Poesía

 Esa pesadilla…

Las hojas de los árboles se agitan,
¿por qué, si no hay viento?

El cielo, que era celeste,
¿se ha puesto marrón?

¿Dónde están las aves, las hormigas?

¿Se vuelven polvo las aguas?

Las piedras, ¿respiran?

Esto que me moja la cabeza,
¿es lluvia u orín?

¿Qué siseo recorre la Tierra
despedazando el silencio?

¿Suenan tambores ingrávidos
en los cerros derrumbados?

¿Dónde está el pasto, el cemento, el sol?

Si ya no hay ciudades ni aldeas ni casas
ni personas ni perro que me ladre,
¿quién oirá mis alaridos?

Sin ojos ni manos ni dos piernas,
¿qué me empuja hacia la ventana rota?

Estoy soñando, me digo, dormido,
y despierto, y salgo a la calle,
pero ya no hay calle.

Las hojas de los árboles…

© RGL, 19/9/17.

 


ROCK

jazzman al carbón

pintó blues de colores

sin amo ni piel

 

un pelirrojo

blanqueó el lamento

y nació el rock

 

un vagabundo

silbó bajo un puente

el nuevo rumor

 

un beatle pidió

una oportunidad

para no morir

 

un stone le puso

freno al impúdico

tiempo perdido

 

un cantor del sur

electrizó su viola

y rifó un riff

 

Charly García

fue en años de plomo

nuestro plomero

 

hubo un tiempo

que fue hermoso, pero

ya no es oso


A papá mono

inimputable
el mono con navaja
se corta solo

mayordomo sos
de un mono más mono
en alta rama

aunque te vistas
de seda y sonrías
mono te quedas

mono de feria
harás tus monerías
sin liana ni red

serás lo que sos
rey mono de los monos
nunca de tigres

RGL, diciembre 2015.


ARDE VIDELA

No estás vivo ni muerto
Sos una entidad
Un desaparecido

Ya te encontraremos
Pequeño hueso

Para condenarte y verte
Cagar fuego
Otra vez
Otra vez
Otra vez

© RGL, 24/3/15


 

Mis haikus

“Creer o reventar. Pues entonces, reventar” (Isidoro Blaisten).

