, desagradecido? -agregó ella, con voz de maestra de colegio, y Nemesio empalideció.

¡Qué le iba a dar vergüenza! Lo que le daba era miedo, un miedo atroz de que ella se lo contara a don Ritz Argañaraz, miedo al castigo, miedo a perder lo poquito que lo diferenciaba de los suyos, miedo a volver a ser un simple cosechero, y capataz ya nunca más. Miedo, miedo, miedo…

Pero ella no habló: aprovechó el incidente a su antojo y, desde ese día, tuvo un sirviente propio e incondicional, tan útil para asear su caballo árabe o lustrarle las botas inglesas como para vigilarla a esa Urpila, mujer de Pedro, a la que a la regordeta le envidiaba su hombre.

A Nemesio no le fue fácil resistir sus provocaciones de patrona en celo a al echarle (ella) el aliento en la oreja, sobarle los hombros, leerle palabras raras de libros de anatomía humana o reproducción de ganado y recordarle sus deberes de espía, o ella hablaba y adiós privilegios. Por ejemplo, el pingo argentino y el látigo australiano.

LUZ, CÁMARA, ACCIÓN

1. INTRODUCCIÓN

Nemesio echado de través en el catre, espalda contra la pared, cabizbajo, botella en mano. Pedro sentado en el cajón.

Nemesio presenta un hematoma en un pómulo, consecuencia de haber intentado resistirse tras darse cuenta de que sus captores no pretendían beber con él en lo de la Juana, sino llevárselo a la fuerza al otro lado del río. No parece vivo. ¿Piensa?

Pedro no deja de mirarlo. Tiene un billete en la diestra.

Silencio, viento, hipo de Nemesio.

2. LA LUCHA

Nemesio no mira a Pedro. Tal vez para no dejar traslucir sus intenciones. Se conocen, y en estos casos una mirada puede ser toda una declaración. Entonces se pone de pie de un salto, y en otro llega hasta la puerta, en realidad apenas cortina de poncho colgante. La botella, vacía, ha quedado sobre el catre, curiosamente descartada como arma.

Pedro suelta el billete y se le tira encima. Ni una sola palabra, ninguno de los dos. Abrazo de Pedro por la espalda, codazos de Nemesio hacia atrás, forcejeo, enredo, jadeos, caída y revolcón. Nemesio pelea por su libertad. Pedro, por la de su pueblo. La lucha dura poco, o mucho, según se mire, porque Nemesio, borracho y boca abajo, no mide tiempo ni esfuerzo: Y cuando al fin cede, Pedro lo suelta y se levanta.

-¡Hijo de puta, desgraciado, malparido! -grita o gime Nemesio, pero enseguida se pone de pie, se limpia un hilo de sangre de boca o nariz y vuelve al catre muy despacio, como quien de pronto entiende quién manda ahí.

Pedro recoge el billete del suelo y le dice:

-Tomá, esto es tuyo. Ladrones, no somos.

Nemesio lo toma y, otra vez sentado, lo guarda y juguetea con la botella vacía, como dándose cuenta ahora de que es buen arma de golpe. Pedro lo observa fijamente, tranquilo, sentándose en el cajón. Nemesio mira las paredes y pregunta:

-¿Y el machete, Pedrito?

No hay respuesta.

Nemesio prosigue:

-¿Y la Urpila?

Silencio.

Nemesio continúa:

-No van a poder hacer nada, hermanito… Dejame ir y no habrás de lamentarlo… Puedo ayudarte, hablar con don Ritz… Tendrás tu recompensa…

Un leve ruido afuera, como de pies calzados o bufido equino.

Nemesio insiste, casi paternal:

-Va a pasar igual que antes, Pedrito. No van a poder… Andabas bien sin meterte en pendejadas, ¿por qué meterte ahora, con Urpila…?

-Basta, mierda -dice Pedro, en voz baja pero grave, y Nemesio se calla.

