Bajamar

Bajamar. La novela del Pueblo. 1a. ed. Raúl García Luna. Buenos Aires: Torres Aguero Editor. 1988. 197 p. 20 x 14 cm. – Premio Fondo Nacional de las Artes 1987. 

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Se recomienda ver “Bajamar” -serie de culto- dirigida por Fernando Spiner, basada en la novela de Raúl García Luna, desde el 5 de julio de 2013 por INCAA TV. Este policial recibió el Premio Fondo Nacional de las Artes y ganó un Premio Martín Fierro.

Ver noticia:http://www.elcomercial.com.ar/index.php?option=com_telam&view=deauno&idnota=296263&Itemid=116

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Bajamar, la costa del silencio. Programación del INCAA TV.

http://www.incaatv.gov.ar/programacion/bajamar-capitulo-1/

Click para agrandar

Bajamar en el INCAA TV.

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Nota in progress / Preguntas del diario Perfil a García Luna, y sus respuestas / 20 de junio de 2013.

Bajamar. 

-¿Cuál es la génesis de Bajamar? Un hecho policial, en un lugar lejano, una galería de personajes que ocupan los roles funcionales y característicos de una comunidad pequeña, hechos que los interrelacionan y relaciones de todo tipo: amistades, romances, engaños, mentiras, etc.

-Bien dicho, y para qué redundar. La condición humana, vista por un narrador. En cuanto a la inspiración literaria, Fuenteovejuna y La fuerza bruta (o De hombres y ratones), de John Steinbeck. Los personajes centrales de Bajamar son Bacho y Caspa, un ex marino y un tonto, dos marginales que viven en una casilla en la playa y descubren el cadáver de un viejo vecino aparentemente ahogado o asesinado. Tal el verdadero comienzo, que me contó Jorge, uno de mis hermanos de Miramar. Esta es la génesis real o el gatillo conmovedor que me impulsó a indagar el entorno de un crimen irresuelto, como tantos hay en este mundo, salvo en Wallander y demás series policiales que estimo y venero.

-¿Bajamar cristaliza un lugar puntual o todo es una construcción y podría tratarse de varios lugares?

-No hay construcción. Cualquier lugar es “la escena del crimen”. Puede pasar, y pasa, en cualquier parte. Ejemplo: el asesinato de Ángeles. Un basural, un edificio, un portero, un “fui yo” ¿o no?: el crimen siempre jibariza la realidad, volviéndola pequeña, pueblerina y universal a la vez.

-¿Qué se cocina en un pueblo que no suceda o no pueda ser narrado de igual modo en la gran ciudad? Literariamente, ¿qué te ofrece un lugar chico, un pueblo, que no te da la ciudad? ¿La gente se vincula de otro modo? ¿Hay otros lazos, otras relaciones? ¿Hay diferencias entre un pueblo cualquiera y uno que en vive del turismo?

-Un lugar chico es como un tubo de ensayo. En eso, da igual un barrio que un pueblo. Todo está más expuesto, aunque se lo quiera ocultar. El chisme es pan cotidiano, fuente de información confidencial no verificada, pasión de cualquier argentino. Queda claro en mi libro Cangrejos y también en mi flamante Dos de miedo, que se desarrollan en Miramar. La diferencia entre un pueblo turístico y otro que no lo es reside en que el primero depende de los forasteros, y esto le da un touch de genuflexión pecuniario-cultural muy parecido al de cierta Argentina de alta alcurnia que tiende a creer que lo parisino o lo neoyorquino es mejor que lo propio.

No parece abundar, en la novela policial argentina, un escenario semejante al de Bajamar. Quiero decir, no sólo el pueblo pequeño, sino el pueblo-balneario. Pienso en Blanco nocturno, de Piglia, en la provincia bonaerense, y en la muerte de un extranjero… Pienso en Cámara Gesell, de Saccomano, muy cercana a la tuya por el tipo de escenario, pero sin ser estrictamente policial… ¿Otras que retengas en la memoria? ¿O que hayas consultado en su momento? ¿Qué autores (no sólo argentinos: en general) te han dado elementos para el proceso de escritura de Bajamar? ¿El policial es un género que te cautivó siempre?

-Como dijo Vicente Battista en el prólogo de mi Cangrejos, vivimos a espaldas del río y del mar, y escasean los autores que hagan del océano su horizonte ficcional. Otra zoncera argentina. Recuerdo Arena en los zapatos, de Sasturain (posterior a Bajamar) y aquella novela infanto-criminal de Bioy y Ocampo en el Hotel Ostende, Los que aman odian. Dije que el espíritu de Fuenteovejuna, al derecho o al revés, prefiguró a Bajamar, y digo que Hammett y Chandler y demás no me fueron ajenos. Pero ellos no me dieron elementos para la escritura de Bajamar. Eso tuve que resolverlo solo, embriagado por los aires faulknerianos de Palmera salvajes y la pluma genial de Graham Greene en cualquiera de sus relatos. De Ricardo Piglia siempre admiré su alto empleo de un idioma bien de acá, y sin fronteras. En cuanto a mí, ni siquiera en mi novela El asesino piadoso (protagonizada por un cana que investiga un caso policial) tuve la sagacidad de esos detectives que todo lo resuelven. El género negro es una excusa para narrar los alrededores, las versiones, los bordes del enigma.