No puede ser una serie sino un “verso” único, excluyente y autónomo. No puede dejar de aludir a la estación anual. No puede ser personal y el “yo” está mal visto. No puede dar consejos de vida. No puede llevar título y debería evitarse el verbo. No es “poesía” en el sentido lato de la palabra. New age in off, nada de filosofía, fuera el “mensaje”. Ergo, ¿qué corno es el haiku? ¿Un ejercicio zen, como tanto se ha escrito, o una joda de su reinventor nipón, Basho (1644-1694)? Tiendo a creer que se trata de esto último. Nadie sabe por qué a Basho se le antojó que el haiku tuviera 17 “moras” (o sílabas, en Occidente) en tres líneas superpuestas: una de 5 sílabas, otra intermedia de 7, y otra final de 5. ¿Y decirlo todo con eso? ¿Por qué? ¿Arte de vagos y malentretenidos, como la copla campera en el Río de la Plata? Algo de esto hay. No se culpe a nadie. El haiku, cuyo origen se remonta al siglo XIV, tuvo su versión menos individual en el haikai, payada de hasta cien versos al hilo en boca de paisanos achinados alrededor de una fogata, seguramente entonados con vino de arroz. Los “eruditos” afirman que el formato definitivo by Basho, con 5-7-5 “moras” y ni pío de chistes ni de rimas, produce un efecto lírico más peculiar. ¿Lírico o etílico? Una larga nómina de autores permite sospechar que el haiku era una saeta lanzada al pasar bajo balcones amatorios o en piringundines de amables señoritas, por así decirlo. Tendemos a quitarle a las expresiones populares su espíritu festivo, burlón incluso, y reciclarlas con la grave estética eurocéntrica que reverencia todo lo oriental como si sólo fuese sabiduría inmaculada o “seria” hasta el aburrimiento. No jodamos. En el siglo XX, los modernos poetas japoneses abjuran del corsé del haiku y, por suerte, se dedican a la poesía libre o el soneto rimado. Sin embargo, el fervor estilístico de franceses, ingleses, españoles y sudamericanos prolonga la vida útil del haiku. Octavio Paz y Benedetti, por ejemplo. Tanto como García Lorca, Machado y Guillén. “El rojo acento / de tus labios me llama / donde me quemo”, pergeñó el sevillano-mexicano González de Mendoza en 17 sílabas de irreprochable medida. Otros hicieron sapo y, también por suerte, retornaron a su inspiración rupestre. En “La cifra” (o “17 haikus”, circa 1981), Borges redactó: “Callan las cuerdas. / La música sabía / lo que yo siento”, y otros que trasgreden el formato por sobrarles (o faltarles) una silabita en castellano. Por ejemplo: “¿Es un imperio (5) / esa luz que se apaga (8) / o una luciérnaga? (7)”. Tal vez la versión original aconteció en inglés. Nadie es perfecto. Ni yo. Mis haikus son un hobby por defecto temporal, un vicio aritmético, un atajo hacia la completa inutilidad. Si ya casi no se lee narrativa, si ya casi no se lee poesía, si ya casi nadie lee a secas, ¿quién va a leer haikus?, me digo, y me respondo: ah, maravillosa ilusión, pues, sensación de libertad absoluta, sin presiones de mercado ni la compulsión de ser leído, porque ¿qué es un autor sin lector? (sic mi editor, de anatemas más cortos que un haiku). Pues a tono con el asombro o arrobo que, dicen sabihondos y suicidas, debe producir en el haijín (el haikusero) la contemplación de la naturaleza, la belleza y, en fin, su ombligo (pero sin nombrarlo). Veamos. Si la esencia del haiku reside en la palabra kiru (cortar) o yuxtaposición de dos imágenes enfrentadas, más un colofón no intelectual, ¿por qué darle pelota al kigo (clima, época) y no a la tanka (cadena) de rengas, despareja sucesión de haikus orales llamados haikais (justamente, divertidos), sin mayores pretensiones artísticas? Naturalidad, sencillez, austeridad, concisión: eso sí, porque es la base forzosa del haiku, y perogrullesco es decirle que no a semejante convite, desafío, aventura o pasatiempo. Lo cierto es que quien ha mordido el anzuelo se ve de pronto contando sílabas con los dedos (guarda, la gente mira) y anotándolas como si códigos de caja fuerte fuesen en servilletas de papel o en una libretita redentora. Y cuánto trabajo te dan esos malditos artículos (lo, la, el) que sobran (o faltan) en fraseos tan desarticulados y magros que ni para letra de canción sirven, oh zoncera criolla que nos parió en tiempos de aficiones menos ociosas. Es un hecho que necesitamos juegos de mecánica fija, como el cuento que el pibe reclama que le narren exactamente igual que la noche anterior: un truco que nos haga participar de prepo, sin permitirnos más libertad que la de cambiar de canal o votar a otro partido en los próximos comicios. Somos burros de noria, y lo nuestro es la repetición, formal sobre todo. A su turno, los maestros del género aconsejan desprenderse de conceptos ideológicos o abstractos, renunciar al propio temperamento, ser sólo una antena capaz de percibir y transmitir ingrávidas señales ambientales o del alma en supremo trance, sin vanidad ni confusión ni conflictos ¿ni palabras? Nunca confié en esa clase de “maestros”. A decir verdad, el haiku es bello pero dictatorial, extorsivo, corruptor, droga artificial que pasa por inocente aspirina o por ese pueril aleteo en el pecho que Blyth definió como “una mera nada, pero inolvidablemente significativa”. Yo, alegremente, rompo lanzas con tantas reglas e imposiciones y me propongo usar el molde del viejo haiku para rellenarlo, si cabe, con nuevos contenidos. ¿O también esto será ficción? Como sea, tómalo o déjalo: hete aquí mis haikus.

© Raúl García Luna, noviembre 2014.


Mis Haikus

La Santa Rita
florece en otoño
sólo para mí

Otro, el mismo:
Borges, pero Cortázar
reía mejor

Madre tanguera
hijo arrabalero
y mantenido

Bajo la luna
el lobizón no quiere
volverse hombre

Un mandamiento:
no mandarás, y otro:
no serás otro

Ser argentino
es ‘la’ solución para
ser sin deber ser

Ser como yo soy
no se lo recomiendo
a ninguno más

© Raúl García Luna, 2014.