3. EL ESCOPETA LESCANO

A solas, Nemesio oye un lejano cuchicheo de hombre y mujer al otro lado de la puerta-cortina, escudriña su alrededor, abandona el catre, trata de pensar cómo escapar, busca una ventana inexistente y exclama:

-¡Al Escopeta Lescano lo mataron por boludo! ¡Por usar arma prohibida! ¡Por ir solito a reclamar lo que no es suyo! ¿Me oyen?…

Nadie le contesta y encara la cortina, pero entra Pedro y, de un empujón, lo sienta en el piso. Nemesio vuelve al catre, diciendo:

-Había que verlo echando sangre en la puerta de la Oficina… Seis días estaqueado al sol… ¿Y quién lo siguió al Escopeta, eh? Nadie, ¡si recién a la semana pudo la viuda arrastrarlo para darle sepultura, ella nomás, sin velatorio ni nada! Solito como vino, solito se fue. Con los ojos secos de querer seguir mirando… ¿Y qué hizo el Pedro, a ver?…

Mudo, Pedro saca otra botella de pisco o chicha de abajo de su cajón y se la da a Nemesio, quien le quita el corcho, bebe del pico y eructa:

-Ay, Pedrito, ¿qué está pasando, compadre? Se les ha acabado el miedo, a ustedes?

-La paciencia se nos ha acabado, no el miedo. Miedo, hay. Pero a veces el miedo pierde la paciencia -dice Pedro.

-Solitooo… -molesta Nemesio.

-Al Escopeta se le acabó la paciencia y se mandó solito, sí, pero ahora… -se interrumpe Pedro.

-¿“Ahora”, qué? ¡Contá, hermano!…

-Ahora todos somos el Escopeta Lescano.

-¿“Todos”? ¡No me digas! ¡Pero vea que macanea lindo, usté! “Algunos”, dirás. Como después del Escopeta. Pocos, desarmados ¡y muertos “todos”! -desestima Nemesio, riéndose hasta perder la risa frente a la seriedad de Pedro, quien finalmente agrega:

-Vez primera será que marchemos todos juntos a la Oficina, y no al maizal. Vez primera será que entremos sin escuchar: “¡Pidan permiso, indios de mierda!”…

Nemesio bebe del pico, tose, niega con la cabeza, dice:

-¡No, no!… ¿Hoy?… ¡A la empresa no le va a gustar!… ¡Tienen la sangre caliente, están enfermos!… ¿Y yo?… ¿Por eso estoy acá?…

Nemesio no obtiene respuesta, bebe de más, respira mal.

-Primera vez que naaadie les avise, Nemesito -concede Pedro-. Algo hemos aprendido, los indios de mierda: los patrones se hacen fuertes hablando entre ellos. Nosotros, también.

-Pero, ¿hoy? -repite Nemesio-. ¿Hoy?

4. EL MIEDO

-¿Me han de matar, amigo? -murmra Nemesio, acentuando esta última palabra para molestar a Pedro, que bien sabe que un capataz y un cosechero no pueden ser amigos.

-Yo digo… paciencia -dice Pedro, muy lentamente, como si de pronto jugara con los nervios del prisionero-. Y digo… bueno, no sé, a lo mejor sí, a lo mejor no… Depende quién gane, digo… Hay otras muertes dando vueltas por ahí… y la tuya puede andar esperando… No te preocupes… Más seguro es estarte aquí, quietito, que por ahí como perro ladrador, como ánima cuentera, como…

-¡Yo no fui, Pedro! ¡Te lo juro!… -solloza Nemesio.

-“¡Cuidado, amitos, que a la indiada se le acabó la paciencia y esta noche se vienen todos a la Oficina, y a los trenes, y a las casas buenas! ¡Y no para pedir aumentos ni vales, patroncitos!” -declama Pedro, como imitando la voz de Nemesio o vaya a saber quién.

-¿Qué van a hacer? -susurra Nemesio, y escruta las paredes y la puerta-poncho, y frunce el ceño, y bebe, y se calla.