-Pienso también en Peyton place, en Melrose place, series de TV norteamericanas que, según muchos, fueron pioneras en plantear conflictos entre personajes dentro de un lugar pequeño. ¿Las habías visto? ¿Las conocías?

-Ni pioneras ni un carajo. Desde los antiguos griegos hasta los culebrones de hoy, la aparición de uno o más cadáveres y la reacción de su entorno social han dado lugar a ese subgénero mal llamado policial, ya que a veces no interviene ni un maldito policía. Pensar en Poe, en Holmes, en Agatha Christie, en Mike Hammer, en Wallander mismo (que es cana): ¿qué es el delito común en literatura, sino un desafío intelectual medio morboso y, por cierto, entretenido? Y conocer y ver, conozco y vi, y veo y leo, casi todo lo referido al tema, que me fascina.

-¿Te resulta odiosa la comparación con Twin Peaks, ya que Bajamar es anterior, y también porque el tono es muy diferente? La serie de Lynch tiene un registro cínico que va hasta lo bizarro, y no se percibe ese matiz en Bajamar.

-Las comparaciones son odiosas. No sólo mi novela Bajamar es muy anterior a Twin Peaks, sino que me molestó que, cuando Fernando Spiner me propuso escribir un guión cinematográfico (en principio, era un texto para película), medio mundo anduviese como atolondrado por la “genialidad” de Lynch, un capo en Terciopelo azul, pero pobre Laura Palmer y ese fantástico enano que al final (o no-final) de Twin Peaks bailotea jugando a que la ilusión sustituye a la verdad. Si hubiese sido una serie local, la habríamos mandado a la mierda. Bizarro, las pelotas. Bizarro es que la venalidad no sea castigada, y todos contentos.

-Si tu lugar de origen fuese otro, y no Miramar, ¿hubieras contado otra historia?

-No creo. Y más te digo: no por nada Spiner la filmó en Villa Gesell, su costa natal.

-Cuando la novela salió, ¿hubo alguna reacción adversa por parte de la comunidad de Miramar?¿Alguien se enojó o pensó que semejante historia podría “manchar” la imagen del pueblo-balneario?

-Lo boludos que somos quedó demostrado en la presentación de Bajamar-libro cuando Miramar cumplía cien años, al día siguiente de que el presidente Alfonsín homenajeara al por ese entonces “más joven intendente” de su mandato. Somos cholulos de toda cholulez, y Bajamar fue un orgullo para mis coterráneos, muchos de los cuales se veían a sí mismos en la oscura trama. Nada que agregar.

-¿Por qué volviste a las raíces de Bajamar en varias oportunidades? De Cangrejos, me comentaste que hay otra versión “sin cortes”, manuscrita y “secreta”. ¿Qué hay en esta historia que no se cierra en vos?

-Hay, amigo, misterio…

Ver Trailer de la Serie: http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=8P6Xmb-suFI

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2 comentarios

Archivado bajo Literatura Argentina, Periodismo

2 Respuestas a “Bajamar

  1. sre

    ¿Muy anterior? 2 años. Y seguro Twin Peaks contó con una preproducción de la puta madre, de 2 años o incluso mucho más.. Así que no me atrevería a decir a la ligera que el libro es tan anterior.

    Y en todo caso la comparación es porque la adaptación es bastante más de 2 años posterior ¿No?

    • Sr. SRE: suponemos que se refiere usted a la miniserie “Bajamar, la costa del silencio”, de Fernando Spiner, que en 1996 salió por Canal 9 y al año siguiente ganó un Premio Martín Fierro. Si gusta ampliar sus conceptos, podríamos polemizar mejor. Entretanto, recuerde que “Bajamar, la novela del pueblo”, base del guión televisivo, data de 1987 y en 1988 fue Premio Fondo Nacional de las Artes. Lejos de “Twin Peaks” y sin deudas con Laura Palmer, a la que aún amamos, a pesar de David Lynch. Además, la aparición de un cadáver en la orilla, eso de tirarle un muerto a quien sea, no es novedad: sucede desde los antiguos griegos y/o las mafias hasta nuestros días. Ergo, es un clásico sin dueño, típico de todo comienzo de policial negro, ¿no cree? Un abrazo y sigámosla, si le parece. Atte: RGL, 1/10/15.

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