Haikus gatunos

RGL con PACO

RGL con Paco

 

 

 

 

 

 

 

Morocho duerme
en el bolso de viaje
del gran Fellini

Paco el negro
antes de comer pide
una caricia

Tom rey dorado
barcino Doctor Watson
Flora tricolor

Lalo vaquita
Facundo de almacén
Fofiño nieve

gatos perdidos
maúllan en mi cucha
de perro triste

Felipe siamés
se sienta en mi lomo
y ronroneo

© Raúl García Luna, 2014.


 

BUENAS INTENCIONES

No tengo la más mínima intención

De escribir poesía

Más bien todo lo contrario

 

Y por eso me pregunto

Como Thoreau

Quién lo hará si no yo

Perdiendo el tiempo y la ocasión

Que hace al ladrón ladrón

Y a los poetas extraños

Amantes del yo que no es otro

Por mucho que insistan

En no ser siendo

O viceversa

Vanidosos a su vano modo

A veces incomprensible

A veces lugar común

En general infelices

Sin metáfora ni desinencia

Y sin embargo

También los hay sobrios y sabios

De renombre esperanzados

Ineptos todos en su intento

De dar testimonio

De sí en este mundo cruel

Con más diván que belleza

Como Orozcos al revés

Y lo que es peor

Ufanándose de no vender

Sus obras maestras

Que no lee ni su abuela

No obstante perseverar

Más allá del verso inútil

Que igual los enaltece

Aunque el camino del infierno

Esté empedrado de eso

Que ya sabemos

 

No tengo la más mínima intención

De escribir poesía

Yo también soy mal poeta

© Raúl García Luna,

julio 2013.

_______________

VIEJO LOBO

 

en noches sin luna ni rayos

más por placer que por hambre

se aparta de la manada

 

baja al hosco arrabal

y con más asco que miedo

vuelve a meter el hocico

en la basura de los hombres

 

para volver a saber

que es un dios

 

delicado

peligroso

irrefutable

 

 

ESCOMBROS

 

todo artista es

 

un huérfano

un herido

un exiliado

un loco

 

pero algo lo eleva y lleva

más allá de lo posible

 

es dueño de sus escombros

y con ellos

edifica

 

los demás

simplemente

mueren

A Luis Pazos*

Raúl García Luna, octubre 2012.

*Luis Pazos, poeta, periodista y artista conceptual argentino, integró el célebre ‘Grupo de los 13’ junto a Jorge Glusberg, director del CAYC, y en 1988 convocó al escritor Raúl García Luna y la pintora Angélica Converti para fundar ‘Escombros, artistas de lo que queda”. Las obras de este grupo, consistentes en performances corporales fotografiadas, se exhibieron por primera vez bajo una autopista porteña, con formato y título de “Pancartas”. Después, ‘Escombros’ expuso en una cantera platense, en el Centro Cultural Recoleta, en la Biblioteca Nacional y en otros países. Más información en www.grupoescombros.com.ar

______________________________

NO

 