Pedro se ha sentado y parado varias veces. Ahora se sienta y dice, con calma y franqueza:

-Una lástima… Si no fuera porque se te fue la paciencia atrás de mejor paga, dos más seríamos rumbo a la Oficina… Dos son mucho… Hubiera estado lindo que lo vieras, que lo viéramos juntos… Como cuando chicos… Y acá estamos los dos…

5. EN OTROS LADOS

-No es cosa mía, nomás. Pensá un poco -dice Nemesio, en tono persuasivo, casi amable-. Vea, Pedrito, compadre, no le haga caso a esos descarriados, que ni leer saben. Usted vale más que ellos, es mi amigo, ¡no está solo! Si le hablo a don Julio, seguro que él…

-En la Ciudad se pelea -lo interrumpe Pedro, tranquilo-. Los mineros, los maestros, los puesteros, los estudiantes, todos andan pensando y haciendo lo que nosotros.

Nemesio minimiza:

-¡Huevadas, puras huevadas! ¡Revoltijos de blanquitos! ¡Cosas de ellos, nomás! ¡Nada que nos importe a nosotros! ¡Y la tropa ahí mismo los para!

-Puede -dice Pedro.

-Garrote -amenaza Nemesio, botella en alto, y Pedro saca el machete de abajo del cajón.

Nemesio lo mira, sonríe, bebe, hipa y sigue:

-Garrote y bala, y ahí quedan los descarriados… solitos, cagaditos, muertitos…

-Puede -dice Pedro-. Pero no toda es tropa de patrones.

-Igual se vendrán -insiste el capanga-, como siempre.

-No todos, que ya algunos se quedaron mirando para otro lado. También hay tropa pobre… casi como nosotros. Y tropa de gringos que, sin a quien mandar al frente, pronto se han de volver a su país.

-¿También sabes leer? -parpadea Nemesio.

Silencio con grillos. Gritos minúsculos, balazos lejanos.

Y CONTINÚA…

Post scriptum septiembre 2011.

Este es el primer relato literario, todavía no transformado en guión cinematográfico ni en posterior libreto teatral, ambos lamentablemente perdidos, que pergeñamos con Jorge entre marzo y mayo de 1975 en Miramar. Como se observa, no cumple con las normativas del texto dividido en imagen y sonido, propio del texto fílmico, ni con la previa anotación del nombre del personaje y luego su parlamento, típico del texto escénico. Por lo demás, se reproduce acá solamente un fragmento, aluvional y desordenado, gestado para contar con una base argumental de arranque, cuyo original completo abarca más 30 folios en tamaño oficio a doble espacio, y numerosos apuntes al margen. Sirva, no obstante, para dar una idea de la magnitud de la película nunca rodada por Jorge, y de la pieza que en el verano de 1975-76 estrenó, con su troupe de la Comedia Marplatense, el director Gregorio Nachman en el II Festival Internacional de Sáo Paulo, invitada luego a su par de Caracas, países del Este europeo y el Cervantes y el San Martín porteños. Cabe, por último, advertir que el tema, propuesto por Jorge y por mí desarrollado, contiene ya esa dicotomía raigal, e insistente en casi todos sus filmes, de dos hombres en pugna o camaradas o cómplices o acaso, en el fondo, un solo ser en despliegue bifronte. Enigmas de artista que la realidad puede refrendar o no, pero que indudablemente hablan de su creatividad y, en fin, de su vida.

Raúl García Luna.

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Discepolianas

Discepolianas de este siglo.
“NO TE CANTO BUENOS AIRES”

García Luna, Raúl .  1a. ed. Buenos Aires: Aurelia Rivera, 2013. 78 p. ; 21×12 cm

Traducción al inglés por Andrew Graham-Yooll.

ISBN: 978-987-1294-45-9

Tapa / Contratapa

Retiraciones de tapa & contratapas

Disponible en las siguientes Librerías:

-CÚSPIDE

-LOSADA

-LIBRERÍAS SANTA FE

-CRACK UP

-GALERNA 

___________________________

“No te canto, Buenos Aires” 

DISCEPOLIANAS

de este siglo

1

No te canto, Buenos Aires,

porque vos te cantás sola:

puerto, borde, Casablanca, eclipse,

luna y misterio,

avestruz y ábrete Sésamo,

paisito del Siempre Quizá,

fueye que rezonga,

percanta que me amuraste,

amor ausente aunque estés acá.

Porque sos, Reina del Plata,

dulce y cruel como la mina imposible,

más Malena que ninguna,

más lejana que María,

más casquivana que Ivette.

Pero sos, también, Gricel.

Por eso ya no parís tangos,

que no te vengan con versos.

Che, dejenlán de joder.

“I sing not to you, Buenos Aires”

DISCEPOLIANAS

a poem for this century

 1

 I sing not to you, Buenos Aires,

because you sing to yourself,

Port, fringe, Casablanca, eclipse,

moon and mystery,

ostrich and Open Sesame,

tiny nation of Maybe Perhaps,

squeezebox groaning,

lover who left me,

absent love even if close by.

You are, after all, Queen of the Plate,

as sweet and as cruel as the impossible woman,

more Malena than any,

further than María,

flightier than Ivette.

But you are also Gricel.

Hence you breed tangos no more,

unless they come in rhyme.

Che, stop messing about.

*

So as to look like no other,

and still let it not be noticed,

you dress up as yourself,

Sor Buenos Aires.

And fill up with “porteños”

who know nothing of the Widest River

or of the Longest Street.

They smell of far off hills, of peet and TV,

of Official Gazette,

of I beat you because I love,

of distance and defeat.

Are they Argentines,

My Queen?

 


Discepolianas en Radio Ciudad

Esta tarde (de 15 a 17) estuve en Radio Ciudad, donde me entrevistaron largo sobre muchos temas, y uno de los cuatro conductores leyó un pasaje de “Discepolianas”, pidiéndome luego que yo lo lea en inglés.  El pasaje fue aplaudido por los presentes (incluido mi hijo Matías, en su primera visita a un estudio  de radio). Abrazos. 

Andrew Graham-Yooll, sábado 24/10/15.

Discepolianas, modernidad y tradición

En esta descomunal y casi fantástica elaboración lingüística de Raúl García Luna, hecha a partir de nuestro argot, el lunfardo, y del legado del tango, y en especial del de uno de sus filósofos y poetas mayores, Enrique Santos Discépolo, nada es mezcla o desconcierto, “cambalache”, sino un segundo orden, un reacomodamiento de los signos para nuestros contemporáneos, en el que aquéllos se resignifican, dando cuenta de la nueva realidad. En el caso de las Discepolianas, estamos ante un libro necesario, para hablarse, ahora, en Buenos Aires. No por una modernidad a ultranza, sino también por respeto del pasado. Doris Lessing ha subrayado el valor de los libros en el trabajo de otros premios Nobel: “Para escribir, para crear literatura, debe existir una estrecha relación con las bibliotecas, con los libros, con la Tradición”.

Mario Goloboff, 2012.

A la Luna de Raúl

Raúl García Luna califica de “imperdonable glosa” a su Oda al revés, a esta cruda Elegía binaria. Mueve a pensar que fue un pertinaz dolor acumulado el que lo emplazó una medianoche a propasarse y abusar de Buenos Aires (¿junto a cuál cementerio fue?). Entre lo melifluo y la sevicia, medio fiel, medio en falsete, avanzó en erótica diatriba hasta entrarle de coté y, tras envaselinarla con dulce de leche, sorprenderla con un ramo de ortigas.

Como aquella vez Discepolín, como ésta Luna, la víctima fue atacada con cuchillitos de escribir. Puntilloso uno, fluyente el otro, ambos adorándola y repudiándola a la vez, como obliga toda pasión que, por extrema, enloquece a dos puntas.

“Discepolianas” o “Lunerías”, como se quiera, es un poema de amor a nuestra Primera Casa Pública. No otra cosa que un quilombo es una ciudad. Y muy preciso maxiquilombo la reputísima, antropófaga, bucanera y aduanísima Buenos Aires.

Y en algunos tramos del poema azucara, generoso, para que Buenos Aires no deje de gemir de placer. Su piedad necesita un espacio preparatorio para arribar a un simétrico placer y entonces sí, a la mata callando, inferirle re-a-ma-ble-men-te, 34 puñaladas.

Esteban Peicovich, 2012.

Coraje e intensidad.