No nací en Bélgica ni me trajo la cigüeña de París

No sembré

No parí

No maté

No estafé

No me callé

No hablé con claridad

No lloré a tiempo

No reí a carcajadas

No pesqué la diferencia entre molusco y crustáceo

No entendí a los adultos

No descubrí el sentido de la vida

No encontré el tesoro

No me preocupé por nada serio

No elegí el camino más corto

No viajé como es debido

No me embriagué por desamor

No anduve sin pensamientos

No bailé tango ni chachachá

No brillé como un diamante loco

No robé cuando pude

No di consejos ni propinas

No supe qué decirles a los moribundos

No espié por el ojo de la cerradura

No dejé que me vieran desnudo

No me tiré pedos en misa

No recé

No creí

No me arrepentí

No resbalé ni salté

No me hice responsable de lo que domestiqué

No fui valiente

No puse la otra mejilla

No practiqué karate ni piquete de ojos o escupitajo

No le encajé un sopapo a nadie

No usé armas

No odié

No perdoné ni olvidé

No me gustó el melón ni con jamón

No dudé de la palabra empeñada

No sustantivé el verbo

No le tuve miedo al adjetivo

No escribí los versos más tristes

No narré ni tres de las mil y una noches

No publiqué teorías prestigiosas de probada inutilidad

No me divertí con Proust ni con Bach

No copié

No usé forro

No cacé

No comí ñandú ni yacaré

No me afeité

No me disfracé

No me hizo gracia la desgracia ajena

No estudié ni eduqué

No aprendí contabilidad o inglés

No memoricé oscuras golondrinas ni teoremas del absurdo

No me psicoanalicé

No adoré al becerro de oro ni me arrodillé en maíz

No me hice encima ni me cagué en los demás

No busqué la amistad por interés

No acepté el dolor ni la piedad

No vi más lejos que cualquier mortal

No aposté

No jugué ajedrez

No metí un gol

No cultivé la rosa negra

No fluí como un río o el mar

No perdí esa carrera que tal vez era mejor no ganar

No bebí hidromiel ni cicuta ni lejía

No me enfermé cuando otros lo hacían

No me curé en salud ni solo

No tosí ni hipé ni sudé en la jeta de la Parca

No aplaudí charreteras

No silbé mamelucos

No me fui cuando había que irse

No volví porque ya estaba

No zafé del lugar común

No inventé el dulce de leche

No me compré ningún buzón

No volé ni nadé ni repté ni trepé ni alumbré ni guié

No dormí la siesta

No eructé

No ensucié

No rogué

No miré fijamente a los ojos

No mentí por mentir

No dije sí cuando era humano decir no

No te fui infiel

No te dejé dejarme

No te amé lo suficiente

 

Raúl García Luna, diciembre 2012.

_____________________

AGRADEZCO

 

Agradezco amor de mujer,

amigos y enemigos,

lealtades sin precio,

rencor que enseña a no odiar,

pasos perdidos,

vanidades,

mares,

atardeceres perpendiculares

en módica terracita,

mientras la parrilla cruje

lejos de todo mal.

 

Agradezco la risa,

un brindis o dos o diez

sin preguntas ni respuestas,

el tiempo que no pasa

aunque pasemos nosotros,

las achuras,

el pan del día,

la fe sordomuda del Otro,

y que esté.

 

Agradezco el gato dorado

y el barcino,

y el morocho,

su ternura entre las hojas

de gloriosa Santa Rita.

En sus ojos me veo

como soy y como fui,

como somos sin deber ser,

porque sí.

 

Agradezco la palabra escrita

y maldigo la proferida,

que me encona contra el mundo

por tomarle el pelo

como si fuese un sabihondo

que nada ignora y nada sabe,

salvo salar la herida.

 

Agradezco la paciencia,

lo merecido y viceversa,

la arena de la orilla,

el horizonte salobre,

lo inasible,

lo imposible,

lo que vendrá,

lo que no es.

 

Agradezco los consejos

que nunca obedecí,

la soberbia del que no hace

pero te dice qué hacer,

pajonal al viento

en pampa inmóvil,

infecunda

infeliz,

gris.

 

Agradezco el acha que abate

gallina y choclo,

no tronco ni flor,

para el banquete impar

de Van Gogh y Condorcanqui,

de Mozart y del Che,

de nosotros también.

 

Agradezco no tener memoria,

olvidar cumpleaños,

tachar disgustos,

recordar sólo el buen gesto,

una mirada,

un abrazo,

un cigarrillo a medias,

una de Fellini,

una de Brassens,

uno de Troilo,

una caña de pesca

y el anzuelo vacío

que perdona y no resta,

el Capitán Beto en el cosmos.

 

Agradezco las lecciones

del libro aburrido,

el goce de un dulce jueves

en la ciudad ausente,

palmeras exóticas,

aromos y turba,

coroneles y urnas,

y los chirlos de mamá

cuando dije que prefería

la orfandad al té con leche,

la abuela que salva y sana

culitos de rana de infancia.

Pastel de papas

y acá no ha pasado nada,

papanatas.

 

Agradezco agradecimientos

que nunca agradecí

por lo poco bueno hecho,

la lisonja picarona,

el codazo,

el guiño,

la puteada que no insulta,

intimidad de un gran Sur

oblicuo y llano a la vez.