El tango no propone una respuesta ambigua, acomodaticia, neutra, a los dilemas existenciales. El tango es desconsuelo, denuncia, subjetividad desgarrada por el dolor sentimental o las demencias del siglo. Que un poeta se tome de esta fatalidad para instalar su visión de sí mismo, de los demás y del mundo implica, en primer lugar, coraje y, luego, una decisión desasida de la tolerancia viscosa de la pulcritud contemporánea.

Para García Luna -como para Discépolo- el bien es el bien y el mal es el mal, el dolor no se amortigua con el reblandecimiento del demonio pasional y el chiquero administrativo de la sociedad capitalista no admite -en el mestizaje poético García Luna/Discépolo- la coima reglamentaria del vividor ni la resignación del paciente anestesiado.

Libro intenso, mortífero, implacable. Como en los tangos de Discépolo, los poemas de García Luna no son aptos para la tilinguería mundana ni, mucho menos, para la pacatería intelectual.

Luis Osvaldo Tedesco. Poeta y Editor. (1.000 c.).

DISCEPOLIANAS

Apuntes

            La primera versión de estas lúdicas Discepolianas, inspiradas en la curiosidad de imaginar qué y cómo le escribiría un “dark” Discépolo a la Buenos Aires del año 2000 y pico, fue enviada a España en 1994, como parte de un trabajo a cuatro manos entre dos fotógrafos y dos escritores, que se llamó “Reflejos de dos ciudades” y se expuso en abril en la regia Sala Mariana Pineda granadina, en el marco del notable Festival Internacional de Tango que cada año organiza allá el cordobés argentino Horacio “Tato” Rébora. Cabe agregar que por aquellos días se “hermanaron” Granada y Buenos Aires, vía ritual público con un “sacerdote” agnóstico: don Rafael Alberti, groso vate capaz de embucharse una docena de huevos fritos y luego hablar de minas o filosofía como si pasara un carro.

            La idea fue que un fotógrafo y un poeta hispanos (los muy laureados Antonio Arabesco y Luis García Montero, respectivamente) y unos pares argentinos (el cineasta Oscar Plasencia y yo, que soy narrador) captaran imágenes de sus propios ámbitos “como si fueran dos notas de una misma melodía”, fundamentándolo así en el catálogo de la muestra: “De Granada partieron muchos hacia la Reina del Plata. Mezclaron el cante jondo con el lamento del tango. Aprendieron el corte de una milonga con el vuelo de una sevillana. Y el tiempo pasó, y las ciudades se transformaron en sombras de lo que un día fueron”.

            Los diarios andaluces (y no tanto) se hicieron eco. “Magnífica tarea multidisciplinar en una gran interpretación del carácter total del hecho artístico, el idioma universal de un sentimiento trágico de la existencia”, exageró el Ideal. “Los cuatro poetas de la imagen y la palabra han conseguido hacernos sentir que sólo hay una ciudad, y que está viva”, contradijo El Mundo, destacando “sobre todo, los textos que acompañan a las fotografías”. Otros medios gráficos y la tevé nacional ibérica divulgaron que la muestra viajaría a La Habana y a Buenos Aires, más “el proyecto de editar un libro con las fotos de ambas ciudades y los textos de los dos poetas”, que no salió.

            Para otra versión local, actualizada y parcial, mis Discepolianas fueron corregidas, e incluso totalmente rehechas, durante y después de las elecciones argentinas de 1995. Por lo que, en rigor de verdad, podían considerarse inéditas, tanto acá como en otro “paraíso”.

            Aclaración: de ninguna manera pretendieron ser poemas, como tampoco quisieron serlo las letras de tango, digan lo que digan los académicos de escritorio. Que distintas son la canción, la prosa poética y la poesía, y cada género reclama, con justicia, su identidad y su mérito. No es el caso de García Lorca pariendo un Cancionero.

            Para cerrar esa virginal etapa, vaya mi retrasado agradecimiento al amigazo Oscar, sin cuya intervención las Discepolianas no existirían. Porque fue él quien me propuso “hacer algo de ocasión por Buenos Aires” y a quien yo, rockero y ajeno a la lírica, le respondí: “¿Estás loco, vos? ¿Quién te creés que soy, Discepolín?”. Es insólito lo que pueden la ironía y una súbita ocurrencia: apenas colgué el teléfono, pergeñé la primera de mis diez irreverentes Discepolianas. Y pronto todas volaron a Granada, cerrando el primer círculo de su extemporánea progenie y acaso imperdonable difusión. Hay textos que uno siente “de entrecasa” y, al decir de un Gusmán o un Blaisten, los narradores reverenciamos a los poetas, tal vez de más. Pudor, que le dicen, ante la palabra en su más alto escaño de depuración y expresividad.

            El caso es que fotos y textos se expusieron en Granada convertidos en gigantografías colgadas de elevadas paredes (mis estrofas, impresas en enormes “sábanas” de papel, fueron “curadas” por el nunca bien ponderado Miguel Mateos, buen amigo y alfil de Rébora), mientras el bandoneón del “troesma” Néstor Marconi subrayaba en vivo nuestras sabrosas raíces rioplatenses.

            Ahora corresponde al lector argentino (y no tanto) juzgar este tercer resultado, que quizá no sea el último. ¿O no vivimos en un país donde siempre es posible desmentir lo perpetrado? Por eso y entretanto, como dirían Beba Bidart y Virulazo: a mí, ¿quién me quita lo bailado?

            Máxime “bailando” esta vez con don Andrew Graham-Yooll, periodista y poeta “british” cuya obra me impulsó a rescatar las Discepolianas para armar una edición bilingüe. Exótico desafío que me obligó a releer con otros ojos, y sólo en leve parte retocar, esta decena de “versos” que parecen escritos para estos días, post triunfo electoral de Mauricio Macri en la Ciudad y de Cristina Fernández de Kirchner en la República. Y que Arnaldo Goenaga “bautizó” publicando un par en su mensuario ABC (Almagro, Boedo, Caballito), vía noble intercesión de “sir” Andrew. Flor de laburo para éste como “trasladador” al inglés (se niega a que lo llamen “traductor”), considerando que estas “glosas porteñas” (bajo mirada provinciana, quede claro) remiten a letras de tango y a voces lunfardas que muchas veces usamos sin recordar qué significan.

            Porque el tiempo pasa y la palabra queda. ¿O no?

            Gracias por leer.

Raúl García Luna. Buenos Aires, 2012.

 DISCEPOLIANAS

Endnotes

             The first version of these passages, intended as an entertainment and as an attempt to imagine how Enrique Santos Discépolo might have written in the year 2000 and since, was sent to Spain in 1994. An eight hands exercise that involved two photographers and two writers, it was titled “Reflections of two Cities” and as such was exhibited in April that year at the Sala Mariana Pineda, in Granada, during and part of the International Festival of Tango organized by the Cordoban (from Argentina) Horacio “Tato” Rébora. For a few days Granada and Buenos Aires were twinned, under the direction of the “high priest” of poetry, an agnostic, Rafael Alberti, great troubadour capable of gulping a dozen fried eggs and then include discussion of women or philosophy in his menu.

            The idea at the time was to join a photographer and a poet from Spain (the prize-winning Antonio Arabesco and Luis García Montero) with peers from Argentina (filmmaker Oscar Plasencia and self, as writer) and have them create scenes as if they were “two notes in the same tune”.  The concept was based on the thought that, “from Granada many left to go to the Queen of the Plate. They mixed the cante jondo with tango’s lament. They learned to combine the pace of the milonga with the flight of the sevillana. Time went by, and the cities became shadows of what they once were.”

            Andaluzian newspapers (some) took up the idea. “A wonderful exercise in multiple disciplines producing an overall interpretation of an artistic fact, the universal language of a tragic sense of existence,” the Ideal exaggerated.  “The four poets of the image and the word have managed to make us feel as one city, and that it is alive,” countered El Mundo, underlining “above all, the texts that accompany the photographs”. Other publications and Spanish television announced that the exhibition would travel to Havana and Buenos Aires, and that “the components would be published as a book with the photos of both cities and the writings of both poets.”  That did not happen.

            The new version, partly updated, of Discepolianas were corrected, some rewritten, before and after the elections in Argentina in 1995. Hence they can be considered unpublished, here and anywhere.