 

Agradezco el hambre saciado

cuando hambre padecí,

mano y mesa tendidas

no por gracia de cura o rico,

sino de pobre o preso,

y el espectáculo de la mentira

o la baraja marcada,

tomar posición entonces

por amor y desamor,

fatalidad o tozudez,

y me guste o no,

esperanza sin amo ni dios.

 

Agradezco el perjurio

de un señor aseñorado,

apropiador,

cruel,

timorato,

que una tarde de furia

me permitió romperle la jeta

sin piedad ni culpa.

Despedido en el acto, claro.

 

Agradezco el postrer beso

de una señorita voraz,

sus celos y chismes

de amante despechada,

las cejas arqueadas

del enamoradizo abismado

en adioses necesarios,

su espera en el andén del tren

en el que volvería Ella,

justo a tiempo,

locomotora alada.

 

Agradezco no haber juzgado

a los que me juzgaron,

salomónicamente ensañados

por intolerancia o envidia

o genuflexión de mayordomos

de un poder nunca propio.

Duele no obstante algún Judas

que predicó a mi diestra

y me entregó por chirolas.

 

Agradezco haber conocido

al bajísmo Beltenebros

y hoy sin miedo poder silbar

arias angelicales,

caballos salvajes,

campos de frutillas,

rompan todo,

telarañas que teje el umbral,

puertas cancel,

muros,

balsas

y demás naufragios.

 

Agradezco, en fin,

ser lo inesperado,

o todo lo contrario.

 

 Raúl García Luna, junio 2013.

_________________

GRACIAS

 

Y ahora, mejor sentado

y saliéndome de mí (¡difícil tarea!),

y ante una nueva y profunda lectura:

yo te agradezco a vos

pues tu “Agradezco” te describe

con valentía,

con y sin pudor,

con respeto y

con cariño

hacia vos y tu entorno

orgullosa “Ella” (angelical, seguro)

que siempre a tu lado, día a día,

noche a noche,

ha permanecido

más allá de deslices

y broncas

y agradezco la lealtad

de esas achas que se abaten

y esos gatos de tu historia,

siempre presentes,

y su mirada que (como ya aprendí)

contienen la tuya

y tu amor por la palabra escrita,

tu obsesión escorpiana

y tu minucioso afán

de letra y alma

y agradezco que mi memoria

no me traicione

y me llene de recuerdos

(vívidos, claros)

tras tantos años

de amistad,

más allá de caballos plagiados

y campos de frutillas por siempre,

bodegones de barrio

con olor a papafritas

y libros, libros, claro está.

 

Alejandro Abate, junio 2013.

 

_______________________

LLAMANDO A GREGORIO

Qué poco nos sabemos, qué poco.

 

¿Por qué no sé dónde anduvo

tu argumento cotidiano?

 

Buen actor de pésima obra

mal dirigida por otros

en sala vaciada.

 

¿Por qué no es ficción, carajo?

 

No sé dónde estás, no sé,

pero sé que te llevaron

y que donde estés será

invierno forzado,

mar abierto,

estrella y corazón y grito,

jamás no tengo nada que ver

o yo me callo.

 

Donde estés, será el primero

o el último acto,

nunca intervalo.

 

Siempre movimiento, cambio,

marcha, alegría, tezón,

verdad, genio, sangre,

puño en alto.

 

Arriba el telón,

amigo,

padre,

hermano.

 

(A Gregorio Nachman, gran director de teatro, secuestrado y desaparecido en Mar del Plata en 1976)

____________________

CONFUSIÓN

 

Ir al teatro

a ver una película.

 

Maullar como un perro,

ladrar como un gato.

 

Ofender a una mujer,

pedirle perdón a otra.

 

Creer que brillan igual

los astros y el oro.

 

Saber quién es quién,

ignorar quién se es.

 

Irse por las ramas

en el desierto.

 

Respirar bajo el agua.

Caer hacia arriba.

Amar con locura.

Llorar riendo.

Cantar sin voz.

No dar sombra.

Ser otro.

 

Hablar de mamá

como si aún viviera.

 

A mi vieja, RGL 13/9/13.

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Una respuesta a “Poesía

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