            Note, at no time was this exercise thought to be poetry, just as happened with the lyrics of the tango, whatever the academics wish to say.  How different are the song, poetic prose, and poetry, and each genre demands, justly, its own identity and merit. The Cancionero of Federico García Lorca (1898-1936) might be excluded.

            Closing that virginal first stage, I would like to belatedly thank my friend Oscar Plasencia, without whom the Discepolianas would not exist. He was the one who suggested we “do something for Buenos Aires” and I, uncouth outsider, asked if he was mad, “Who d’you think I am, Discepolín?”. Amazing what irony and a flash of light can produce: within minutes of putting down the phone I had written the first of my ten Discepolianas. And soon they flew to Granada, closing the first stage of their development and unpardonable distribution.  There are texts one thinks of as “belonging” and, in the words of authors Luis Gusmán or Isidoro Blaisten (1933-2004), writers are in awe of poets, perhaps too much.  It is called embarrassment, in face of the highest stage of purity and expression.

            As happened, the photographs and texts were exhibited in Granada as large scale reproductions hung on high walls (my lines were printed on huge sheets of paper and were curated by the never fully acknowledged Miguel Mateos, good friend and aide of Horacio Rébora), the masterly bandoneon of Néstor Marconi underlined live our  roots in the River Plate.

            Now the reader in Buenos Aires, and others, must judge this third stage, which may have no follow-up as we live in a country where we can deny everything that may have happened. But, in the words of Beba Bidart and Virulazo, “who can take that away from me”.

            This time the “dance” is with Andrew Graham-Yooll, OBE, journalist and “Argentine-Scottish” poet whose writings encouraged me to recover the filed Discepolianas and produce a bilingual version.  This exotic challenge forced me to reread from a different angle and lightly “retouch” these ten “verses” which seem written for these days, after the July 2011 election of Mauricio Macri as mayor of Buenos Aires and the October 2011 reelection of President Cristina Kirchner. Arnaldo Goenaga christened this experience by publishing parts in his monthly ABC (Almagro, Boedo, Caballito) newspaper, following the friendly intervention of Andrew Graham-Yooll. Some job he had “transfering” into English (he does not like to be called a “translator”), considering these provincial passages (with a provincial glance) bring in tango lyrics and slang words that are often used without knowledge of meaning.

            Time passes and the word remains, or does it?

            Thanks for reading.

Raúl García Luna. Buenos Aires, 2012.

PREFACIO

Casi como ninguna, Buenos Aires es una ciudad con música propia, el tango, un incomparable cántico urbano, cuya riqueza es referente, de uso político, filosófico o en el más simple, en conversaciones.

Y Discepolianas es un canto y homenaje moderno a Buenos Aires, es la descripción e historia de la ciudad, el amor y el rechazo sentidos en la gran, hostil y adorable expansión que vio nacer y morir a Discépolo. Esta interpretación del hombre y la ciudad está escrita en líneas generales, como quizá el poeta Enrique Santos Discépolo (1901-1951) hubiera compuesto hoy una actualización de su más conocida letra, Cambalache (1934), siendo palabra y adjetivo para identificar un bazar o una tienda en desorden, o sus casi sórdidas celebraciones tangueras, como lo son Uno (1943) y Cafetín de Buenos Aires (1948).

“Discepolín” logró imponer una sonora voz para reflejar la falta de comprensión de una existencia absurda, la ciudad como “cosa” viviente. Discépolo sigue siendo un nombre de primera línea en la historia de la música popular argentina, poeta, compositor, actor, director, sociólogo callejero, todas estas ocupaciones que la ciudad impone a sus nativos en grandes dosis, a lo que debe agregarse una buena medida de astucia, que es lo que carga todo residente de la selva urbana.

El narrador Raúl García Luna (1948) declara no ser poeta, que este tango extendido no es poesía, porque si bien se nutre de la ciudad también toma de numerosos escritores y compositores, y de todos ellos flota un aire en el trasfondo de estas líneas. De José María Contursi a Horacio Ferrer, incluyendo a Alfredo Le Pera y Homero Manzi, los hermanos Expósito y otros grandes, hasta hacer presentes a compositores y músicos del llamado “rock nacional”, como por ejemplo Luis Alberto Spinetta. Hasta esta casta nueva parece deberle algo al tango.

Más que una música, una canción o un baile, el tango es una tajada de vida, y la idea de recrear su ambiente en una larga crónica es parte del desafío: no ver sólo cómo envejece el tango, sino como sobrevive y se reinventa.

García Luna supone que el lector local algo sabe de tango (ver sus Notas al final de este libro), pero si él o ella son forasteros con información limitada, querrán saber más de su historia y desarrollo, los actores, las tragedias y los triunfos. De algún modo, esta pieza es una reintroducción al género en tiempos presentes.

Este libro nació como aporte austral a “una historia de dos ciudades”, una en la antigua Granada, la otra, la más reciente Buenos Aires. Por lo tanto, es una máquina del tiempo y en el arte y la literatura del mundo, reconociendo la influencia en el Río de la Plata de obras como las de Charles Dickens y William Shakespeare, tanto como de voces más recientes como aquella de Walt Whitman y, naturalmente, de nuestro propio Jorge Luis Borges.

La idea de una experiencia bilingüe se inspiró en la tentación de ver como el argot de la región, el “lunfardo” podía sentirse en inglés.

Gracias por leer. Esperamos que lo disfruten.

Andrew Graham-Yooll, Barracas, Buenos Aires, 2012.

PREFACE

Like no other, Buenos Aires is a city with its own music, the tango, an unmatchable urban chant, its richness used for reference, politics, philosophy and mere wisecracks in conversation.

And Discepolianas is a modern-day song and tribute to Buenos   Aires, the description and a story of the city, the love and rejection felt in the great, hostile and lovable sprawl that saw Discépolo born and die. This interpretation of man and city is written along the lines that the poet Enrique Santos Discépolo (1901-1951) just might have composed today as a follow-up to his best known lyrics, Cambalache (1934), the word being a noun and adjective that identifies a ramshackle bazaar or exchange, or in his near sordid tango celebrations such as One (1943) and Little Café of Buenos Aires (1948).

What “Discepolín” did was to use a strong poetic voice to depict the lack of understanding of an absurd existence, the city as a living “thing”. Discépolo remains a leading name in the history of popular music in Argentina, poet, actor, director and street sociologist of sorts, all occupations and knowledge that the city requires of its natives in huge doses, to which must be added a good measure shrewdness innate to any resident in the urban jungle.

Narrator Raúl García Luna (1948) argues that he is not a poet and this extended tango is not a poem because while it draws on the city it also takes from many writers and composers, an air of all of them floating in the background of these lines.  From José María Contursi to Horacio Ferrer, taking in Alfredo Le Pera and Homero Manzi, the Expósito brothers and other greats, even including composers and musicians of the so-called  “national rock”, such as Luis Alberto Spinetta. Even this new breed always appears to owe something to tango.

More than just a music, a song, or a dance, the tango is a slice of life, and the idea of recreating its atmosphere in one long(ish) tale is part of the challenge to see not just how tango ages, but how it survives and reinvents itself.

García Luna assumes the reader, if local, knows something about tango (see Notes at the end of the book), and if he or she is an outsider with limited information they will be keen to know more about its history, development, its people, tragedies and triumphs. In many ways, this is an Introduction to the genre in current times.

This book was born as the southern component of “ a tale of two cities”, one in ancient Granada, the other, the more recent Buenos Aires. Hence it is a study of travel in time and in the art and literature of the world, acknowledging the influence in the River Plate of such works as those of Charles Dickens and William Shakespeare, as well as more recent voices as that of Walt Whitman and our own Jorge Luis Borges, of course.

The idea of a bilingual experience was inspired by the temptation to see how local slang, the region’s argot, the “lunfardo” could be made to sound in English.

Thank you for reading, and hopefully, you will enjoy.

Andrew Graham-Yooll,  Barracas, Buenos Aires, 2012.

Para bajar el audio de las discepolianas abra el siguiente vínculo:

https://www.dropbox.com/s/h2cpdu3heayukqy/II%20Discepolianas%20Voz%20Ra%C3%BAl%20Garc%C3%ADa%20Luna.mp3

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